Madrid apoya a Curro Díaz con entusiasmo.
Habían pasado veinticuatro horas desde que Curro Díaz dio el último adiós a su padre, su leal escudero que cada tarde lo acompañaba y caminaba por los callejones, siempre cuidando de su hijo. En su honor se guardó un minuto de silencio, que compartió con Ricardo Ortiz, … torero que también falleció el Viernes Santo en los corrales de la Malagueta, un recordatorio más de que todo lo que ocurre en la Fiesta es genuino.
Eso lo reconoce Madrid. Como el amargo trago que esto suponía para Curro. Por ello, le hicieron saludar y mostraron sensibilidad hacia él. Todos, excepto el presidente, quien le robó una oreja que la plaza entera le había pedido en el cuarto, un toro débil que fue mal picado pero bien bregado. Frente a la sección 7, el jiennense se plantó y realizó una magnífica primera tanda, con un excepcional derechazo relajado. Resaltaron los largos pases de pecho, y tuvo mucho mérito aguantar las interrupciones de Toledano, ante quien se tiró a matarlo de manera recta.
A su padre, dedicó el brindis del primer toro de la tarde, un animal ancho de sienes que estuvo distraído en los primeros tercios, aunque parecía colocar bien la cara por el pitón izquierdo. Así fue, porque por el pitón derecho era bronco, mientras que al natural, entraba humillado en la muleta, por lo que Curro centró su faena en ese lado. A pesar de ese buen inicio, le faltó culminar, pues perdió la profundidad en los muletazos y, en ocasiones, la limpieza. Sin embargo, los trincherazos fueron excepcionales. Especialmente uno a cámara lenta que le dio un cierre espectacular a su inicio de faena. Serán cosas de los Curros de Linares…
El segundo toro de la tarde llegó a la muleta sin empuje y se acobardó tras un resbalón absurdo, impidiendo a Serna entrar a matar ya que se aculó en tablas y no había manera de sacarlo. Poca historia tuvo, salvo el brindis del torero Rafa a Díaz. La suerte no mejoró para el sevillano con el quinto, un animal brusco que embestía de manera fea y pegaba gañafones. Se mantuvo por encima de la situación y siguió adelante.
El debut de Álvaro Fernández
Todo el mundo tenía un ojo en Sevilla. La gente se preguntaba cómo iba la corrida. El 12 de octubre pasado se retiró, y el 5 de abril volvió. Fechas significativas para la Fiesta, pero también para los mayorales de Las Ventas: en la Hispanidad se vio partir a Florito, y en Resurrección debutó su hijo, que cambió el tercero de la tarde en un suspiro.
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Plaza de toros Monumental de Las Ventas.
Domingo, 5 de abril de 2026. Entrada: 10.030 espectadores. Toros de Martín Lorca y 6º bis de Carmen Valiente.
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Curro Díaz,
de verde botella y azabache. Media tendida y dos descabellos (saludos). Estocada (vuelta). -
Rafa Serna,
de azul marino y oro. Pinchazo y descabello (silencio). Media y tres descabellos (silencio). -
Diego San Román,
de nazareno y oro. Tres pinchazos, estocada corta y descabello (silencio). Estocada y descabello (silencio).
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La actitud de Diego San Román fue inmejorable, aunque el público estuvo muy frío con él.
El turno de San Román llegó, y salió el toro que estaba reseñado en sexto lugar, un animal que tenía un metro de pitón a pitón, y con el que el mexicano se plantó en los medios para darle un pase cambiado como declaración de intenciones. Aunque no faltó voluntad y tuvo algunos buenos naturales sueltos, el toro no mostró entrega, y la gente estuvo en contra desde el principio.
Tampoco fueron receptivos con Diego en el sexto, mientras resonaban los ecos del triunfo de Morante. Lo mejor de capa llegó en el último capítulo, con buenas verónicas por el derecho, culminadas por una larga cadenciosa hasta el final. El toro de Carmen Valiente careció de vida en los primeros tercios. No mejoró en la pañosa. El de Querétaro sacó lo poco que tenía el animal, ofreciendo algunos buenos derechazos y voluntad. La plaza parecía un cementerio, y Francés no decía nada… Lo más destacado, una meritoria estocada en dos tiempos.


