Las personas sin hogar de Puente de Vallecas se apoderan del Retiro.
Con una botella de agua llenada en una fuente cercana, uno de los sintecho que se han acomodado en los bancos del parque de Martin Luther King, en el distrito de Retiro, se lava la cara. Es mediodía y el sol brilla en la capital, por lo … que permanecer en su habitación de cartón no es una solución para huir del inusual calor. Por eso, toma la escoba y la pala, y barre el pequeño espacio que ha ocupado en el espacio público adyacente a la M-30. Este hombre, originario de África subsahariana, ha estado durmiendo en su singular improvisación ubicada en los bancos al menos desde el verano pasado, y la tan esperada fecha final de su estancia, así como la de otros diez ‘huéspedes’, todavía no se ha definido.
«Al principio había uno o dos, pero con el tiempo han ido llegando cada vez más», comenta a este periódico el conserje del número 12 de la calle del Cerro Negro, edificio que se encuentra justo frente a este asentamiento. Esta colonia se ha convertido en un nuevo foco de los numerosos poblados chabolistas que existen a lo largo de la autovía de circunvalación en distintos puntos: desde más allá del puente de Ventas hasta esta carretera que separa el distrito de Retiro del de Puente de Vallecas.
De los doce bancos en el área más cercana del parque a las vías del tren, once están ocupados por estas personas sin hogar. Broulaye es uno de ellos. Llegó hace cuatro meses a este lugar de la capital y se estableció frente a lo que parece ser el cubículo más organizado de este ‘vecindario’ –incluso ha colocado una puerta para entrar y salir de su pequeña casa–. Al principio, con solo unos cartones rescatados de los contenedores, logró acomodarse sobre la madera. Ahora, ha colocado unas cajas de paquetería en el banco y las ha cubierto con una lona impermeable plateada que le ha permitido resistir la temporada de lluvias en la capital.
«No tengo trabajo y voy al comedor en Puente de Vallecas», comenta a este periódico en francés, ya que, a pesar de entender el español, aún no se atreve a hablarlo. Este joven maliense de 30 años cruzó el Mediterráneo pasando por Italia y estuvo un tiempo en Francia antes de llegar a la capital española. Sin papeles y sin empleo, señala que su situación se torna más complicada con cada día que pasa.
Dos niños juegan al fútbol en el parque de Martin Luther King, donde pasan la noche una decena de personas sin hogar.
(IGNACIO GIL)
Ninguna de las construcciones que estos sintecho han instalado en el parque infantil de la calle de Cerro Negro, en el barrio de Pacífico, es igual a la otra. Algunas, como la de Broulaye, están más elaboradas, mientras que otras no son más que trozos de cartón y lonas, y permanecen abandonadas durante gran parte del día. En el parque de Martin Luther King, se alimentan, se asean e incluso han llegado a utilizar la fuente junto al parque infantil para lavar su ropa.
Aunque la presencia de estas personas no es bien vista en la zona, los residentes aseguran que, desde que llegaron hace unos meses, los molestos botellones que se celebraban en el parque han disminuido. «La Policía pasa por aquí varias veces al día, no generan conflictos y hay uno que barre y limpia cada mañana», afirma a este periódico el conserje del edificio más cercano, quien agrega que debajo del puente de Vallecas «la situación sí que es desagradable».
Otro vecino de este barrio, que suele pasear por esta zona con su mujer, subraya que estas personas sin hogar «no son agresivas y mantienen el lugar limpio». «Lo tienen todo bastante ordenado», señala este residente sobre el asentamiento. Sin embargo, Juan Luis Martín, vecino del número 12 de la mencionada calle, asegura que el orden no implica salubridad: «Esta gente hace sus necesidades entre los arbustos y seguramente habrá chinches en esos lugares».
Los vecinos indican que no son individuos problemáticos, aunque expresan su preocupación por la insalubridad en el área.
