Más Madrid se retira del Gobierno de Coslada, provocando otra crisis en el municipio para Óscar López.
Nuevo incendio municipal para el PSOE-M de Óscar López. La crisis en el Ayuntamiento de Coslada ha estallado este jueves tras la salida de Más Madrid del gobierno de coalición, dejando al alcalde socialista, Ángel Viveros, al mando de un Ejecutivo en minoría y con un panorama político mucho más incierto hasta el final de la legislatura.
Las dos concejalas de Más Madrid han hecho efectiva la amenaza que lanzaron a principios de febrero y han anunciado su salida del gobierno municipal después de semanas de tensiones con el PSOE. Desde la formación regionalista acusan a sus hasta ahora socios de bloquear sistemáticamente iniciativas clave, especialmente en áreas como políticas sociales, sostenibilidad y gestión interna, lo que habría vuelto “inviable” la continuidad del pacto.
Este quiebre deja al PSOE gobernando en solitario con una clara minoría en el pleno, una situación que obliga a los socialistas a negociar cada iniciativa con el resto de grupos municipales si desean aprobar presupuestos, ordenanzas o proyectos estratégicos. Un escenario que, aunque no implica inmediata parálisis institucional, introduce un alto grado de incertidumbre política en uno de los municipios más relevantes del Corredor del Henares.
Desde Más Madrid han querido aclarar que su salida del Ejecutivo no se traducirá en una oposición destructiva. El grupo municipal ha afirmado que no pondrá “palos en las ruedas” ni forzará una situación de bloqueo total, apelando a la responsabilidad institucional para evitar que Coslada se vea atrapada en una guerra política continua.
Aun así, la relación entre ambos partidos queda notablemente dañada, lo que anticipa un final de mandato marcado por constantes negociaciones y equilibrios parlamentarios. Esta nueva crisis municipal se suma a una serie de problemas internos que el PSOE-M no ha logrado controlar en los últimos meses bajo el liderazgo de Óscar López.
El caso de la ITV en Móstoles sigue pasando factura a la formación socialista, debilitando su imagen pública y aumentando el desgaste político en uno de sus principales bastiones históricos en la región. A esto se suma la intensa guerra interna que enfrenta el partido en Alcalá de Henares, donde las divisiones orgánicas han debilitado considerablemente la acción política y la cohesión del grupo municipal.
El factor común en todos estos conflictos es la dificultad del PSOE-M para mantener la estabilidad en gobiernos locales clave y para gestionar las tensiones internas en un momento particularmente delicado. Con elecciones municipales programadas para el próximo año, cada crisis no resuelta se convierte en un lastre adicional para las aspiraciones socialistas, tanto en términos de credibilidad como de capacidad de gestión.
En el caso concreto de Coslada, la salida de Más Madrid no solo representa un golpe político para Ángel Viveros, sino también un llamado de atención para la dirección regional del partido. La gobernabilidad del municipio dependerá ahora de la habilidad del alcalde para forjar acuerdos puntuales y de la disposición del resto de fuerzas para priorizar la gestión municipal sobre el enfrentamiento partidista. Mientras tanto, el PSOE-M acumula fuegos abiertos en el ámbito local, con un coste político que amenaza con repercutir en las urnas si no logra reconducir la situación a tiempo.



