Las fortificaciones de Boadilla


Este viajero se sorprendió al descubrir, en una de sus travesías por los países excomunistas, que no se habían preservado los monumentos que los estalinistas erigieron en su honor.

En Praga, apenas había un piso que ilustrara la vida cotidiana en un país sin libertades, similar a la Cuba de Pablo Iglesias (vaya cara, el hombre). En Hungría, había monumentos a las víctimas de los comunistas, pero también se desvanecieron los vestigios de la dictadura estalinista.

Existía un parque donde se habían resguardado las estatuas de Lenin, Stalin (solo quedaba una bota) y toda la pandilla de atracadores de los regímenes del telón de acero. Entre ellas, se encontraba una de las Brigadas Internacionales. Madrid sufrió como ningún otro lugar durante la Guerra Civil.

La Comunidad inició un plan de fortificaciones que ha permitido valorizar históricamente algunas edificaciones. Un hombre de Morata de Tajuña creó un magnífico museo sin ninguna ayuda institucional. La Asociación de Estudios del Frente de Madrid (Gefrema) ha realizado una labor extraordinaria en la memoria, tratando de que no haya héroes ni villanos, solo historia, y que cada uno reflexione como desee.

Aparte de las rutas, han recuperado algunos lugares de interés que podrían no ser mencionados debido a la destrucción causada por los vándalos. La última ruta en la que participé, guiada por Guillermo Poza, tuvo lugar en Boadilla del Monte, que cuenta con un magnífico palacio en proceso de rehabilitación. También posee trincheras que están en peligro de perderse, aspilleras en terrenos privados y otros espacios que no parecen interesar al alcalde. Una lástima.

Hay una memoria histórica que ha sido apropiada por la izquierda, solamente de los suyos, porque ha sabido hacerlo. Pero también hay una memoria colectiva que la derecha, por ignorancia, ha dejado atrás, como sucede en Boadilla y en otros pueblos de la región.

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