Madrid intensifica la edificación de viviendas ante la tendencia «intervencionista» del Gobierno de Moncloa.
En la semana en que el Gobierno ajusta nuevamente el precio del alquiler, Madrid avanza en la transformación urbana y en la construcción de nuevas viviendas. El plan para congelar los precios de los arrendamientos durante dos años creó una división en el Ejecutivo debido al rechazo de Sumar a las condiciones del sector socialista. Finalmente, Moncloa decidió regular la prórroga automática y establecer un tope del 2 por ciento en el incremento anual de precios. Esta norma deberá ser aprobada por el Parlamento, y la oposición prevé la caída de la medida ante la probable falta de apoyo.
Sumar ha forzado la situación en el último tramo de la carrera de Yolanda Díaz, obligando a los socialistas a respaldar sus propuestas tras las promesas no cumplidas de Pedro Sánchez.
La retórica electoral del presidente prometiendo cerca de 200.000 viviendas públicas se ha quedado en palabras. Los inmuebles no aparecen, el suelo sigue sin movilizarse y la intervención crece. La oposición destaca que esas viviendas no han llegado al ritmo prometido y que el impacto en el mercado aún no se siente. Mientras tanto, en Madrid, las grúas se levantan en múltiples proyectos que incluyen nuevas viviendas y barrios emergentes. El alcalde, José Luis Martínez-Almeida, ha reiterado: «La solución no es intervenir en el mercado, es construir vivienda», y así ha puesto a Madrid en plena obra.
Madrid Nuevo Norte avanza tras años de estancamiento en el proyecto. Esta operación, que reconfigurará el eje económico de la ciudad, no solo incluirá oficinas, sino que también contará con un núcleo habitacional que marcará el inicio de algo mucho más amplio, conectando barrios que han estado separados durante décadas por las vías de Chamartín.
En Los Berrocales, la entrega de viviendas avanza junto al desarrollo de nuevos espacios públicos que definirán el barrio. Los Ahijones se consolida con más edificios, alcanzando casi 17.000 pisos, un 64 por ciento, protegidos, y Valdecarros confirma el crecimiento en la tercera fase del desarrollo más extenso de la Comunidad de Madrid: 50.000 viviendas libres y protegidas en cerca de 20 millones de metros cuadrados. A esto se añaden Los Cerros, El Cañaveral y otros desarrollos que completan un mapa en continua expansión. Proyectos como Campamento, donde el suelo del Ministerio de Defensa comienza a convertirse en miles de viviendas, transformarán la imagen del área, beneficiando a Campamento, Aluche y Carabanchel, entre otros barrios.
AZCA se está preparando para su transformación hacia un espacio más verde y menos dominado por vehículos. La intención del consistorio madrileño es mejorar la calidad urbana, aunque el volumen de vivienda es considerable.
El entorno del Calderón ya refleja el cambio que Almeida ha planeado para Madrid. Los pisos que han reemplazado al estadio y la continuidad con Madrid Río han revitalizado la zona, y el soterramiento de la A-5 ayudará a eliminar una barrera histórica, liberando espacio para crear un corredor más habitable.
Todo este crecimiento estará acompañado de nuevas conexiones de Metro, ampliaciones de la red, un refuerzo de Bicimad, y políticas de adaptación para integrar nuevos barrios y reorganizar otros, además de mecanismos para agilizar los trámites urbanísticos.
El alcalde ya estableció la vivienda como una prioridad al inicio de la legislatura. En esta fase final, ha anunciado el lanzamiento del Plan Suma Vivienda 3 para ampliar el parque de alquiler asequible en Madrid. Este proyecto dará continuidad a los 2.200 pisos ya promovidos a través de la colaboración público-privada.
Los grandes desarrollos urbanísticos en la capital permitirán construir más de 200.000 viviendas y facilitar el crecimiento de la ciudad en medio millón de habitantes, según cálculos de Cibeles, que subrayan que desde 2019, el Ayuntamiento ha desbloqueado 56 kilómetros cuadrados, una superficie comparable con la ciudad de Luxemburgo.
La colaboración entre la Comunidad y el Ayuntamiento permitirá a la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, y al alcalde, mostrar avances en materia de vivienda. En la proximidad de las elecciones autonómicas y municipales del próximo año, el balance juega a favor de Madrid frente a las políticas «intervencionistas» de Pedro Sánchez, como las catalogan en el PP.
La Ley del Suelo autonómica y las nuevas normativas urbanísticas han actualizado la regulación y la han adaptado a los nuevos modelos residenciales, facilitando la promoción de pisos, convirtiendo suelo terciario infrautilizado en viviendas asequibles. Además, el Plan Reside ha permitido la construcción sobre suelos dotacionales municipales para mantenerlos asequibles, aumentando así la oferta en distritos consolidados sin ocupar nuevo suelo.
Frente al desgaste del Gobierno, Madrid se fortalece al implementar también medidas como la declaración responsable, que ha reducido el tiempo medio de tramitación de licencias de 13 meses a menos de tres, eliminando además los plazos de espera para las licencias de primera ocupación.
La apuesta por la construcción industrializada ha colocado a la región en la vanguardia del avance tecnológico en el sector. La reducción de plazos y costos ha sido el objetivo de esta modalidad, que también promueve métodos más sostenibles y eficaces, aumentando la rentabilidad de los proyectos.
Así, concluyen que «Madrid no solo acelera la construcción de vivienda, sino que se establece como un mercado seguro y predecible para los inversores», aseguran desde el Ayuntamiento como respuesta a las «raquíticas» políticas de Moncloa, convirtiendo a Madrid en un valor seguro.



