Madrid se convierte en un escenario literario: inicia ‘Back to the Book’ en Arganzuela con libros y fanzines | Noticias de Madrid
Cerveza en mano, libros en la otra, y un diálogo fluido entre stands y talleres: así se vive la segunda edición de Back to the Book, el festival madrileño orientado al mundo de las editoriales independientes. Durante tres días, la Casa del Lector en Matadero se transforma en un espacio de encuentro entre generaciones, culturas, autores y lectores que buscan algo más que un libro: una conversación.
Un festival concebido entre iguales
Back to the Book surgió hace dos años, promovido por Giuseppe Grosso y el equipo de la editorial Altamarea. “Anhelábamos una feria exclusivamente de la clase media de la edición, donde la propuesta editorial tuviera un criterio claro y coherente”, comenta Grosso.
No es una feria convencional, y por eso prefieren denominarlo festival. “Back to the Book tiene un enfoque festivo. Aquí hay música, café, cerveza… Deseamos que el libro forme parte de la vida diaria, no que se reduzca a un rincón de silencio”, resume Grosso.
Tijeras y pegamento
El taller de fanzines, a cargo de nos vigilan bb y Lara Martínez, fue una de las propuestas más activas del primer día del festival. Con una consigna provocadora —“cortar libros como mantequilla”— se debatió sobre la propiedad intelectual, se desmantelaron viejos volúmenes y se exploraron nuevas formas de publicación libre en un ambiente relajado.
“El objetivo es desmitificar el libro, reconsiderar su materialidad y reivindicar otras maneras de creación crítica”, explicaron los organizadores. María González, extremeña de 27 años, añadió que el fanzine es “contracultural, contestatario y está al alcance de cualquiera que tenga un boli y una idea”.
Madrid a través de la literatura
La ciudad fue protagonista en la charla “Escribir el Madrid contemporáneo”, donde María Ovelar, Diana Aller y Lara Moreno la abordaron desde una perspectiva cercana y literaria.
Para Ovelar, Madrid representa más que un simple escenario: es una relación intensa, contradictoria y casi íntima. “Es una ciudad que acoge, pero también expulsa”, explicaba. En sus relatos, la capital emerge como una presencia viva, con un ritmo propio, repleta de historias que se entrelazan al caminar por sus calles. “Con Madrid reflexiono; es como una amiga con la que tengo charlas profundas. No siempre coincidimos, pero nos escuchamos”.
Música, voces y comunidad
Durante todo el festival, se vivió una atmósfera abierta y cercana. Entre dj sets y presentaciones, el público recorría puestos, leía fragmentos o dialogaba con las editoriales acerca de sus catálogos. “Quiero descubrir autoras que no se publican en las ferias convencionales”, afirmaba Natalia Bernal (Madrid, 21 años), estudiante de literatura.
Violeta Kerszberg (28 años, Argentina), editora de Eterna Cadencia, señala que el valor de estos espacios es evidente: “Ser independiente es asumir riesgos, pensar fuera de los grandes mercados, pero también forjar alianzas. Y este tipo de festivales es donde se fortalecen esos vínculos”. Desde el Ministerio de Cultura, María José Gálvez subrayó la relevancia del evento para democratizar el acceso a la lectura.
Bibliodiversidad y resistencia
Que la entrada fuera gratuita no es solo una cuestión práctica, sino una decisión política. “El dinero debería gastarse en libros, no en el acceso a ellos”, defendía Hernán López, de la Feria de Editores de Buenos Aires. Esta idea es reiterada por los organizadores, quienes consideran el festival un acto de resistencia cultural. “Defender lo independiente es una toma de posición”, añadía Grosso.
Back to the Book no es solo una feria, sino una invitación a participar en una conversación compartida, crítica y libre. La programación continúa durante el fin de semana con talleres, clubes de lectura y presentaciones como la de Mariana Enríquez o el debut literario de Carolina Yuste, reafirmando su compromiso con la bibliodiversidad.



