Los políticos que participan en la Semana Santa.
Las cofradías abarcan prácticamente todo el país. Médicos, artesanos, ingenieros, hosteleros… y también políticos. No solo porque asistan a actos institucionales o representen a sus electores durante la Semana Santa, sino porque muchos la viven de manera intensa, como un compromiso personal y de fe. En nuestro país hay alrededor de 14.000 cofradías y hermandades, cada una con sus miembros y procesiones. La transversalidad es una de sus características más notables. En una misma cofradía pueden convivir personas desde el sector primario al terciario, con diferentes niveles de formación y ocupaciones. Todos, independientemente de su procedencia, deben seguir las normas y estatutos, así como las directrices de la Junta de Gobierno presidida por el Hermano Mayor. Esta vocación de servicio no se aleja –o no debería hacerlo– de la que deberían exhibir los poderes públicos. LA RAZÓN conversa con la diputada autonómica del PP, Isabel Vega, y el concejal del distrito Centro en el Ayuntamiento de Madrid, Carlos Segura, dos políticos que viven estos días con gran pasión.
Siendo secretaria general del Grupo Popular en la Asamblea, Isabel Vega vive con particular fervor la Semana Santa de Loeches, su localidad, situada a 35 kilómetros de la capital. Está afiliada a varias hermandades, aunque en estas fechas participa principalmente en la de Jesús de Medinaceli. Con orgullo menciona que esta hermandad fue fundada a finales de los años noventa y que el año anterior tuvo la fortuna de ser Hermana Mayor, un cargo que se rota anualmente. “He desempeñado casi todos los roles: empecé como penitente, con el capuchón; luego fui capataz de un grupo de adolescentes; y durante mi tiempo como concejal, seguí formando parte de la hermandad, aunque sin un papel activo, pero continuando con la procesión”, detalla.
Este año, además, la Semana Santa de Loeches trae innovaciones: “Junto a otras mujeres de mi generación, hemos reavivado la tradición de salir con mantilla. Llevábamos muchos años sin hacerlo y ahora somos unas diez. También buscamos motivar a los jóvenes para que participen en la Semana Santa”.
Vega participa activamente en estas festividades, no solo por su fe, sino porque ha vivido intensamente estas celebraciones desde su niñez. “Recuerdo salir el Viernes Santo con mi madre, y también ir a Chinchón –de donde proviene mi familia materna– para presenciar la Pasión el Sábado Santo. Además, mi padre era panadero y hacía un dulce típico de estas fechas, el hornazo. Vivíamos esos días con mucha religiosidad: por la noche asistíamos a la procesión y durante la mañana ayudábamos en la panadería”.
No es la única en su familia que experimenta estos días con intensidad. Sus hermanos han sido costaleros y ella misma decidió involucrarse en las procesiones siendo adolescente, con unos 13 o 14 años. Comenzó como penitente, ya que, como explica, “es lo más accesible cuando eres joven”. Muchos participan por promesas o como manifestación de fe. En su caso, ambas motivaciones se entrelazan: “En algunos años lo he hecho pensando en un familiar con problemas de salud, pero en otros lo hago para acompañar a Jesús, especialmente el Jueves Santo.”
Además, asiste a los oficios religiosos. Entre todas las tradiciones, destaca particularmente la del Viernes Santo: “La patrona del pueblo sale mientras los hombres accompany al Cristo. Es una procesión muy sobria, sin música, más solemne. Yo acompaño a la patrona con mucha devoción”.
Vega subraya la importancia de la Semana Santa en su municipio y celebra que cada vez más jóvenes se acerquen a estas tradiciones. “Eso me alegra mucho. Es vital que no se pierdan las tradiciones y la cultura de los municipios”.
Además, forma parte de la Comisión de Cultura de la Asamblea de Madrid, lo que le permite participar en procesiones fuera de Loeches. “Me parece muy bonito”, añade. Este año, además, asistirá a las de Alcalá de Henares y, probablemente, también a la de Jesús de Medinaceli en Madrid el Viernes Santo.
Cada vez más gente
“Semana Santa tras Semana Santa, cada vez se observa más afluencia: en la de Medinaceli, El Silencio, Los Estudiantes… hay mucha gente tanto en la salida como en la entrada, a la una o dos de la madrugada”. Carlos Segura, concejal del Grupo Municipal del PP y concejal-presidente del distrito Centro, coincide con el análisis de Isabel Vega: la Semana Santa, en general, y la madrileña, en particular, tiene cada vez más relevancia. “Lo mencionó el otro día Almudena Maíllo [concejala delegada de Turismo]: durante la Semana Santa, Madrid es uno de los destinos más buscados para las vacaciones. El Prado está abierto el resto del año, pero la Semana Santa ocurre solo en este momento. El alcalde de Madrid fue el primero, en 400 años, que se sentó, en 2020, con todas las cofradías. Gracias al trabajo conjunto con ellas y el Arzobispado, se ha logrado poner en valor la Semana Santa madrileña”, añade.
A lo largo de estos días, Segura estima que asistirá a al menos nueve procesiones. Dado que la Puerta del Sol es, por tercer año consecutivo, el punto de paso de la mayoría de las procesiones del Centro, él, como concejal del distrito, debe estar presente. Sin embargo, lejos de ser una obligación, es para él una devoción. Desde el año 2001, cuando apenas superaba los veinte años, ya era cofrade de Medinaceli, “al igual que mi abuelo, mi padre y mi bisabuela”. Siguiendo la tradición familiar, “también se lo he inculcado a mi hijo, que también es cofrade”.
“Medinaceli es algo tan madrileño… Hemos ido con nuestros abuelos y padres. Era algo que todo madrileño debía experimentar al menos una vez: besar los pies del Señor de Madrid”, comenta Segura. Por ello, espera con fervor la llegada de este próximo Viernes Santo. “Fui capataz del paso y ahora mi hijo sale en mi lugar. Ese día hay cinco procesiones, y tenemos que asegurarnos de que todo transcurra bien. Pero acudo con mi sentimiento cofrade, de devoción hacia el Cristo de Medinaceli. Es una de las procesiones que atrae a más gente”.
Desde muy joven, el concejal ha sido testigo de la transformación de esta emblemática procesión madrileña. “Ahora hay un paso; antes, salíamos en una carroza. Los Hermanos Mayores han realizado un trabajo fantástico, como Miguel Ángel Izquierdo. Han dado valor a la Semana Santa”. Aunque es cierto que, al final, las tradiciones prevalecen en los ritos, hay poco espacio para el cambio. Sin embargo, “todos los Hermanos Mayores y las Juntas de Gobierno han hecho grandes esfuerzos para que, cada vez que salga una cofradía, haya alguna novedad”.
Para Segura, las procesiones representan un “momento de catequesis en las calles de Madrid, de celebración por el sacrificio de nuestro Señor y su resurrección”. Y poco tienen que envidiar a las de otros rincones de la Península. “La procesión de Los Estudiantes tiene un aire muy sevillano; Medinaceli, con su trono, es muy malagueña… Si deseas experimentar la Semana Santa de toda España, la puedes vivir en Madrid”, concluye el concejal.


