Madrid supera a Cataluña en número de afiliados a la Seguridad Social por primera vez | Economía
Madrid se ha convertido en la comunidad autónoma española con más afiliados a la Seguridad Social, según los datos recientemente publicados por el Gobierno correspondientes al mes de diciembre. En la Comunidad de Madrid hay 3.882.343 afiliados registrados, superando en 7.607 a Cataluña, que había liderado esta estadística desde el inicio de la serie histórica.
Cuando se disponía del primer dato en el registro, en enero de 1999, Cataluña tenía 2,54 millones de afiliados, frente a los 2,06 de la Comunidad de Madrid. En un cuarto de siglo, las posiciones se han invertido, a pesar de que Cataluña tiene un millón más de habitantes (8,1 millones) que la comunidad de la capital (7,1 millones). Desde 2015, Madrid también ha superado en afiliados a la otra comunidad más poblada, Andalucía (8,7 millones).
Los expertos ya preveían este cambio de liderazgo de Madrid sobre Cataluña. “Era algo que se veía venir y la diferencia seguirá aumentando. Madrid tiene una dinámica que no puede igualar ninguna otra región de España”, afirma Manuel Alejandro Hidalgo, profesor de Economía Aplicada en la Universidad Pablo de Olavide. Arturo Lahera, profesor en el departamento de Sociología Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid, destaca que hace años el PIB de Madrid superó al de Cataluña.
En el año 2000, la economía de la Comunidad de Madrid era un 7,5% inferior a la catalana. Este porcentaje fue disminuyendo cada año hasta 2012, cuando Madrid superó a Cataluña en el peor momento de la crisis, pero en 2014, la región del Mediterráneo volvió a adelantarse. El sorpasso se repitió en 2017, en medio de la agitación del procés, y desde entonces la brecha sigue ampliándose. En 2024, el PIB de Madrid superaba al de Cataluña por 4,4 puntos. También se observa este fenómeno con otra variable: en el año 2000, la economía catalana representaba el 18,9% del total de España y la madrileña el 17,5%; en 2024, la primera sigue representando una porción similar (19%), mientras que Madrid ha aumentado hasta el 19,8%.

Lahera identifica varios factores que explican la expansión macroeconómica de Madrid. “Uno de los principales es la cada vez más fuerte posición de Madrid como ciudad global, lo que atrae mucha inversión extranjera directa, especialmente desde la pandemia. Recibe casi un tercio del total que entra en España. Y donde hay inversión, también hay creación de empleo”, opina este académico, añadiendo que la estructura económica de cada región es importante: “Cataluña tiene una industria robusta que depende en gran medida de las exportaciones a Europa, donde varios países importantes han estado estancados durante años. En Madrid, aunque el sector industrial también es relevante, es significativamente menor que en Cataluña. La economía madrileña está más diversificada”.
Lahera destaca que Madrid supera a Cataluña en la exportación de “servicios de alto valor añadido, que es lo que está transformando el modelo productivo”. Esto incluye consultoría, actividades tecnológicas y financieras, “que están en un momento muy bueno actualmente; Cataluña también brilla en estas áreas, pero en menor medida que Madrid”. También subraya el papel de otro sector de menor valor añadido, el turismo. Considera que para Madrid es una ventaja ser menos dependiente de esta actividad que Cataluña, pero a su vez resalta que está creciendo más en la región capitalina. En 2024, Cataluña recibió 19,9 millones de turistas, alrededor de 600.000 más que antes de la pandemia, mientras que Madrid pasó de 7,6 millones de visitantes en 2019 a 8,8 millones en 2024. Esto significa que los visitantes a Cataluña crecieron un 3%, mientras que los de Madrid lo hicieron un 15,5%.

