Lola Navarro aboga por «la transformación» de Arganzuela de área industrial a un distrito cultural y habitado.



La concejala presidenta de Arganzuela, Lola Navarro

– CANAL 33

MADRID, 19 Mar. (EUROPA PRESS) –

La concejala presidenta de Arganzuela, Lola Navarro, ha destacado la «transformación» que ha experimentado el distrito, pasando de ser una gran área industrial a convertirse en una «zona residencial, con bares, gimnasios, espacios de ocio y servicios», con una profunda transformación en sus siete barrios.

En una entrevista reciente en Canal 33 TV de Madrid, Navarro aseguró que este cambio ha sido evidente durante los últimos 25 años, «de manera palpable, clara y reconocida». Así, mencionó que el espacio industrial dio paso a zonas residenciales, citando el antiguo Matadero, el mercado de frutas y verduras, así como las vías del tren que solían recorrer el distrito.

La concejala indicó que la primera y más importante intervención fue la operación Pasillo Verde Ferroviario. Luego mencionó la llegada de Madrid Río, con el soterramiento de siete kilómetros de la M-30, describiendo este hecho como un «desarrollo espectacular».

Además, ha resaltado que Arganzuela ha experimentado un crecimiento demográfico porque «es uno de los mejores distritos para vivir», señalando que actualmente cuenta con «dos desarrollos urbanísticos en expansión: Méndez Álvaro y la zona de Mahou Calderón, este último casi completado, lo que consolidará el distrito en su totalidad».

Entre los hitos de esta transformación, destacó «la rehabilitación de Matadero y el contar con el mayor contenedor cultural de Europa para la creación cultural». «Eso es un lujo, es para todo Madrid, pero ¿quién se beneficia más?, el vecino de Arganzuela», afirmó.

La concejala defendió que Arganzuela ha sabido «combinar modernidad y tradición, progreso y cultura», sintetizando esa identidad al afirmar que es «un distrito habitable y seguro».

REHABILITACIÓN DEL ANTIGUO MERCADO DE FRUTAS

Respecto a la inversión municipal destinada a la rehabilitación del antiguo mercado de frutas y verduras, recordó que Arganzuela «era la despensa de Madrid». Este mercado tiene 6.000 metros cuadrados, de los cuales 3.000 se destinarán a un gran contenedor para diversos servicios municipales, buscando así reducir alquileres que actualmente asume el Ayuntamiento en otras áreas de la ciudad, mientras que los otros 3.000 serán dotacionales para el distrito.

Cuando se le preguntó sobre las necesidades actuales del distrito, Navarro mencionó la reciente apertura de un centro para mayores, destacando que Arganzuela ya dispone de tres. Aunque enfatizó su compromiso con el deporte, también hizo referencia a equipamientos relacionados con bibliotecas y cultura, citando Casa del Reloj, El Águila o el Planetario.

Navarro también abordó el límite establecido para eventos en el Auditorio del Parque Enrique Tierno Galván, fijado en 7.488 personas, explicando que esta decisión responde a un decreto de 2024, apoyado en estudios y mediciones técnicas, que determinó que «solamente este auditorio es accesible para este tipo de acontecimientos, excluyendo las zonas verdes del parque». El fin es proteger el parque y equilibrar el ocio familiar con el descanso de los vecinos.

CENTRO INTERGENERACIONAL OUKA LEELE

Otro proyecto destacado fue el Centro Intergeneracional Ouka Leele. La concejala explicó que se firmó un acuerdo con José Fernández, delegado de Políticas Sociales, Familia e Igualdad, y con la Universidad de Granada, donde existe «la única cátedra intergeneracional en España». «Probablemente somos el primer centro intergeneracional de Madrid y uno de estos rasgos en toda España», afirmó.

En este marco, defendió la importancia de abordar fenómenos como la soledad no deseada que enfrentan muchos mayores y las dificultades de acceso a la vivienda por parte de los jóvenes, impulsando la relación entre estas generaciones. «No hay nada más hermoso que la relación entre un nieto y su abuelo o abuela», comentó Navarro.

Como ejemplo, mencionó un taller de robótica intergeneracional en el Centro Ouka Leele, donde «personas mayores y jóvenes se unen para desarrollar ese taller de robótica, que es maravilloso», una iniciativa que, según detalló, se ha logrado con fondos europeos solicitados de manera oportuna.

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