Los líderes del PP están preocupados por el crecimiento de Vox en Extremadura: “Les dimos menos importancia de la que merecían” | Elecciones Extremadura 21-D
“Si hubiera sabido que este sería el resultado, María Guardiola no habría adelanto las elecciones”. Esta reflexión, proveniente de un barón del PP, sintetiza el sentimiento en ciertos sectores del partido: para este viaje no hacían falta alforjas. La presidenta extremeña y candidata del PP activó el botón electoral con la intención de desvincularse de Vox, que le había obstaculizado la aprobación de los Presupuestos, pero emerge de las urnas con una dependencia prácticamente idéntica hacia una extrema derecha que ha ganado fuerza, y que cuenta con cuatro votos imprescindibles para su gobierno. El desempeño de Vox en Extremadura, que superó las expectativas, ha encendido las alarmas entre los barones del PP que se encuentran en este ciclo electoral. “Se subestimó a Vox”, admite un presidente del partido, quien opina que, además, deben aprender de que Guardiola “cometió un error con una campaña plana y de bajo perfil”.
El problema del resultado de Guardiola, que obtuvo un meritorio 43% de los votos en un bastión histórico de la izquierda, radica en la “mala gestión de las expectativas”, consideran algunos líderes del PP. Aunque ganó las elecciones, solo aumentó en un escaño (29), a cuatro de la mayoría absoluta, y se quedó bajo la influencia de un Vox reforzado que duplicó sus escaños (11). La situación no era la esperada. Mientras el PP ha quedado en la franja baja del pronóstico de las encuestas, Vox ha hecho lo contrario, sobrepasando la parte más alta de los sondeos. “El PP extremeño decía que iba a por la mayoría absoluta, ¿pero acaso habían perdido la razón? ¡Y además hicieron una campaña aletargada en unas elecciones que se celebran en plena Navidad, el 21 de diciembre!”, se indigna un líder territorial.
La campaña de Guardiola, de bajo perfil excepto por la controversia del supuesto pucherazo debido al robo de un centenar de votos en una oficina de Correos, ha recibido numerosas críticas en el PP. La candidata del PP realizó muy pocas entrevistas, no participó en el debate electoral de TVE y tuvo jornadas enteras sin agenda en la recta final, con el propósito de evitar errores. “Cuando vas con el freno de mano echado, el motor se gripa”, cuestiona otro dirigente territorial. “Aún más”, añade un asesor popular, “cuando tienes un competidor por la derecha tan fuerte”.
También se critica en el PP el enfrentamiento personal de Guardiola con el líder de Vox, a quien llamó “machista” durante la campaña y con quien ahora tendrá que negociar. “No podemos vencer a Vox por motivos ideológicos, sino a través de la gestión”, reflexiona un barón aludiendo a esa apuesta feminista de Guardiola, poco apoyada en el PP. “Tampoco puedes lanzar órdagos a los votantes de Vox, porque te responden de manera contundente”.
La pregunta que ahora ronda por los demás territorios que van a las urnas ―Aragón, el 8 de febrero; Castilla y León, en marzo; y Andalucía, en junio― es cómo enfrentar el fuerte crecimiento de Vox que se ha evidenciado en Extremadura. Los barones han aprendido que deben salir y darlo todo. Sin embargo, resulta más complicado encontrar la clave para frenar a Vox. El presidente andaluz, Juanma Moreno Bonilla, admitió recientemente que le “preocupa” el ascenso de Vox y reconoció que “así es muy difícil alcanzar una mayoría absoluta en cualquier territorio”. “Vox comenzará a descender cuando asuman responsabilidades en los gobiernos”, reflexionó Moreno Bonilla, quien confía en que entonces se “desmonten sus políticas, que en muchas ocasiones no son viables”.
La reflexión del presidente andaluz encierra una paradoja que se escucha actualmente en el PP. Después de una etapa en la que los populares lucharon para evitar que Vox ingresara en sus Gobiernos autonómicos ―sin éxito, ya que formaron cinco coaliciones que Abascal rompió unilateralmente―, algunos dirigentes piensan que ahora al PP podría interesarle lo contrario: que Vox vuelva a ingresar en sus Gobiernos autonómicos y se desgaste en el poder, como suele ocurrir con todos los partidos populistas.
“El problema es que quien debería implementar esta estrategia es a quien menos le apetece”, comenta un dirigente de la cúpula sobre Guardiola, la presidenta autonómica que más se ha enfrentado a Vox. Nadie tiene claro en el PP cuál será el camino que tomará la presidenta extremeña en funciones para ser investida, aunque la crisis en el PSOE ―con la dimisión de su candidato, Miguel Ángel Gallardo, tras el desplome de los socialistas a su mínimo histórico de 18 diputados― podría facilitarle las cosas. El expresidente extremeño Juan Carlos Rodríguez Ibarra ha solicitado al PSOE que facilite la investidura de Guardiola con una abstención.
Génova, en cambio, sostiene que “no confía en el PSOE” para solicitar que se abstenga y espera que Vox no incremente su precio por el apoyo, dado que solo se necesita su abstención y no un voto afirmativo. “No es lo mismo que me dejes el coche a que me lo regales”, ejemplifican fuentes de la cúpula del PP. El líder popular, Alberto Núñez Feijóo, instó este lunes a Abascal a permitir un Gobierno del PP en Extremadura y a “no equivocarse de adversario nunca más”.
Los populares creen que Vox no solicitará ingresar en el Gobierno de su candidata, pero desconfían de todos los movimientos de Abascal. Por ejemplo, temen que pida la presidencia del Parlamento de Extremadura, ya que eso le permitiría controlar los tiempos de la investidura y situarla justo en plena campaña para las próximas elecciones en Aragón. “Vox ha experimentado un aumento notable que respetamos”, apuntan fuentes de la dirección nacional, “pero el PP también exige respeto hacia su electorado”.


