Mariano, sin cocina y al límite del desastre por la negligencia de una orden religiosa: «Es una maniobra para obligarme a irme»


Un estruendo despertó a Mariano Ordaz mientras descansaba en el salón de su hogar. Eran las 7:15 de la mañana del sábado 8 de noviembre cuando el techo de la cocina, deteriorado por la humedad, se desplomó. Desde entonces, el área ha quedado inservible, excepto por la nevera. La encimera, el fregadero y la propia cocina cedieron ante los escombros que ahora están amontonados en una esquina. Mes y medio después, pilotes instalados por los bomberos evitan el colapso de la estructura y la estabilizan. Estos soportes también ocupan parte del baño, incluyendo la ducha, para reforzar la seguridad. Mariano se apaña con un hornillo o busca lugares económicos para comer. Se baña en las casas de amigos, en la de su vecina o en un gimnasio de un centro social. No sabe si su hogar volverá a la normalidad. La propiedad solo se compromete a realizar las obras necesarias si él se marcha.

A sus 67 años, en los cuales solo ha conocido esta casa donde nació, que fue habitada por su abuela y sus padres, se encuentra ante una encrucijada complicada. Debe decidir entre su propia seguridad o el inminente desalojo si abandona este piso del número 1 de la calle Carnero de Madrid, en el céntrico barrio de Embajadores, para permitir que los propietarios lleven a cabo las reparaciones.

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