Marcelo termina su huelga de hambre de 25 días debido a la pésima calidad de los alimentos en una residencia pública de Madrid: «Es un desastre».
Marcelo, un hombre de 68 años, se prepara para su último día de huelga de hambre este lunes, tras 25 días sin ingerir alimentos para manifestarse contra la calidad deficiente de la comida en la residencia pública de mayores de Colmenar Viejo, donde vive. Esta protesta, llevada a cabo como un último recurso tras meses de quejas, aún no ha logrado su objetivo de mejorar el servicio alimentario, aunque sí ha permitido que su denuncia trascienda las instalaciones del centro y llegue a la Fiscalía y a la Asamblea de Madrid.
“La comida que ofrecen es desastrosa, de baja calidad. Y al llegar a la cocina, la arruinan. No prestan atención a su preparación ni a su cocción y les importa poco el resultado”, comenta Marcelo a Público, con una voz cansada pero decidida. “Después de intentar todo durante meses, llegó un punto en el que la única opción que me quedaba era esta”, agrega.
Marcelo ingresó en esta residencia hace un año y medio, luego de haber estado en otros centros públicos de mayores en la Comunidad de Madrid. Desde entonces, ha intentado por diversas vías mejorar la alimentación: formular quejas, mantener reuniones con la dirección, hacer reclamaciones, discutir e incluso amenazar con su traslado. Al no obtener resultados, decidió iniciar la huelga, preparándose durante las festividades navideñas al comer fuera y llevar alimentos a su habitación. Desde entonces, ha subsistido solo con agua y café, perdiendo más de 10 kg. “Puedo llevar a cabo la huelga porque me encuentro físicamente bien; tengo el apoyo de otros compañeros, pero algunos no pueden por su edad o sus problemas de salud”, narra.
La compañía responsable del suministro alimentario es Frutícolas Ateca S.L., que fue sancionada por la Comisión Nacional de Mercados de Comercio (CNMC) en 2024 por haber formado un cártel para repartirse la comida de varios hospitales. La empresa destina 6,98 euros diarios por residente para cubrir las comidas diarias. “¿Qué calidad de comida pueden ofrecer con esa cantidad de dinero?”, se cuestiona Marcelo. Como miembro de la comisión de menús, ha comprobado que los alimentos llegan congelados y con trazabilidad, pero insiste en que la calidad es insatisfactoria: “Legumbres duras, carnes y pescados de bajo costo, fruta en mal estado… Muchas veces la comida se sirve fría o mal preparada. No es agradable visualmente ni al paladar”.
También denuncia irregularidades en las porciones y en el servicio de raciones. Se permite repetir solo en caso de que sobre mucha comida, lo cual es poco habitual. “A veces la gobernanta indica que no se repartan los excedentes, y estos se tiran antes de ofrecérselos a los residentes. Nos tratan como si fuéramos niños, y cualquier solicitud termina en conflicto”, afirma.
El viernes pasado, una fiscal de zona, enviada por la Fiscalía General del Estado, visitó el centro para evaluar la situación, pudiendo recorrer la cocina y dialogar con varios residentes, según han confirmado tanto Marcelo como la gerencia de la Agencia Madrileña de Atención Social.
Asimismo, menciona que la dirección del centro inició un expediente contra todo el personal de cocina, aunque Marcelo aclara que no todos actúan de manera inapropiada y que esa no era su intención.
También visitó el centro José Manuel Miranda de las Heras, gerente de la Agencia Madrileña de Atención Social, quien probó la comida. “Traía el argumentario del PP y aseguró que había comido fabuloso”, relata Marcelo. “Le comenté que podía tener su opinión, pero que no estaba de acuerdo. Si hubiera probado el mismo plato que nosotros, no podría decir que fue extraordinario, a menos que le hubieran preparado algo especial”.
Este lunes, se discutió el tema en la Comisión de Familia y Asuntos Sociales de la Asamblea de Madrid, a raíz de una pregunta de la diputada Diana Carol Paredes, de Más Madrid. Miranda de las Heras defendió que «no han quedado claras las demandas de Marcelo, más allá de su descontento con la comida», y sostuvo que el servicio ha mejorado. “Son absolutamente falsas las afirmaciones de la izquierda y de otros colectivos sobre la mala calidad de la comida (…). En 2024 aumentó un 33% el presupuesto destinado a la materia prima alimentaria”, afirmó.
No obstante, Marcelo considera que esto no es un caso aislado, ya que en las dos residencias públicas anteriores en las que estuvo, también identificó problemas similares.
Aún sin haber logrado el cambio que anhela, Marcelo se prepara para probar nuevamente la comida del centro este martes. Lo hará con precaución, pero también con la tranquilidad de quien sabe que su voz ha sido escuchada y que, a pesar de todo, persiste en la defensa de lo que considera justo.
“Me ha ayudado a reafirmar mis convicciones y a distinguir quiénes realmente me apoyan”, subraya. “Hoy he observado que la comida fue terrible y nadie lo mencionó. Algunos la consumieron, otros solo la probaron, y la mayoría la dejó, pero nadie alzó la voz, ni siquiera aquellos que antes prometían su apoyo”. Sin embargo, asegura que continuará su lucha porque “hay muchas cosas por mejorar” en las residencias públicas de la Comunidad de Madrid.
Público se ha puesto en contacto con la Gerencia de la Agencia Madrileña de Atención Social y con la empresa Frutícolas Ateca S.L. para obtener más información y conocer si han tomado medidas después de recibir las quejas, sin haber recibido respuesta al momento de la publicación de este artículo.



