Los apartamentos turísticos se multiplican en áreas problemáticas de Puente de Vallecas.


«Si en un bajo comercial comienzan a surgir ventanas, es señal de que, en unos meses, habrá un alojamiento turístico». Esta es la evidencia más clara que los vecinos de Puente de Vallecas tienen para afirmar que su barrio está en plena transformación. Muchas de las plantas bajas, que antes albergaban sucursales bancarias, tiendas de muebles o ferreterías, muestran desde hace algunos meses carteles que indican la presencia de alojamientos turísticos, incluso en áreas cercanas a donde el ayuntamiento ha instalado cámaras de seguridad debido a la inseguridad. Otro indicativo claro para los residentes es cada vez que se encuentran en el metro lleno de pasajeros o al escuchar el sonido de las maletas rodando hacia alguno de los cientos de hospedajes disponibles.

Durante el día, el entorno del bulevar de Peña Gorbea, en el barrio de San Diego, está lleno de vida. Sin embargo, al caer la noche, la situación cambia y la inseguridad invade la zona, tal como han denunciado los vecinos a lo largo de los años, ya que se ha convertido en el epicentro de consumo de drogas, tráfico y violencia en este distrito. Por esta razón, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, propuso hace poco más de dos semanas incrementar el número de cámaras de vigilancia en este punto, que, en los últimos años, ha atraído a una cantidad creciente de turistas que buscan «opciones más económicas» para hospedarse. Sin embargo, no son conscientes de que incluso los residentes comparan la zona con la serie ‘The Wire’.

En las calles aledañas –donde es común ver al menos un coche de Policía– abundan los anuncios en plataformas que conectan a turistas con particulares y empresas que desean alquilar espacios. «De los que hemos estado viendo, hay algunos que engañan al afirmar que están en pleno centro de Madrid», menciona Javier Moral, presidente de la Asociación de Vecinos de Numancia-Doña Carlota, una de las áreas más afectadas, junto al barrio de San Diego. Desde la estación de Puente de Vallecas hasta la puerta del Sol se requieren 8 paradas de metro.

Con una búsqueda rápida en internet, se pueden encontrar, principalmente, apartamentos y habitaciones privadas dentro de pisos, con precios por noche que oscilan entre los 30 euros y, en algunos casos, superan los 500. Algunas propiedades, situadas a pocos pasos de las zonas más problemáticas del distrito, están disponibles por 1.000 euros la noche y se describen como «ático de lujo a 15 minutos del centro».


Anuncio de uno de los apartamentos turísticos ofertados en Puente de Vallecas


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Los vecinos no tienen claridad sobre el número exacto y el tipo de alojamientos que más proliferan, ya que aún no han completado el mapeo, pero Félix Montero, portavoz de la Asociación de Vecinos de Puente de Vallecas, no duda en afirmar que hay «varios cientos» de estos hospedajes en una zona donde, hasta hace unos años, no era común ver turistas.

«Esto antes era un taller de coches y lo están reformando para hacer estos alojamientos y otra sucursal bancaria, lo mismo»

Según datos de Inside Airbnb, una plataforma que recopila información pública de anuncios de este portal a nivel mundial, hasta el 14 de septiembre de 2025 había un total de 738 anuncios, de los cuales 279 estaban en el barrio de San Diego y 221 en Numancia. Las licencias de Viviendas de Uso Turístico (VUT) otorgadas por el Ayuntamiento de Madrid y publicadas en el portal de datos abiertos municipal hasta esa fecha en todo el distrito son 48, de las que 15 están en San Diego y otras 15 en Numancia.

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El Ayuntamiento ha triplicado las inspecciones en el último año y el número de denuncias también ha aumentado un 9,2%

En el caso de las VUT, el Ayuntamiento de Madrid ha intensificado las inspecciones en el último año tras comprobar que de más de 17.000 establecimientos que existen en la capital en 2024, el 92% eran pisos turísticos, de los cuales apenas el 7,45% eran legales. Así, el número de viviendas inspeccionadas se ha triplicado, aumentando en un 169,1%, alcanzando las 1.526 en 2025. Las denuncias también han crecido, alcanzando un total de 1.408, un 9,2% más que en 2024.

El cambio más notable para los vecinos son las reformas que se están realizando en múltiples edificios del distrito con el objetivo de crear espacios para albergar turistas. En la parte baja del Cerro del Tío Pío, en dirección al estadio del Rayo Vallecano, un mural gigante con el escudo de este equipo se yergue sobre unas pintadas más pequeñas, que han sido cubiertas torpemente con pintura, pero que sugieren lo que se encuentra debajo: «Fuera del barrio» y «no uséis el rayismo para gentrificar el barrio». La declaración de intenciones de los individuos que vandalizaron tras el último partido del Rayo en casa queda clara.

«Llegan por la noche y pintan, luego nosotros lo borramos, pero vuelven a aparecer. Hemos tenido que instalar cámaras de seguridad», comenta uno de los obreros que está preparando todo para la próxima apertura en la calle de José Paulete: un hotel.


Obras en la planta baja de un edificio en San Diego donde antes había una sucursal bancaria


JOSÉ RAMÓN LADRA

En mayo pasado, el Ayuntamiento de Madrid implementó un plan de choque, el Plan Reside, para abordar la urgente situación de los pisos turísticos en la capital, que incluyó asegurar el uso residencial prohibiendo nuevas licencias de Viviendas de Uso Turístico (VUT) en edificios residenciales del centro histórico. Otro aspecto de esta nueva normativa establece que fuera de esta zona central, únicamente se podrán conceder autorizaciones para alojamientos turísticos que tengan acceso independiente en planta baja o primera planta.

Solo en el barrio de San Diego se están realizando obras para establecer este tipo de alojamientos en al menos tres bajos, y varios edificios ya se han destinado completamente a esta actividad. «Esto antes era un taller de coches y lo están reformando para hacer estos alojamientos», afirma Olga, vecina de San Diego, mientras muestra el complejo situado frente al puente de la M-30 que separa este distrito del de Retiro. Más adelante, en la calle Monte Igueldo, hay obras en otro bajo que solía ser una sucursal bancaria. «No quedan por la zona y tenemos que caminar bastante si queremos sacar dinero del cajero», critican los residentes, que no confían en que la situación devuelva los comercios perdidos.

Esta es una situación que preocupa cada vez más a los vecinos, sobre todo por «el desarraigo que implica ser un barrio dormitorio» y la desaparición del comercio de proximidad ante este fenómeno. «Cada vez hay más turistas en la zona ya que más edificios enteros se están transformando en hostales y hoteles. No solo los bajos», atestiguan.

Desde Airbnb, que señalan que en Madrid no se están otorgando más licencias de alquiler turístico porque «es casi imposible cumplir con los requisitos establecidos por las autoridades», afirman que «más de la mitad de los alojamientos de alquiler de corta duración en la ciudad están distribuidos por 20 barrios fuera del distrito Centro, que representan no más del 1,2% del total de viviendas en esas áreas». También añaden que los datos indican que los distritos que han experimentado el mayor incremento porcentual en los precios de alquiler desde 2015 (como Puente de Vallecas, pero también Latina, Usera, Villaverde y Carabanchel) tienen «un porcentaje mínimo de oferta de alquiler de corta duración (menos del 0,6% del inventario total de viviendas en esos barrios)».

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