Lobato rechaza haber recibido un correo crucial de la Fiscalía en el caso de filtración.


Juan Lobato, el ex secretario general de los socialistas madrileños, ha declarado este miércoles ante el Tribunal Supremo que el ‘pantallazo’ del correo electrónico en el que el abogado de Alberto González Amador, pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, proponía un pacto con la Fiscalía a cambio de admitir delitos fiscales, no fue recibido de ninguna institución pública. Sin embargo, ha destacado que indagó sobre su origen por “prudencia”, temiendo que se pudiera interpretar de otra manera.

La declaración de Lobato ha dado inicio a la tercera jornada del juicio al Fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz, quien está siendo acusado de presumiblemente filtrar a la prensa el mencionado correo electrónico. En este mensaje, datado el 2 de febrero de 2024, la defensa de González Amador sugería un acuerdo con el Ministerio Público para eludir la prisión, reconociendo los hechos.

Durante su comparecencia, enfocada en los mensajes de WhatsApp intercambiados con Pilar Sánchez Acera —entonces asesora del Palacio de la Moncloa— en la mañana del 14 de marzo, Lobato mencionó que fue ella quien le envió el ‘pantallazo’ a las 8:29 horas. El mensaje incluía la advertencia: “Cuidado con los datos personales”, seguida de una sugerencia más directa: “Sácasela en la pregunta (…) ¿Quién miente señora Ayuso, usted o su novia?”.

El exdirigente socialista se cuestionó si la carta había sido publicada o difundida oficialmente, intentando verificar su origen antes de mencionarla durante la sesión de control de esa misma jornada en la Asamblea de Madrid. “Porque si no, parece que me la ha proporcionado Fiscalía”, escribió a Sánchez Acera, reconociendo su inquietud por la imagen que podría dar el utilizar esa información en la sede parlamentaria sin conocer su procedencia con certeza.

Ante las preguntas de la abogada del Estado, Consuelo Castro, quien defiende al fiscal general, Lobato rechazó de manera tajante haber recibido el documento por parte del entorno de la Fiscalía. “En absoluto”, sentenció.

La acusación particular, que está a cargo del mismo González Amador, enfatizó esa respuesta, interrogando al testigo si sospechaba que el archivo provenía de fuentes institucionales. Lobato respondió que no poseía sospechas concretas, sino que actuó con precaución: “Después de unos años en política, sé interpretar lo que puede significar una cosa u otra”, explicó. Su reacción, añadió, obedecía a prevenir el riesgo de que se interpretara un uso indebido de información confidencial.

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