Las conversaciones en el Café Gijón, su aparición en el diario Pueblo y la cobertura del alunizaje: la formación del periodista Raúl del Pozo.
Raúl del Pozo, reconocido cronista de la Transición y figura emblemática del periodismo, falleció a los 89 años. Tras más de cincuenta años en esta profesión, deja un legado perdurable. De hecho, uno de los premios más prestigiosos en el ámbito periodístico lleva su nombre.
Además, ha tenido una notable trayectoria como escritor, publicando casi veinte libros que abarcan novelas, ensayos y recopilaciones de artículos. Desde ‘Hay gorriones en la tumba de Judas’ hasta ‘Los cautivos de la Moncloa’ y ‘El último pistolero’, su biografía. Esta producción ha propiciado que desde 2016 se otorgue el premio de periodismo Raúl del Pozo.
Uno de los premiados con este galardón fue su amigo Manuel Vicent en 2021. Ambos se conocieron en los años 60, cuando se encontraban en el café Gijón de Madrid y compartían «numerosas batallas y aventuras nocturnas», tal como afirmaba el mismo Vicent.
Como dato curioso, la tradición establece que para conmemorar esta distinción, el ganador y el jurado cenan en el café Varela, otro ícono de la cultura madrileña; allí se reunían los poetas de los 60 con sus máquinas de escribir, trabajando sin necesidad de consumir.
La relevancia del café Gijón en su trayectoria
Raúl del Pozo inició su carrera en el Diario de Cuenca, pero fue en el diario Pueblo donde realmente se formó como profesional. El también periodista José María García relataba en el podcast Cuando todo cambió. Historias de ‘Pueblo’ que Del Pozo llegó a Pueblo con un reportaje sobre las ratas de Madrid, lo que le permitió dejar su trabajo como profesor y convertirse en uno de los mejores periodistas de su época.
A partir de entonces, Raúl del Pozo se sumergió en la vida madrileña, donde el café Gijón, el café Varela y Bocaccio… jugaron papeles cruciales. Estos espacios, donde se realizaban tertulias con otros escritores como Francisco Umbral, Lópezaria o Carril, contribuyeron a dar forma a su escritura, que combinaba elementos pícaros y contradictorios. Todos ellos, «lobos jóvenes», como mencionó en su texto ‘La noche que llegué al café Gijón’, buscaban la crónica negra y la vida bohemia entre cafés.
Del Pozo recordaba con nostalgia en una charla con Antonio Lucas sus memorias al llegar a la capital y anécdotas en este café: la generación del 27, la generación de la Juventud Creadora… «La cultura española nació en los cafés», afirmaba con firmeza, mientras contaba historias sobre «la señora que vestía de blanco inmaculado», el mono o el rinoceronte del Gijón.
El alunizaje y su tributo en la Complutense
Uno de los momentos que definieron su carrera fue la llegada del hombre a la Luna en 1969, un evento que cubrió como corresponsal del diario ‘Pueblo’. En el 50 aniversario de este suceso, Del Pozo compartió en Más de uno que observar a los tres astronautas cruzar el corredor que los conectaba con la nave espacial que los llevaría a la Luna fue «uno de los momentos más emocionantes» de su vida.
Raúl del Pozo siempre estuvo rodeado por aquellos que pasaron de ser colegas a entrañables amigos. Una imagen que ilustra el homenaje que le ofrecieron en la Universidad Complutense en 2019. Allí llegó Carlos Alsina –que estaba emitiendo en directo- para dar a Del Pozo una cálida sorpresa junto a Antonio Lucas y Arturo Pérez-Reverte, entre otros.
«Un maestro de energía y el magisterio hecho persona», así lo describió Lucas. «Uno de los pocos últimos clásicos», lo definió Reverte. Apelativos, sinónimos, maneras de referirse a él, adjetivos… Entonces -y ahora- cualquier lista resultaba insuficiente para describir a Raúl del Pozo.
Durante aquella entrevista, conversaron sobre la vida del escritor más allá del periodismo, una historia «extraordinaria» en palabras de Reverte, que Del Pozo nunca había compartido por el «pudor» que sentía acerca de lo que se decía sobre él. Era una persona poco acostumbrada a recibir alabanzas, según Antonio Lucas, y cuando se encontraba en el centro de atención, sufría «una especie de combustión de enfermedades». Este homenaje también contó con la presencia de José María García, quien destacó de Raúl del Pozo su «generosidad y bondad», cualidades esenciales para ser un buen periodista, según él. «Raúl es un maestro de maestros», añadía García al referirse a la sección de Del Pozo en Más de uno.
En Onda Cero, Del Pozo desarrolló gran parte de su carrera, primero con Luis del Olmo en Protagonistas y posteriormente como tertuliano y colaborador en Más de uno, el programa de Carlos Alsina, donde cada viernes cautivaba a los oyentes con su sección Viva el vino, donde hasta hace unos meses compartía en solo tres minutos su perspectiva crítica sobre la actualidad.