Juan Luis añade que esta situación también afecta la «estética» de esta zona de paso para quienes se dirigen a Méndez Álvaro, pero lo que considera «más injusto» es no poder hacer uso del parque situado enfrente de sus casas. Los residentes de la urbanización en frente han presentado quejas a la Junta Municipal de Distrito de Retiro para que tomen cartas en el asunto. Sin embargo, esos esfuerzos aún no han dado frutos: «Vienen los de limpieza y les hacen retirar las cosas, pero luego vuelven a colocarlas».
El Ayuntamiento de Madrid activó el Protocolo de Personas sin Hogar (PSH) —en el que actúan conjuntamente la Policía Municipal, el Samur, Madrid Salud y Selur— la semana pasada y hay otro programado «próximamente», indican a este periódico fuentes del municipio. La actuación en los asentamientos de personas sin hogar «es lenta y complicada», pero el consistorio madrileño, aseguran, «está enfocado en erradicarlos con el objetivo de garantizar la dignidad de estas personas y proporcionarles la atención social que requieran. Añaden además que «el ayuntamiento debe salvaguardar el uso correcto del espacio público».
Más focos
Los vecinos de esta área en el barrio de Pacífico critican las medidas tomadas por el ayuntamiento contra el sinhogarismo en la M-30. «Hay varios asentamientos. En el puente de la M-30 hay sintecho, pero también al otro lado de las vías en dirección a Méndez Álvaro, además de los sintecho en Ventas», enumera Juan Luis a este periódico. Y cada día que pasa, un nuevo foco se hace evidente.
El ayuntamiento trabaja en un proyecto de reordenación del entorno del ‘escalextric’ para resolver los problemas de inseguridad en la zona.
Sin ir más lejos, al otro lado de la carretera, y ya en el distrito de Puente de Vallecas, la situación es «más crítica» y no es raro ver colchones y cartones bajo el puente, en esquinas o recovecos discretos, o en solares abandonados por sus propietarios. «Hemos notado un aumento dramático en el último año», afirma Olga, portavoz de la asociación vecinal Kasko Viejo de Vallecas. «No te sientes tranquila al entrar y salir de casa a ciertas horas, y además tienes miedo de que el edificio se incendie», señala esta vecina, quien insta al Ayuntamiento de Madrid a actuar de forma «urgente» con respecto a esta situación.
Entre las principales cuestiones que alimentan esta situación en el área y que los vecinos han pedido atender está el efecto frontera que genera el ‘escalextric’ de Puente de Vallecas. Por esta razón, el ayuntamiento de la capital ya trabaja en una reordenación del entorno, aunque no contempla el desmantelamiento de la estructura, lo cual representa una «complicación» para la movilidad y genera «inseguridad», según ha admitido el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad.
Fuentes del Área de Obras y Equipamientos, que se encarga de este asunto, esperan que el proyecto «pueda ser presentado antes del verano». Para ello, han formado un grupo de trabajo compuesto por esta área junto con la que lidera Borja Carabante, así como con los distritos de Retiro y Puente de Vallecas, la EMT y Madrid Calle 30.
Por otro lado, el consistorio madrileño mantiene una presencia constante de los Equipos de Calle en todos los distritos. Son estos profesionales los que detectan y realizan intervenciones sociales con las personas sin hogar, tratando de establecer un vínculo de confianza que les permita aceptar la atención municipal. Sin embargo, tal como señaló la vicealcaldesa de Madrid Inma Sanz este jueves al ser preguntada sobre otro foco –esta vez en el parque del Oeste, en el distrito de Moncloa-Aravaca– «este tipo de asentamientos no son fáciles de abordar», ya que requieren la activación de diversos organismos. Recordó además que la Policía Municipal levantó el año pasado 400 asentamientos y realizó 900 intervenciones, pero insistió en que «no es sencillo porque depende de la voluntad de las personas allí presentes para aceptar soluciones alternativas».



