Los hutíes de Yemen se involucran en el conflicto en Oriente Próximo y advierten sobre un posible bloqueo del mar Rojo | Internacional
La contienda en Oriente Próximo que Donald Trump califica como “casi finalizada” continúa expandiéndose. Un mes tras su inicio por parte de EE UU e Israel (con una serie de bombardeos que resultaron en la muerte del líder supremo, Ali Jameneí, y otros altos mandos iraníes), se suma desde este sábado un nuevo participante: los rebeldes hutíes de Yemen. Esta milicia, que cuenta con el respaldo de Irán pero actúa de forma autónoma en sus decisiones, ha ejecutado su primer ataque en el conflicto contra Israel. Aunque sus misiles y drones abren un nuevo frente (en 2025 se convirtió en la única milicia que respondía a las masacres en Gaza), es más relevante su habilidad para, una vez más, bloquear el tránsito de buques de mercancías por el estrecho de Bab al Mandeb, que se añadiría al bloqueo iraní en Ormuz.
Yahya Saree, portavoz militar del grupo yemení, ha defendido su participación en el conflicto “como apoyo a la República Islámica de Irán y a los frentes de resistencia en Líbano, Irak y Palestina, ante la creciente escalada militar, los ataques a infraestructuras y la comisión de crímenes y masacres”. Saree ha señalado que continuarán hasta cumplir todos sus objetivos y el “cese de la agresión contra todos los frentes de resistencia”, refiriéndose a los grupos armados afines a Teherán.
Desde hace semanas, los servicios de inteligencia israelíes preveían que los hutíes se integrarían pronto a la guerra si no se detenía. Lo hicieron ya en la primera semana Hezbolá, en Líbano, y las milicias proiraníes en Irak.
Su primera acción ha consistido en “un ataque con misiles balísticos contra objetivos militares estratégicos del enemigo” que “logró con éxito sus propósitos”. En contraste, el Ejército israelí ha reportado la interceptación de un único misil en el sur del país, tras activar las alarmas antiaéreas en Beersheba. No se han reportado otros proyectiles, aunque la censura militar prohíbe comunicar y grabar posibles impactos o víctimas en objetivos militares.
El portavoz militar hutí ya había advertido horas antes, en un discurso por televisión, que estaban “con los dedos en el gatillo” para una “intervención militar directa”.
Los hutíes controlan desde 2024 gran parte del noroeste de Yemen, incluyendo la capital, Saná, tras desalojar a las fuerzas del Gobierno reconocido internacionalmente. Su posición les permite tanto alcanzar a Israel, que se encuentra a unos 2.000 kilómetros de Yemen, como atacar bases de EE UU o buques de guerra en el Golfo.
“Batalla por etapas”
Por ahora, amenazan con bloquear Bab al Mandeb. “Estamos librando esta batalla en fases y cerrar el estrecho […] es una de nuestras opciones”, ha declarado este sábado a los medios locales su viceministro de Información, Mohammed Mansur.
Bab al Mandeb proporciona acceso al canal de Suez en Egipto, por donde transita gran parte del comercio mundial, siendo un punto de conexión hacia el Mediterráneo y, por ende, hacia Europa, para las exportaciones desde Asia. Esto implica que el bloqueo podría afectar las costas tanto oriental como occidental de la península arábiga, importantes rutas marítimas para materias primas y bienes esenciales.
Entre noviembre de 2023 y enero de 2025, los rebeldes hutíes atacaron más de 200 buques mercantes con misiles y drones, dañando 30 embarcaciones y secuestrando una, en paralelo a la invasión israelí en Gaza que ha dejado más de 72.000 fallecidos. En 2024, Trump lanzó una campaña contra los hutíes que finalizó semanas después y, desde entonces, cesaron el acoso a las embarcaciones y los bombardeos en Yemen.
Asimismo, los hutíes dispararon misiles y drones hacia Israel, justo antes del alto el fuego de octubre de 2025. Fueron ataques esporádicos y, en su mayoría, interceptados, pero uno de los proyectiles generó alarmas al impactar cerca de una terminal del principal aeropuerto del país, Ben Gurión, cerca de Tel Aviv.