Por otro lado, Hidalgo observa una tendencia de “acumulación”, donde la bola de nieve económica de Madrid crece a medida que avanza. “Madrid, favorecida por su condición de capital y su ubicación geográfica, está absorbiendo gran parte de las actividades de otras regiones. Hay una innegable fuerza centrípeta. Cuanto más crece, más actividades llegan porque las empresas desean estar cerca de sus competidores, proveedores y potenciales clientes”, añade el profesor de la Universidad Pablo de Olavide. Así, Madrid acumula cada vez más oportunidades laborales, lo que atrae (u obliga) a más personas a conectar sus vidas con la región. “En Andalucía percibimos que continuamente exportamos capital humano a Madrid. Los hijos de mis amigos que se han formado allí se están marchando. Este tipo de dinámicas económicas son muy poderosas”, añade Hidalgo.
Un análisis de la evolución demográfica muestra que Madrid y Cataluña han incorporado cifras similares de habitantes desde 2021, alrededor de 380.000 personas. Sin embargo, es importante destacar que las provincias limítrofes mejor comunicadas con Madrid son algunas de las que más crecen en este mismo periodo: Toledo (+7,5%) y Guadalajara (+6,3%). “Muchos trabajadores de Madrid residen en provincias cercanas y se trasladan a diario”, añade Hidalgo, un fenómeno que, según Lahera, va en aumento por la crisis de la vivienda: “Madrid concentra el empleo, pero cada vez es más caro vivir en la ciudad, lo que obliga a la población a residir lejos y a realizar desplazamientos diarios más largos”. Los datos del Instituto Nacional de Estadística indican que 241.900 empleados en Madrid residen en otras provincias, destacando Toledo (79.500) y Guadalajara (44.200).

Con ellos, el total de ocupados que trabajaban en Madrid en el tercer trimestre se eleva a 3,68 millones, por debajo de los 3,88 millones de afiliados que reporta la Seguridad Social en enero con datos de diciembre. Más allá de la discrepancia temporal, esta diferencia es notable porque lo habitual es que la cifra de ocupados supere a la de afiliados a la Seguridad Social. Esto se debe a que la primera parte de una encuesta (la Encuesta de Población Activa del INE) y la segunda es un registro administrativo, así que la primera captura el empleo irregular, mientras que la afiliación no. Sin embargo, la Seguridad Social contabiliza a los trabajadores según el lugar donde trabajan, mientras que la EPA lo hace según su lugar de residencia.
Todos estos matices y diferencias metodológicas provocan que en EPA, Cataluña aún supere a Madrid en ocupados, mientras que según la contabilidad nacional que también elabora el INE, la comunidad castellana ya superó a la mediterránea en empleados en 2022. Lo que es claro en todas las estadísticas es la tendencia: Madrid crece a un ritmo superior que Cataluña, por lo que la adelanta en cada vez más registros.
El reverso negativo del impulso madrileño
Lahera advierte que la fuerza económica de Madrid tiene externalidades negativas que, según su opinión, las administraciones deberían esforzarse por mitigar. “Madrid, al consolidarse como una ciudad global tan potente, atrae a mucha gente. Esto eleva el precio de la vivienda y aumenta la presión sobre las infraestructuras. Cada vez hay que vivir más lejos, y si el transporte público no se adapta, cada vez va más lleno”, comenta el profesor de la Universidad Complutense. Madrid es la autonomía donde más personas dedican más de una hora en sus desplazamientos laborales; son el 37%, con Toledo (28%) y Guadalajara (26%) también en proporciones muy superiores a la media (22%).

“Es una paradoja”, continúa Lahera, “porque Madrid tiene las mejores condiciones laborales y salariales, pero no tan buenas condiciones de vida. Todo está saturado, los precios son más elevados, hay más estrés… Corremos el riesgo de morir en el éxito”. Considera que el trabajo a distancia, una posible solución para que muchos empleados obtengan salarios de Madrid sin los inconvenientes por la acumulación de personas en la región, aún no tiene un impacto significativo en este fenómeno.
Hidalgo defiende que la economía española debe “aprovechar” el buen momento económico de Madrid, pero aclara: “En el mundo actual es fundamental tener al menos una ciudad global puntera. Eso es positivo y debe ser valorado. El problema es permitir que se convierta en un agujero negro que lo absorba todo”. Para Hidalgo, esta tarea corresponde a la política: “Madrid va a ser nuestra punta de lanza. Esto es un hecho. Pero España tiene 49 millones de habitantes y solo siete millones viven en Madrid. Es necesario implementar políticas que fomenten las potencialidades de cada región. Todo puede ser complementario”.
Tanto él como Lahera coinciden en que la proyección a futuro indica que Madrid seguirá creciendo y que la brecha entre el resto de regiones y la capital se ampliará aún más, siendo la autonomía que más ha incrementado su peso en el total del empleo español en la última década.




