La respuesta de Europa a los aranceles impuestos por Donald Trump y la próxima cumbre de los líderes.
Los líderes europeos se reunirán a finales de esta semana en Bruselas para discutir la estrategia conjunta ante las recientes amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre Groenlandia.
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, convocó esta reunión extraordinaria tras la reunión de los embajadores de la UE el domingo en Bruselas, donde se analizó el acoso por parte de Trump. El republicano intensificó sus advertencias el sábado, al afirmar que impondría aranceles del 10 % a varios países europeos que, a petición de Dinamarca, han desplegado tropas en la isla en los últimos días. Según Trump, en su red social Truth Social, los aranceles entrarían en vigor el 1 de febrero para Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia, aumentando al 25 % el 1 de junio. El mandatario indicó que estas tasas se mantendrían hasta que “se alcance un acuerdo para la compra completa e íntegra de Groenlandia”.
En una declaración conjunta emitida el domingo, los gobiernos de los ocho países mencionados reafirmaron su unidad y coordinación y advirtieron que los comentarios del estadounidense “socavan las relaciones transatlánticas y conllevan el riesgo de una peligrosa espiral de deterioro”. “Nos solidarizamos plenamente con el Reino de Dinamarca y el pueblo de Groenlandia. Sobre la base del proceso iniciado la semana pasada, estamos dispuestos a entablar un diálogo fundado en los principios de soberanía e integridad territorial, que defendemos firmemente”, se exponía en el comunicado.
Las relaciones entre Washington y la UE arrastran meses de inestabilidad, marcadas por la firma de un acuerdo arancelario destinado a evitar una guerra comercial poco favorable para los Veintisiete. Aunque el bloque se había abstenido de responder de manera contundente incluso en los momentos más tensos, este último anuncio llevó a los líderes europeos a abandonar su tono conciliador y prepararse para una confrontación abierta.
Entre las opciones que se están considerando figura la activación del Instrumento Anti-Coerción, conocido como el “bazuca” comercial. Esta poderosa herramienta de represalia fue concebida originalmente para contrarrestar las presiones de China y permitiría a Europa imponer aranceles y restricciones a la inversión contra los países infractores.
El presidente francés, Emmanuel Macron, lideró los llamados para que la Unión utilizara su mayor arma comercial contra Estados Unidos. Según indicó su equipo este domingo, Macron solicitaría “en nombre de Francia” la activación del Instrumento Anti-Coerción. En una publicación en la red social X, el francés afirmó que los europeos “responderán de manera unida y coordinada si (los aranceles de Trump) se confirman”.
Por su parte, el canciller alemán, Friedrich Merz, declaró en sus redes sociales que está comprometido “con el fortalecimiento de la seguridad en el Ártico”. “Las amenazas arancelarias socavan las relaciones transatlánticas y conllevan el riesgo de una escalada”, advirtió. En la misma línea, el primer ministro británico, Keir Starmer, calificó la situación de inaceptable, señalando que “aplicar aranceles a los aliados por buscar la seguridad colectiva de la OTAN es completamente improcedente”.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, una de las figuras europeas más alineadas con Trump, explicó que había conversado con el presidente estadounidense en las últimas horas y sugirió que existió “un problema de entendimiento y comunicación” respecto al movimiento de las tropas europeas hacia Groenlandia. Meloni subrayó que dichos despliegues no debían interpretarse como una acción “antiestadounidense” y consideró que la decisión de imponer aranceles “contra aquellos países que han optado por contribuir a la seguridad de Groenlandia es un error”.
Los principales grupos del Parlamento Europeo se mostraron dispuestos a frenar la ratificación del acuerdo comercial firmado con Estados Unidos el pasado verano como medida de represalia directa ante las constantes amenazas de Trump sobre la isla ártica. No obstante, activar el Instrumento Anti-Coerción representa un paso más contundente, ya que implica usar una herramienta diseñada para Estados hostiles contra el principal aliado estratégico de la UE. Europa empieza a tomar en serio las reivindicaciones del republicano sobre el territorio danés y ya no oculta un debate que, hasta hace poco, habría sido impensable fuera de los despachos.
El comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, declaró el sábado a la cadena alemana Deutsche Welle que resultaría “muy complicado” ratificar el acuerdo comercial UE-EE. UU. en el clima de tensión actual. Aunque evitó mencionar explícitamente el Instrumento Anti-Coerción, Sefcovic destacó la importancia de buscar alternativas, poniendo como ejemplo el acuerdo firmado con el Mercosur. Según el comisario, el pacto “debería ayudarnos más que a compensar las consecuencias negativas del aumento de los aranceles impuestos por Estados Unidos”.



