Las pulseras contra el maltrato de Irene Montero presentan fallos frecuentes y pueden tardar hasta tres días en ser reparadas.
Las recientes pulseras antimaltrato entregadas por la ex ministra de Igualdad Irene Montero «suelen fallar con frecuencia» y requieren «hasta tres días para ser reparadas». Así lo manifiesta a OKDIARIO el Sindicato Unificado de Policía (SUP), subrayando que «durante ese tiempo, las víctimas se encuentran en un estado de desprotección absoluta».
«Antes, cuando a un maltratador se le descomponía la pulsera, el mantenimiento se hacía de inmediato. Este iba a comisaría y un técnico del centro Cometa le proporcionaba una nueva o la reparaba. Sin embargo, en la actualidad, los técnicos están dando citas para dos o tres días después», explica a este medio Nadia Pajarón, portavoz del SUP.
Este problema ha sido comunicado a este sindicato por agentes de la Unidad de Atención a la Familia y Mujer de la Policía Nacional (UFAM), quienes aseguran que las nuevas pulseras de geolocalización «fallan más que una escopeta de feria».
Además, «hay víctimas que se han topado de frente con el maltratador sin recibir ningún tipo de aviso, ni ellas ni la Policía». En estos casos, los agentes de la UFAM han enviado una patrulla al lugar y, efectivamente, se han encontrado con el agresor frente a la víctima, lo que ha llevado a su detención.
El escándalo por las pulseras antimaltrato defectuosas del Ministerio de Igualdad, destapado por OKDIARIO, parece no tener fin. Según ha revelado este diario, el Gobierno cambió las pulseras porque «le molestaba mucho» que fueran israelíes.
Fallos de cobertura y baterías que no duran
Los policías de la UFAM han reportado al SUP que las nuevas pulseras «están generando muchos inconvenientes». «Por ejemplo, fallos de cobertura de Vodafone. Además, los nuevos dispositivos se quedan sin batería muy rápido, ni siquiera les dura ocho horas», señala Nadia Pajarón, destacando que tras el cambio de empresa contratista, se están entregando estas pulseras a los nuevos usuarios del sistema Viogen y a los anteriores se les han reemplazado las antiguas por las nuevas.
«Los compañeros también nos han informado que los dispositivos de las víctimas están causando muchos problemas, ya que se apagan y al comunicarse los policías con el centro Cometa al respecto, descubren que desde allí ni siquiera han intentado contactarlas. No sabemos si esto se debe a una sobrecarga de trabajo o a otra causa», apunta la portavoz del SUP.
Otro problema que enfrentan los agentes, según explica, es la falsa separación entre la pulsera antimaltrato y los teléfonos móviles de los agresores.
«El móvil debe estar cerca de la pulsera porque ambos son necesarios para su geolocalización. Los agentes reciben alertas de separación de los dispositivos, pero, por otro lado, los maltratadores afirman que tienen el móvil cerca y, además, indican que desde el centro Cometa no se les ha comunicado que se está produciendo dicha alerta», detalla Pajarón.
Y señala que para confirmar esto, los delincuentes llaman directamente al centro Cometa desde el dispositivo que activa la alarma para que quiten la alerta falsa y así evitar ser detenidos por quebrantamiento de orden de alejamiento.
Tardan días en conocer los informes
Por otro lado, el SUP destaca que cuando se genera una orden de alejamiento, se elabora un informe que llega días después a la Policía. Este informe luego se adjunta al atestado y se presenta al juzgado para denunciar el quebrantamiento y servir como prueba.
Según explica este sindicato, «los informes generados por la anterior empresa adjudicataria se perdieron y los de la nueva estuvieron un tiempo sin llegar a la Policía». Actualmente, «sí llegan, pero a los policías de la UFAM entre un día y dos después».
Los agentes de la UFAM también han observado que «los agresores a menudo utilizan las pulseras para incomodar a las víctimas, manipulándolas en la madrugada para que salte la alerta, lo que genera angustia e inseguridad en ellas, o simplemente para saber dónde se encuentran».
El SUP exige responsabilidades políticas
Por todo lo anterior, el SUP no puede creer que la ministra de Igualdad, Ana Redondo, afirme que «las pulseras funcionan» y que «el dispositivo Cometa siempre ha funcionado y sigue funcionando adecuadamente».
«Las pulseras de geolocalización no solo fallaron durante unos meses con el cambio de empresa, sino que siguen fallando, y el problema es mucho más grave de lo que está señalando Igualdad», denuncia Nadia Pajarón, subrayando que «hay vidas de mujeres en riesgo que se enfrentan a sus maltratadores sin que nadie sea notificado, y existen pruebas que se han perdido y que podrían haber sido decisivas en un juicio».
Además, critica que las UFAM de la Policía Nacional, «que son la auténtica primera línea en esta lucha, están completamente desbordadas y maltratadas por la propia Administración». «Interior e Igualdad destinan millones de euros a campañas publicitarias, pero no asignan ni un céntimo para reforzar a quienes realmente protegen a las víctimas», reprocha este sindicato.
Y enfatiza que estos fallos «no pueden quedar en silencio ni considerarse solo un error administrativo», por lo que el SUP exige de inmediato que se depuren responsabilidades políticas y, lo que es más importante, que se implementen medidas urgentes para corregir el mal funcionamiento de los nuevos dispositivos.
«Están en juego vidas. Si en lugar de invertir en campañas publicitarias superficiales se destinaran recursos a fortalecer la UFAM, dotándola de más medios, más formación y más personal, quizás podríamos comenzar a combatir realmente este tipo de criminalidad, cuya cifra de víctimas mortales no disminuye año tras año», concluye.



