Madrid apoya a Curro Díaz con entusiasmo.


Habían pasado veinticuatro horas desde que Curro Díaz dio el último adiós a su padre, su leal escudero que cada tarde lo acompañaba y caminaba por los callejones, siempre cuidando de su hijo. En su honor se guardó un minuto de silencio, que compartió con Ricardo Ortiz, torero que también falleció el Viernes Santo en los corrales de la Malagueta, un recordatorio más de que todo lo que ocurre en la Fiesta es genuino.

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