Los Pujol se enfrentan a juicio.
Jordi Pujol y sus siete hijos se enfrentarán este lunes en la Audiencia Nacional al juicio sobre el origen de la millonaria fortuna que mantuvieron oculta durante décadas en Andorra. La familia ha sostenido que su riqueza proviene de una sabia inversión de la herencia familiar, mientras que la Fiscalía argumenta que es producto de la corrupción.
Después de una instrucción de 13 años, la primera incógnita es si el expresidente catalán estará presente en el banquillo de los acusados. De acuerdo con los médicos forenses que lo han examinado, padece un «deterioro cognitivo moderado» y, por ende, han concluido que no está «en condiciones físicas ni cognitivas para comparecer en un juicio». En este sentido, han señalado que carece de «capacidad procesal» para defenderse.
Sin embargo, fuentes familiares han confirmado a laSexta que Jordi Pujol tiene la intención de declarar de forma telemática.
Por otro lado, sus siete hijos estarán presentes, acusados de formar parte de una asociación ilícita junto al matrimonio Pujol-Ferrusola para enriquecerse mediante comisiones de empresarios a cambio de adjudicaciones públicas. Por esta razón, la Fiscalía les solicita penas que varían entre ocho y 29 años de prisión (para el expresident, se piden nueve).
126 millones de pesetas para cada uno
La familia Pujol logró que cada uno de los siete hermanos y su madre, Marta Ferrusola, recibieran en el año 2000 126 millones de pesetas (757.300 euros). Según sostiene la Fiscalía, ese dinero proviene de las comisiones que empresarios vinculados a CDC pagaban a la familia a cambio de adjudicaciones y contratos públicos de administraciones controladas por el partido.
En concreto, consideran al expresident catalán, quien dirigió la Generalitat durante 23 años, como el responsable de dirigir la supuesta asociación ilícita que se benefició junto a los empresarios de los concursos amañados. Una dirección que compartiría con su esposa, fallecida en julio del año pasado tras haber sido exonerada en mayo de 2021 debido a la demencia que padecía.
Aparte del matrimonio, el principal acusado es su hijo mayor, Jordi Pujol Ferrusola, quien en 1990 asumió la gestión de los fondos de Andorra y una década más tarde distribuyó esos 126 millones de pesetas entre los miembros de su familia, quienes desde 2011 comenzaron a retirar dinero en efectivo para regularizar su patrimonio en 2014.
Un «legado» del padre de Pujol
Sin embargo, según la narrativa que Pujol expuso el 25 de julio de 2014 en su carta de confesión, la fortuna proviene de un «legado» que su padre Florenci dejó a sus nietos y a su nuera, preocupado por el riesgo que la actividad política de su hijo representara para el futuro de su familia. Sin presentar nunca un documento que respalde dicho legado, la familia ha sostenido ante la justicia que los 140 millones de pesetas se vieron incrementados por una inflación acelerada y varias devaluaciones de moneda hasta alcanzar los 500 millones de pesetas (3 millones de euros) en una década.
No obstante, su argumento no ha convencido a la Fiscalía, que sostiene que la razón detrás de la ocultación de su patrimonio en Andorra fue camuflar su origen corrupto. Según la acusación, el rol de Jordi Pujol Ferrusola no solo consistía en cobrar comisiones, sino también en blanquearlas mediante sociedades instrumentales y operaciones en el extranjero, repatriando posteriormente el dinero para, una vez lavado, repartirlo entre su familia.
Los fondos de los Pujol permanecieron ocultos en bancos andorranos durante al menos 20 años, sin tributar en España, lo que genera otro delito contra la Hacienda pública. Sin embargo, para la mayoría de estos delitos fiscales ya ha prescrito.
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