Madrid supera los 75,000 dueños que poseen tres viviendas y cuenta con más de 500 que tienen hasta 50 | Noticias de Madrid


En el Madrid actual, donde los jóvenes luchan por independizarse y las familias se encuentran atrapadas en espacios reducidos debido al aumento desmedido de los precios de la vivienda, se observa una realidad contrastante: para 2026, más de 75.000 personas poseen tres propiedades en la región; más de 10.000 cuentan con al menos diez; y 517 han llegado hasta 50. Estos datos provienen de una base de datos elaborada para EL PAÍS a través del Ministerio de Hacienda, basada en datos catastrales. Es importante señalar que una misma vivienda puede tener varios propietarios, lo que significa que hay menos viviendas que propietarios. Esto también muestra una impresionante concentración de grandes tenedores, sean individuos, fondos o empresas, que impacta en los precios de alquiler y compraventa. Así, se evidencia que prevalece la ley del más fuerte. No hay indicios de que esta situación cambie: mientras más de la mitad de la población vasca reside en áreas donde los precios de alquiler están regulados por ley, el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso se opone a limitar los precios en la comunidad capitalina.

“El ladrillo se considera hoy una inversión más segura y rentable que otros activos, incluso si el inmueble permanece vacío”, afirma Víctor Palomo, abogado especializado en vivienda del Centro de Asesoría y Estudios Sociales (CAES), donde también trabaja Alejandra Jacinto, ex portavoz de Podemos en la Asamblea. “Aunque los fondos no controlan la mayoría del mercado, su modelo de gestión se ha extendido considerablemente”.

La influencia de grandes propietarios se manifiesta en toda la región. Si bien Madrid es la que lidera la mayoría de las categorías, en Alcobendas hay 18 titulares con hasta 50 viviendas, comparados con 15 en Parla, 13 en Getafe y 12 en Las Rozas. Además, más de 50 viviendas son poseídas por 16 titulares en Alcalá de Henares, 14 en Móstoles y 13 en Valdemoro.

De norte a sur y de este a oeste, la concentración de propiedades se ha expandido en todas las categorías en comparación con los datos de 2024. Aunque el número de propietarios con 25, 50 o más de 50 viviendas se ha mantenido estable, aquellos con más de cinco, diez o quince ha aumentado significativamente, sumando cientos de nuevos propietarios. Este fenómeno, por lo tanto, sigue creciendo. Hay un negocio en auge. Como resultado, el conjunto de propietarios, que va desde tres hasta más de 50 viviendas, ha aumentado en más de 2.700 individuos entre 2024 y 2026.

¿Quiénes están detrás de esta concentración de viviendas? ¿Empresas? ¿Familias adineradas en busca de ingresos fijos? ¿Extranjeros con suerte? ¿Emprendedores en busca de altas rentabilidades? ¿Fondos de inversión?

“Hemos venido denunciando que el problema no son solo los grandes fondos, sino también miles de medianos inversores que acumulan propiedades como activos financieros, siguiendo la misma lógica”, responde un portavoz del Sindicato de Inquilinas, una organización creada en 2017 para defender a quienes alquilan. “El aumento en el número de arrendadores con varias propiedades hace que el alquiler se maneje más como un negocio, no como un medio para acceder a una vivienda justa y estable”, agrega. “Esto resulta en menor capacidad de negociación, incrementos de precios, mayor rotación forzada y una creciente inseguridad residencial”.

Según Carlos Mazo, especializado en desarrollos inmobiliarios, en el segmento de alta gama —especialmente entre inversores latinoamericanos que compran en áreas prime de Madrid— es poco común encontrar grandes propietarios extranjeros que tengan decenas de viviendas. “Es raro que un inversor individual adquiera más de una o dos casas en barrios como Salamanca”, menciona Mazo, socio de la promotora Logika European Partners, refiriéndose a esta zona exclusiva de la capital.

Por su parte, Eduardo Monet, consultor inmobiliario y dueño de nueve apartamentos en Madrid, comparte que ha construido su cartera a lo largo de décadas de trabajo y esfuerzo. “No me identifico con la imagen del gran tenedor especulativo”, sostiene, argumentando que todos sus inmuebles están destinados a alquileres de larga duración y que prefiere contratos estables, aunque esto implique cobrar menos para evitar rotaciones y gastos de reforma. Considera que los grandes fondos con cientos de viviendas son “muy minoritarios”.

Ana Pavón Ares, portavoz de MAD VUT, agrupación de pequeños propietarios y gestores de pisos turísticos, y parte de un grupo que está litigando contra los cierres impulsados por el Ayuntamiento de Madrid, asegura que luchan para que a nivel europeo se legisle considerando la figura del pequeño propietario. “Nos fuimos conociendo debido a los cambios normativos y los problemas que enfrentamos en común”, señala. A su lado, su compañera María López, que posee tres propiedades en el centro de la ciudad, denuncia “el daño psicológico” que los cambios en la legislación de alquileres temporales le han ocasionado. Enrique Muñoz, quien ha alquilado su departamento durante 15 años y administra propiedades de terceros, comenta: “Empecé en la crisis por necesidad de ingresos adicionales. Somos familias que vivimos de esto y queremos alquilar a otras familias”.

Tampoco se identifica con el estereotipo de especuladora Lola Martín, parte del colectivo. Ella posee dos viviendas —en una reside y la otra alquila— y también gestiona una cartera de diez pisos de terceros. Martín menciona que mantiene su segundo inmueble como fuente adicional de ingresos y que evita los contratos de larga duración “por miedo a la legislación y la inseguridad jurídica”, priorizando así alquileres temporales a estudiantes de posgrado o cursos.

Nadie, por tanto, parece asumir responsabilidad en el aumento de los precios. Lo cierto es que el incremento en la concentración de vivienda en pocas manos, que se refleja en los datos de 2026 en comparación con los de 2024, se ve afectado en solo un aspecto. En 2024 había 387 propietarios de más de 50 viviendas, mientras que ahora hay 375 distribuidos en 43 de los 179 municipios de la región. En Madrid capital, esta cifra ha disminuido de 175 a 162.

¿Qué lo causa? Miguel Ángel Gómez, gerente de GH Casas y con tres décadas de experiencia en el sector inmobiliario —comenzó en 1996 y ha vivido etapas como la crisis de 2008 y la reciente revalorización de precios—, relaciona la disminución de propietarios con más de 50 viviendas a un cambio en la percepción entre riesgo y rentabilidad. “Muchos grandes tenedores han pausado nuevas inversiones porque el rendimiento ya no justifica las limitaciones regulatorias y la inseguridad jurídica percibida, sobre todo en casos de inquilinos vulnerables y en los procesos de recuperación de propiedades”.

Recientemente, el Gobierno de España ha planteado que los propietarios de una o dos viviendas queden exentos de las medidas antidesahucios en el nuevo escudo social. Esto significa que los inquilinos vulnerables serán desalojados si el propietario tiene menos de tres casas. Esta situación no afectará en la Comunidad de Madrid a los 122.915 propietarios que poseen al menos tres viviendas.

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