Los hospitales madrileños bajo concesión administrativa obtienen resultados similares o mejores que los de gestión directa.


Un análisis reciente publicado en la revista científica internacional ‘Healthcare’ determina que los hospitales públicos de Madrid que operan bajo un modelo de concesión administrativa y se centran en la atención sanitaria basada en valor (Value-Based Healthcare, VBHC) exhiben indicadores de eficiencia y resultados asistenciales que son comparables o incluso superiores a los de los hospitales de gestión directa.

La investigación estudia el rendimiento de tres hospitales de la red pública madrileña que funcionan bajo este modelo de concesión administrativa (Hospital Universitario General de Villalba, Hospital Universitario Rey Juan Carlos y Hospital Universitario Infanta Elena) y los compara con trece hospitales de baja y mediana complejidad que son gestionados directamente por la administración. El análisis se basa únicamente en datos oficiales provenientes de la auditoría 2024 del Servicio Madrileño de Salud (Sermas), en un contexto de cobertura universal y coste cero para los pacientes.

El estudio subraya que el sistema sanitario español garantiza atención universal sin copagos para ciudadanos y residentes, tanto en hospitales de gestión directa como en aquellos que operan bajo concesión. En la Comunidad de Madrid, el Sermas cuenta con 34 hospitales públicos, de los cuales 6 son de baja complejidad y 12 de complejidad media. Desde 2011, está en vigor el Mandato de Libre Elección, que permite a cualquier ciudadano elegir hospital y centro de atención primaria sin restricciones de área de referencia.

En este panorama, los hospitales concesionados analizados son parte de la red pública, mantienen la titularidad pública y están sujetos al mismo marco de financiación, cartera de servicios y estándares asistenciales que los demás centros, diferenciándose solamente en el modelo de gestión operativa.

SEGURIDAD DEL PACIENTE

El análisis se basa en 7,68 millones de episodios asistenciales registrados en 2024 en el sistema madrileño, de los cuales 1,74 millones (22,7%) corresponden a los hospitales incluidos en el estudio. Uno de los hallazgos más importantes es que los hospitales gestionados mediante concesión atienden a pacientes más complejos: el índice de complejidad de pacientes (case‑mix) es de 1,06 frente a 0,88 en los hospitales de gestión pública directa, lo que representa una diferencia estadísticamente significativa.

A pesar de esta mayor complejidad, el estudio no detecta deterioro en la calidad asistencial de los hospitales concesionados. Por el contrario, se aprecian diferencias favorables en indicadores clave de seguridad del paciente y práctica clínica.

En términos de seguridad del paciente, el análisis identifica una diferencia significativa en infecciones nosocomiales, que son considerados uno de los principales indicadores de calidad hospitalaria. Las infecciones asociadas a la atención sanitaria son aproximadamente un 36% inferiores en los hospitales gestionados mediante externalización basada en valor.

Las infecciones nosocomiales están directamente relacionadas con peores resultados clínicos, estancias más largas y costos sanitarios más altos, por lo que su reducción impacta directamente en la calidad de vida de los pacientes y en la sostenibilidad del sistema.

El estudio también examina el porcentaje de cesáreas realizadas en embarazos de bajo riesgo, un indicador internacional que mide la adecuación de las intervenciones. En este caso, se observa un 16,6% menos de cesáreas potencialmente evitables en los hospitales con gestión externalizada.

Las complicaciones médicas y quirúrgicas intrahospitalarias no muestran diferencias significativas entre ambos modelos de gestión, a pesar de la mayor complejidad de los pacientes atendidos en los hospitales concesionados.

EFICIENCIA Y RECURSOS

En lo que respecta a eficiencia, el estudio analiza variables relacionadas con la actividad, uso de recursos y organización hospitalaria. Los resultados indican una estancia media un 15,3% inferior en los hospitales gestionados mediante concesión administrativa, así como una estancia media ajustada por complejidad que se encuentra por debajo de lo esperado en los tres hospitales externalizados, mientras que diez de los hospitales públicos analizados presentan estancias superiores a las previstas.

Las estancias hospitalarias más cortas suelen estar asociadas con una mayor eficiencia operativa, menor riesgo de complicaciones y mejor capacidad de gestión de la demanda asistencial, siempre que no vayan acompañadas de peores resultados clínicos. En este caso, la reducción de estancia se produce manteniendo niveles de calidad y seguridad equivalentes o mejores según los indicadores analizados.

El estudio también destaca menores costes por proceso asistencial en algunos casos en los hospitales concesionados, aunque los autores advierten que estas comparaciones deben realizarse con precaución debido a las diferencias estructurales entre centros.

GRADO DE SATISFACCIÓN

La investigación incluye indicadores de experiencia del paciente basados en encuestas de satisfacción del propio sistema madrileño.

Los resultados muestran un 4,6% más de satisfacción global en los hospitales de gestión indirecta y un 4,3% más en la intención de recomendar estos hospitales.

Además, el uso del derecho de libre elección revela una clara preferencia de los ciudadanos por estos centros: los hospitales concesionarios fueron seleccionados voluntariamente por 23.750 pacientes, en comparación con 3.606 del grupo de control.

El análisis enfatiza que el modelo concesional no conlleva la privatización del sistema sanitario, dado que los hospitales siguen siendo de titularidad pública, están integrados en la red del SERMAS y están sujetos a regulación y supervisión por parte de la administración. La gestión se adjudica mediante un concurso público por un periodo determinado, con el objetivo de introducir incentivos de eficiencia mientras la autoridad sanitaria mantiene el control sobre financiación, cartera de servicios y estándares de calidad.

El estudio pone de manifiesto que la introducción de modelos de gestión alternativos no necesariamente implica una disminución en la calidad del servicio, siempre que se cuente con un marco regulatorio adecuado y mecanismos de supervisión pública. Además, resalta que existen modelos similares de colaboración público-privada en otros países europeos y que su evaluación debe basarse en resultados medibles —calidad, seguridad, eficiencia y experiencia del paciente— y no únicamente en posturas ideológicas.

A pesar de los resultados favorables observados, el estudio señala que la literatura científica sobre colaboración público-privada en sanidad sigue siendo escasa en España y aboga por una mayor evaluación independiente, argumentando que las decisiones sobre el futuro de los modelos de gestión sanitaria deberían fundamentarse en evidencias empíricas y análisis comparativos, con el objetivo de asegurar la sostenibilidad y la calidad del sistema sanitario público.

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