Las cámaras de la DGT que están transformando Madrid.


La Dirección General de Tráfico (DGT) ha avanzado en su estrategia para aumentar la seguridad vial con la implementación de un sistema de cámaras capaz de detectar una infracción que a menudo pasa desapercibida, pero es bastante peligrosa: pisar o cruzar una línea continua. Estas cámaras, únicas en España por su tecnología y funcionamiento, se han instalado únicamente en la Comunidad de Madrid.

Por ahora son solo cuatro, pero si se verifica su eficacia, el modelo podría extenderse a otras provincias en los próximos meses. De acuerdo con el artículo 168 del Reglamento General de Circulación (Real Decreto 1428/2003), las líneas continuas delimitan los carriles y está prohibido cruzarlas o circular sobre ellas, salvo en casos excepcionales. Esta acción se considera una infracción grave, según el artículo 76 de la Ley de Tráfico (RDL 6/2015), y puede conllevar multas de hasta 400 euros y la pérdida de puntos.

La DGT instala en Madrid las cuatro únicas cámaras de España

Actualmente, las cuatro cámaras operativas están situadas en puntos estratégicos de las principales autovías madrileñas:

  • En la A-1, a la altura del kilómetro 15,9, en sentido decreciente, en el entorno de Alcobendas.
  • En la A-2, en el kilómetro 11,8, también en sentido decreciente, cerca del Aeropuerto de Barajas.
  • En la A-42, en el punto 16,9, tras pasar Getafe.
  • En la A-6, en el kilómetro 20,2, a la altura de Las Rozas.

El sistema combina dos cámaras de videovigilancia equipadas con lectores de matrícula. Una se coloca al inicio del carril o punto de acceso y otra, unos metros más adelante. Cuando un vehículo pisa o cruza una línea continua, ambas cámaras registran la infracción. Posteriormente, como ha explicado la DGT, un agente de tráfico revisa la sanción para confirmar la validez de la prueba antes de imponer la multa.

La infracción de pisar o cruzar una línea continua conlleva una multa de 200 euros, aunque no implica pérdida de puntos si no se pone en riesgo la seguridad vial. Sin embargo, si la maniobra se considera temeraria o afecta a otros usuarios de la vía, la sanción puede ascender hasta 400 euros y acarrear la pérdida de cuatro a seis puntos del carnet de conducir.

En los casos más graves, cuando el cruce de una línea continua deriva en un adelantamiento peligroso o una invasión del sentido contrario, la conducta puede considerarse como conducción temeraria, un delito descrito en el artículo 380 del Código Penal: «el que condujere un vehículo a motor o un ciclomotor con temeridad manifiesta y pusiera en concreto peligro la vida o la integridad de las personas será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años y privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo superior a uno y hasta seis años».

Durante 2025, además de estas cámaras, se prevé la instalación de más de 120 nuevos radares, entre ellos varios radares de tramo. El objetivo es reducir en un 25 % los accidentes graves antes de 2030, alineándose con los objetivos establecidos por la Unión Europea.

«Los radares de tramo están en funcionamiento desde 2010, se instalan en autopistas, autovías y carreteras convencionales y pueden abarcar varios kilómetros de longitud. En realidad, no son «radares» en el sentido estricto, como los cinemómetros. Es un sistema de cámaras que graban de forma continua, identificando la matrícula de cada vehículo al entrar y salir del tramo. Un ordenador relaciona las matrículas iguales, verifica los tiempos de paso y calcula la velocidad media del vehículo. Si la velocidad media del trayecto está por debajo del límite, no hay infracción. Sin embargo, si se supera, se tramita la denuncia de la infracción», explica la DGT.

La tecnología detrás del proyecto

Las cámaras que detectan a los vehículos que pisan o cruzan una línea continua emplean visión artificial y procesamiento de imágenes en tiempo real. Cada dispositivo cuenta con un sistema que analiza el color y grosor de las marcas viales y compara la trayectoria del vehículo con el trazado permitido. Además, las cámaras están conectadas al Centro de Gestión de Tráfico del Noroeste, que coordina la información en tiempo real y permite una respuesta inmediata en caso de accidente.

La combinación de radares inteligentes, cámaras de visión avanzada y análisis de datos busca transformar la red de carreteras españolas en un entorno más seguro. Por el momento, los madrileños serán los primeros en convivir con esta nueva generación de cámaras.

Finalmente, es importante señalar que el Reglamento General de Circulación contempla una serie de excepciones muy concretas para rebasar una línea continua: adelantar a ciclistas, ciclomotores, peatones, animales o vehículos de tracción animal, manteniendo una distancia lateral mínima de 1,5 metros y sin poner en riesgo la seguridad. También se permite invadir parcialmente el sentido contrario para superar un obstáculo o sobrepasar un vehículo inmovilizado, siempre que las condiciones del tráfico y la visibilidad lo permitan.

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