Merz enfatiza en Múnich la importancia de la colaboración con EE. UU.: “Unidos somos más poderosos” | Internacional


Friedrich Merz ha destacado este viernes en Múnich la necesidad de fortalecer la alianza transatlántica, que actualmente enfrenta la mayor crisis en su historia debido a las constantes humillaciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hacia sus socios europeos. “No me convence cuando se exige, a veces como un mero reflejo, que Europa renuncie a Estados Unidos como aliado”, afirmó el canciller alemán en el discurso inaugural de la Conferencia de Seguridad en la capital bávara. “Juntos somos más fuertes”, enfatizó.

El énfasis en la importancia de esa alianza no evitó que Merz utilizara su discurso para responder al que, hace un año, ofreció J.D. Vance en el mismo foro. El vicepresidente de EE UU acusó a los gobiernos europeos de sofocar la libertad de expresión y animó a los partidos de extrema derecha aliados al movimiento trumpista MAGA. Al describir la “brecha” entre EE UU y Europa, “Vance tenía razón”, admitió el canciller. Sin embargo, añadió, entre aplausos: “La guerra cultural del MAGA no nos representa. La libertad de expresión termina, para nosotros, cuando se usa en contra de la dignidad humana y la ley fundamental”.

Vance no está presente este año en Múnich. En su lugar, la Administración de Trump está representada por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien está más alineado con la tradición transatlántica y dialogante. “El mundo está cambiando rápidamente ante nuestros ojos”, comentó Rubio antes de la Conferencia. “El viejo mundo ha desaparecido. Estamos en una nueva era geopolítica, y eso requerirá que todos reconsideremos cómo serán las cosas y cuál será nuestro papel”.

“Este orden ya no existe”, concordó Merz, quien llamó en Múnich a la “refundación” de la OTAN, para que la Unión Europea asuma más responsabilidades. Ha instado a fortalecer Europa militarmente, aumentando el gasto en armamento, y económicamente, con planes de desregulación y desburocratización. El canciller citó al filósofo Peter Sloterdijk, quien señaló que “Europa acaba de regresar de unas vacaciones de la historia” y explicó que está en diálogos con el presidente francés, Emmanuel Macron, sobre una posible capacidad nuclear disuasoria europea, integrada dentro del marco del paraguas nuclear de la OTAN.

En su intervención, posterior a la del canciller, el presidente francés confirmó ese diálogo, destacándolo como un ejemplo de los pasos imprescindibles para una nueva cooperación entre europeos en el contexto global actual.

Con su discurso, Merz ha rechazado los escenarios que sugieren que Europa debe independizarse completamente de su antigua potencia tutelar. Las llamadas a la soberanía europea se intensificaron hace un año con el discurso antieuropeo de Vance en Múnich y el mes pasado, con la amenaza de Trump de conquistar Groenlandia, que forma parte de la OTAN.

“Entiendo el descontento y las dudas que llevan a estas demandas, y en parte las comparto”, dijo Merz en Múnich. “Pero no son exigencias que han sido pensadas con todas sus consecuencias. Esconden las duras realidades geopolíticas en Europa y subestiman el potencial que, a pesar de todas las dificultades, todavía tiene nuestra alianza con Estados Unidos”.

El discurso de Merz envía un mensaje a los europeos, similar al que el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, lanzó tras la crisis de Groenlandia: no “soñar” que podrán renunciar a la protección de Washington. También es un llamado a Estados Unidos a no desentenderse de los europeos, como ha insinuado Trump en varias ocasiones.

“En la era de la gran rivalidad entre potencias, ni siquiera Estados Unidos será lo suficientemente fuerte para ir solo”, afirmó el canciller, quien cambió del alemán al inglés para dirigirse a los numerosos congresistas estadounidenses presentes. “Queridos amigos, ser parte de la OTAN no solo es una ventaja competitiva para Europa. También representa una ventaja competitiva para Estados Unidos. Así que trabajemos en conjunto para repararla y reavivar la confianza”.

Por su parte, Macron centró su discurso en delinear lo que considera el camino esencial para construir una Europa fuerte y no sometida en un mundo de amenazas potentes. Señaló que este camino convertirá a Europa en un aliado más valioso para sus socios, aunque no hizo hincapié en la importancia de la relación transatlántica como lo hizo Merz.

Macron instó a “no ceder ante Rusia, sino a aumentar la presión” como mecanismo para alcanzar la paz en Ucrania. Llamó a establecer pasos de coordinación entre europeos para materializar la nueva arquitectura de seguridad del continente, rechazando de forma contundente negociaciones mediadas por otros que afecten a Europa.

El presidente francés fue firme en sostener la necesidad de implementar regulaciones más estrictas en el ámbito digital. Rechazó la idea de que la libertad de expresión signifique no regular —en respuesta al discurso de Vance del año anterior—. Afirmó que no se puede dejar la influencia en las almas y corazones en manos de algoritmos de los líderes de las grandes empresas tecnológicas, cuyos valores fueron objeto de una duda diplomática, o del régimen chino. Macron sostuvo que los europeos han sido “demasiado débiles e ingenuos” ante las interferencias externas y exhortó a fortalecer las democracias.

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