Mesa navideña más costosa: los precios de la carne alcanzan niveles récord en 2026 | Economía


Los pasillos de los supermercados brillan con luces, turrones y olores festivos, pero también están repletos de precios que se sienten cada vez más pesados para los españoles. Realizar la compra para las celebraciones navideñas se ha convertido en un auténtico reto para muchos hogares: los alimentos que suelen formar parte de las comidas y cenas de estas fechas aumentan a un ritmo imparable, y preparar la mesa requiere un esfuerzo adicional por parte de las familias. Aunque la inflación general parece más controlada que en años anteriores, 2025 estará marcado por la subida de precios más notable de la última década para algunos productos típicos de estas fiestas.

Esto es corroborado por los datos de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), que en su análisis de precios de 2025 señala subidas generalizadas y, sobre todo, máximos históricos en determinados productos tradicionales de estas fechas. El aumento de la demanda propio de la Navidad vuelve a coincidir con una oferta más limitada, creando un panorama que se traduce directamente en el gasto de los hogares.

Asimismo, este es el año de las carnes “caras”, advierte la OCU. Si en el pasado el pescado era el producto que muchas familias no podían permitirse en la mesa navideña, este año son el redondo de ternera, el cordero, el pavo y el jamón ibérico los que alcanzan sus precios más altos en toda la historia. Además, dos frutas que han cobrado protagonismo en los menús festivos, la piña y la granada, también se encuentran en máximos históricos.

La evolución de los precios en la última década confirma el alcance del encarecimiento. Desde 2015, las subidas acumuladas rondan o superan el 100% en productos tan representativos de la Navidad como el besugo (67,5 euros el kilo), las almejas (35,2 euros), las angulas (1.249 euros el kilo) o el cordero (23,85 euros). Estos incrementos han sido sostenidos con poco ajuste a la baja, consolidando así un cambio estructural en el coste de la cesta navideña. En este periodo, solo los langostinos han mostrado una evolución más moderada, siendo el único de los productos analizados que apenas se ha encarecido a largo plazo.

En lo que respecta a la carne, los últimos datos de finales de 2025 reflejan subidas muy significativas en comparación con el año anterior. El redondo de ternera alcanza los 21,34 euros el kilo, lo que implica un aumento del 21% respecto a 2024. El cordero se sitúa en 23,85 euros el kilo, tras una subida interanual del 9%, convirtiéndose en uno de los productos más afectados por la inflación y uno de los más demandados en estas fechas. El pavo presenta un incremento del 10% y alcanza los 7,21 euros, mientras que el jamón ibérico de cebo se coloca en 71,71 euros, con un encarecimiento del 12% en solo un año.

Este comportamiento está íntimamente relacionado con la evolución de la oferta ganadera, aunque varía por regiones. En el caso del ovino, la producción sigue en retroceso, con aproximadamente 100.000 toneladas de cordero y unas 10.000 de cabrito, en un contexto afectado por problemas sanitarios recientes que han impactado diversas producciones ganaderas, como la gripe aviar o la casi controlada peste porcina. A pesar de que España cuenta con producción suficiente para abastecer el mercado durante todo el año y hasta para exportar, las festividades navideñas siguen siendo un momento propicio para la entrada de productos del extranjero.

En este sentido, llegan al mercado animales provenientes de Francia e Italia, con pesos similares a los españoles, que se comercializan refrigerados o se sacrifican en mataderos nacionales, especialmente en el norte del país. También hay una oferta de animales de mayor peso importados desde países como Australia, aunque su demanda es bastante limitada. En el sector del vacuno, España importa en estas fechas cortes específicos de países como Irlanda, mientras que en el porcino destacan las entradas de lechones refrigerados de países de Centroeuropa, destinados a cubrir picos puntuales de consumo. La pularda ronda los 9 euros el kilo, y el pavo se sitúa alrededor de 7 euros en estas Navidades, con incrementos relativamente moderados, del 30%, en la última década.

En frutas y hortalizas, los precios también reflejan la presión de la campaña navideña. La piña se coloca en 2025 a 1,89 euros el kilo, con un ligero aumento respecto a 2024, pero una subida acumulada del 32% desde 2015. La granada alcanza los 3,19 euros el kilo tras un incremento interanual del 3%, consolidándose igualmente en máximos históricos. La lombarda, un producto tradicional de estas fechas, presenta un ligero ajuste a la baja con respecto al año anterior, aunque mantiene precios claramente superiores a los de hace una década.

De todos los mares

Pescados y mariscos siguen siendo una parte esencial de las mesas navideñas, a pesar de los altos precios derivados de la disminución de la oferta. España, aunque es un país productor, también es un gran importador, debido a la imposibilidad de cubrir la demanda interna con producción propia suficiente, no solo en estas fechas, sino durante todo el año. La sobreexplotación de los caladeros, el deterioro de los recursos pesqueros y las crecientes dificultades para pescar tanto en aguas comunitarias como en terceros países limitan las capturas de muchas especies tradicionales.

A lo largo del año, y especialmente en Navidad, las mesas de los hogares españoles se convierten en un auténtico compendio de procedencias. A pesar de los avances logrados por la acuicultura nacional, tanto en la producción de peces como la lubina o la dorada, como en moluscos y crustáceos, la dependencia del exterior sigue siendo notable. En el caso de los langostinos y gambas, predominan las importaciones de países como Ecuador o del norte de África, así como de Turquía e Italia, mientras que los gambones provienen de varios países africanos y también de Argentina.

Productos como el centollo y el buey de mar tienen una presencia limitada de origen nacional, especialmente desde las costas del norte y Galicia, aunque gran parte del producto proviene de países como Italia, Reino Unido o Escocia. Las nécoras nacionales, en claro retroceso, se suman a las que llegan desde Islandia. Los bogavantes son mayoritariamente provenientes de Canadá, mientras que la langosta se importa tanto de Cuba o Mauritania como, en menor medida, de las costas gallegas. En el caso de los percebes, los de origen nacional, especialmente del norte, coexisten con otros procedentes del norte de África, principalmente de Marruecos.

La lubina ronda los 11,75 euros el kilo, siendo un 7% más cara que en las Navidades pasadas. Los percebes se venden a unos 96 euros el kilo, algo por debajo de hace un año, pero un 76% más caros que en 2015. Los langostinos siguen siendo de los más asequibles, con un precio de unos 11,2 euros el kilo.

La merluza, tradicionalmente asociada a las costas nacionales, llega en la actualidad a los mercados mayoritariamente desde el exterior, desde diversos puntos de África hasta el otro lado del Atlántico, especialmente de países como Chile o Argentina. En los mercados, se distingue por sus precios más bajos en comparación con los productos de origen nacional o comunitario y, sobre todo, por las diferencias en su textura. Los precios están algo más bajos que hace un año, en torno a 16,5 euros el kilo, aunque se han disparado un 44% en la última década.

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