La terquedad de Sánchez por permanecer acelera la caída del PSOE-M.
Un año después de designar a Óscar López sin primarias, el PSOE madrileño se dirige hacia un retroceso. Ayuso suma victorias políticas gracias a los ataques de Ferraz y Moncloa, mientras los socialistas madrileños se encuentran atrapados entre la apatía y la búsqueda de estrategias para desgastar a la presidenta de la Comunidad de Madrid. La oleada de casos investigados por corrupción, así como escándalos y denuncias por acoso sexual dentro del Gobierno y del PSOE, no son motivos suficientes para que el presidente abandone el Palacio de la Moncloa. Su resistencia a mantenerse en el poder hasta 2027, argumentando que los casos de acoso son un problema estructural en España, ha aumentado el malestar interno. La falta de explicaciones acerca de la corrupción en su partido y en parte de su Ejecutivo genera desasosiego, especialmente entre los ministros que son candidatos o aspirantes a serlo en las próximas elecciones, incluyendo al ministro para la Transformación Digital y líder socialista en Madrid.
A poco más de un año para los comicios autonómicos, los de López se encierran en sus cuarteles realizando política de ataque al dictado de Moncloa, desde donde el ministro construye la estrategia. La salida de Juan Lobato le permitió a López trazar su propio camino contra Ayuso. Con la ayuda de su número 2, Pilar Sánchez-Acera, el secretario general de los socialistas madrileños ha establecido una línea clara: la oposición la lidera él desde el marco de visibilidad que le proporciona su posición en el Gobierno de Sánchez. La portavoz del PSOE en la Asamblea madrileña, Mar Espinar, ha tenido un papel secundario, con escasa visibilidad y poco poder para defender posiciones en la Cámara madrileña. Más allá de ser otra voz crítica contra Ayuso, las alternativas de los socialistas son prácticamente inexistentes. Las expectativas en la estrategia de desgaste a la presidenta han quedado por debajo de lo esperado, considerando el protagonismo de la líder popular y las proyecciones de voto en la región. Un año después, al desgaste se suma el desánimo por la situación que atraviesa el PSOE y el Gobierno, además del peso que representa la obstinación de Pedro Sánchez. Atrapado en el laberinto sanchista, el PSOE en Madrid se encuentra en un estado de indiferencia, superado por Más Madrid, mientras el «objetivo» a batir, Isabel Díaz Ayuso, avanza en medio de los ataques de la izquierda.
La presidenta madrileña no oculta su diagnóstico ni baja el tono. «El trato que está dando Sánchez a Madrid es dañino para España», afirmó recientemente, advirtiendo sobre un futuro largo y muy perjudicial si el Ejecutivo se mantiene a «cualquier precio».
En la semana de balances, Sánchez se esfuerza en vender los logros del «gobierno de coalición progresista» pero evade dar explicaciones sobre la corrupción. «No tuve ocasión de ver la comparecencia», respondió cuando se le preguntó sobre las declaraciones de Santos Cerdán en la comisión de investigación del Senado. «Es una falta de respeto, otra más de las de Sánchez, que dice esto como si le afectara igual que al ciudadano que está haciendo la compra en un centro comercial», critican en el PP. «Pero, ¿cómo pueden aceptar las filas socialistas el argumento de que el PSOE ha actuado con contundencia en la corrupción y en los casos de acoso sexual, cuando actuaron meses después y sólo tras la publicación de los casos?», se cuestionan. En Génova recuerdan la responsabilidad «in vigilando» que Sánchez atribuía a Mariano Rajoy y le piden que se aplique a sí mismo.
Ayuso ha ido más lejos. En su revisión del año, la presidenta ha destacado su gestión frente al Gobierno y ha denunciado la «obsesión» de Sánchez con Madrid. Los ataques diarios que dice recibir la Comunidad de Madrid de todos los ministerios son un impulso hacia las autonómicas de 2027. La confrontación y la comparación son dos de los elementos que el PP utiliza para evidenciar los resultados de las distintas políticas. De hecho, la líder popular ha posicionado a la Comunidad de Madrid como un contrapeso a las políticas del jefe del Ejecutivo, a quien acusa de querer «desguazar» la labor de la Comunidad y de «infrafinanciarla gravemente» en comparación con otras regiones que ni siquiera contribuyen al conjunto de España.
Mientras esta semana Sánchez buscaba desviar la atención de la corrupción con el abono transporte, Ayuso anunciaba que ha cumplido el 97 por ciento de su programa electoral y que su Gobierno ha exigido que el Estado asuma la responsabilidad sobre los menores solicitantes de asilo que permanecen en Madrid.
El Gobierno ha apelado la decisión del cierre del centro de refugiados de Pozuelo, decretado por el Ayuntamiento y que debería llevarse a cabo en un mes. Además, ha ofrecido dicho centro para realojar a menores inmigrantes, lo que el Consistorio califica como una «venganza» del Ejecutivo de Sánchez y anuncia que acudirá a la Fiscalía por ello. Otro desafío más. Otra oportunidad para Ayuso de reforzar su narrativa de resistencia. En este contexto, el PSOE de Madrid permanece inerte. Acompaña a Moncloa sin ningún impacto. Más Madrid tampoco parece capitalizar el lastre. La formación critica la sobreactuación de Yolanda Díaz y el ninguneo que sufre a manos de Pedro Sánchez. La vicepresidenta puede tener una voz fuerte, pero eso es todo, analizan en el contexto del Congreso.
En Moncloa han tomado la medida del incierto futuro de Sumar sin el apoyo de los socialistas, especialmente considerando que la propia Díaz dimitió como líder del conglomerado de izquierdas. La reunión de ayer entre PSOE y Sumar no fue bien, según los de Yolanda Díaz, que acusan al partido de Sánchez de «estar bunkerizado» y que amenazan, una vez más, con romper la legislatura. Por su parte, la líder de Más Madrid y ministra de Sanidad, Mónica García, continúa atacando a Ayuso, pero cada golpe que lanza le rebota. La huelga y movilizaciones en el sector de la sanidad han sido un claro ejemplo del efecto bumerán. El Gobierno intentó utilizar el conflicto como símbolo del supuesto colapso de Madrid. Ayuso respondió acusando al Ejecutivo de «instrumentalizar» a los profesionales y de no ofrecer soluciones.
Los escándalos que afectan al PSOE han causado un daño profundo a la credibilidad de la izquierda, y la obstinación personal de Sánchez podría acabar por hundirlas, según advierten en su propio entorno. Ayuso no oculta su diagnóstico y prevé un futuro largo y perjudicial si el actual Ejecutivo se mantiene «a cualquier precio».



