Los agentes de La Moncloa reiteran las quejas por «humillaciones y trato indigno» de sus superiores.


Los agentes asignados a la comisaría de La Moncloa han puesto en evidencia las difíciles condiciones en las que operan. Los policías informan que el déficit de personal, resultado de la falta de interés por trabajar en la Comisaría Especial de la Presidencia del Gobierno del Palacio de La Moncloa, ha llevado a que los descansos se reduzcan drásticamente.

«Después de largas jornadas, a veces se nos permite descansar un cuarto de hora, pero la mayor parte del tiempo esos descansos son prácticamente nulos», afirman los agentes. «Dependiendo del puesto, hay compañeros que deben permanecer de pie y al aire libre durante toda la jornada, expuestos a temperaturas extremas, tanto en invierno como en verano», añaden.

«A pesar de las numerosas quejas presentadas por el personal, la dirección no ha ofrecido respuesta alguna, salvo para empeorar aún más las condiciones y aumentar las exigencias», denuncia a OKDIARIO uno de los trabajadores de Moncloa.

La falta de efectivos ha llevado también a que la jornada laboral supere en muchas ocasiones las 37,5 horas semanales establecidas por ley, dificultando el cumplimiento de cualquier solicitud de conciliación familiar por parte de los agentes.

Según el testimonio de estos policías, la jefatura y altos mandos han instaurado una «política del miedo» que a veces ha resultado en sanciones disciplinarias de «naturaleza completamente desproporcionada».

«Situaciones triviales, como revisar el teléfono móvil durante el servicio por motivos laborales, han sido utilizadas como justificación para imponer suspensiones de empleo y sueldo de más de un mes», relatan.

«Además, algunas de estas sanciones han ido acompañadas de la remoción intencionada de puestos que antes se otorgaban a ciertos agentes y que ahora son ocupados por recién llegados con mejores condiciones en el departamento», añaden.

Por otra parte, el nivel de exigencia en el trato con los superiores, más allá del respeto mutuo, ha alcanzado «un grado de tiranía tal» que los policías de este departamento han desarrollado «temor» por las posibles consecuencias de no ofrecer un trato “exageradamente adulador” (y no correspondido) que se espera.

«El nivel de nepotismo presente en este lugar ha fomentado la creación de una red de amiguismos que va en contra de los principios de objetividad, igualdad, mérito, capacidad y antigüedad que la ley establece para el progreso profesional de los funcionarios», critican los agentes de la Moncloa.

Alertan de que existe un «sistema totalmente corrompido» en los procesos de selección de personal de las escoltas, donde los nombres de los seleccionados son conocidos incluso antes de llevar a cabo las entrevistas.

Finalmente, los policías también han denunciado la falta de modales de los entrevistadores (todos ellos mandos de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado) durante las entrevistas de selección de personal, así como su «gusto desinhibido por humillar». «Mientras se llevan a cabo las entrevistas, ellos hablan por teléfono, se ríen entre ellos o ven videos, mientras nosotros respondemos a las preguntas», afirman. «Estamos cansados del trato absolutamente degradante y despótico que se recibe aquí», han manifestado los oficiales.

Otras quejas

No es la primera vez que los agentes de la Comisaría Especial de la Presidencia del Gobierno del Palacio de La Moncloa hacen estas denuncias. Tal como informó OKDIARIO el pasado noviembre, los agentes comunicaron que la falta de efectivos en esta comisaría estaba impidiendo que los policías pudieran disfrutar de sus días de vacaciones a los que tienen derecho por ley, ni tomar días libres de asuntos propios en viernes o lunes para disfrutar de un fin de semana largo.

También criticaron el engaño que sufren durante el curso de acceso para este destino. «En dos semanas de curso te prometen que serás escolta, pero la realidad es otra; te esperan tres o cuatro años de secuestro en esta comisaría», añadieron.

Los afectados también denunciaron las condiciones de la garita de seguridad de acceso a La Moncloa. El suelo se hundía y el espacio no cumplía con los estándares de seguridad adecuadas, tanto en salud como en riesgo.

Además, también señalaron que en esa garita de seguridad trabaja únicamente un agente, cuando por ley deberían ser dos. «Por seguridad, tenemos que trabajar en pareja, pero aquí nos dejan solos todo el día y el compañero más cercano está a unos 300 metros de distancia. Si nos sucede algo, estamos desprotegidos».

Los policías han presentado numerosos escritos a prevención de riesgos laborales, pero nunca han recibido respuesta por parte de La Moncloa.

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