Meta y YouTube pierden el litigio sobre la adicción de niños a las redes sociales y son consideradas “responsables” | Tecnología


Meta y YouTube han sido encontradas culpables de fomentar la adicción en los menores, involucrándolos en sus plataformas. Así lo determina la decisión del jurado en un caso histórico en Estados Unidos, que comenzó a finales de enero en Los Ángeles, California, con el objetivo de evidenciar la responsabilidad de las empresas tecnológicas en la dependencia de los niños y adolescentes hacia las redes sociales. Tras deliberaciones complejas y más largas de lo esperado, el jurado finalmente concluyó que tanto Meta, matriz de Facebook, WhatsApp e Instagram, como YouTube son “negligentes” y que diseñaron sus plataformas para provocar dependencia en los menores.

Ambas empresas deberán abonar tres millones de dólares a la demandante, K. G. M., en concepto de indemnización por daños morales y otros perjuicios económicos. Sin embargo, en el juicio de California se abrirá una segunda fase para evaluar si hubo otros delitos, lo que podría incrementar las multas y las empresas implicadas.

Esta resolución se produce paralelamente a otro juicio similar, pero menos mediático, que se llevó a cabo en Nuevo México, en el suroeste del país. El martes por la tarde, el jurado de ese caso dictó que Meta (dueña de Facebook, Instagram y WhatsApp) había priorizado sus ganancias sobre la seguridad de los usuarios, lo que afectó negativamente la salud mental de los menores y los puso en riesgo. Por ello, se le condenó a pagar 375 millones de dólares en daños.

El juicio de Los Ángeles, junto al de Nuevo México, ha sido pionero en este ámbito y ha llevado al estrado a poderosos gigantes tecnológicos como Mark Zuckerberg, quien fue interrogado por primera vez en un tribunal. Además, estos dos casos son solo los primeros de muchos que se esperan en California, donde se anticipan cientos de demandas por parte de familias, asociaciones y distritos escolares, ya que este tema ha emergido como un problema social significativo.

La demandante, Kaley G. M., ahora de 20 años, quien era menor al inicio del litigio, y su familia han logrado una victoria. El caso de Kaley, originaria de California, ha tenido un fuerte impacto por los paralelismos que muchos padres han podido identificar con sus propios hijos. Kaley empezó a navegar por internet a los seis años, viendo vídeos en YouTube. A los nueve, ya tenía su propio iPhone y utilizaba Instagram; a los diez, TikTok (entonces conocido como Musical.ly); y a los once, Snapchat. Pasaba hasta 16 horas al día en esas aplicaciones y no sabía estar sin su teléfono: si sus padres intentaban restringir su uso, ella experimentaba ataques de pánico.

“Creo que las redes sociales y la adicción que provocan han transformado la forma en que funciona su cerebro”, expresó la madre de Kaley durante el juicio. “No tiene memoria a largo plazo y no sabe vivir sin un teléfono. Está dispuesta a pelear por el simple hecho de que toques su móvil”. El abogado de la familia comparó la adicción con un “golpe químico” que afecta al cerebro. Kaley ha padecido depresión, ansiedad y problemas de dismorfia corporal. Meta se hará cargo del 70% de la indemnización y YouTube del 30%. Meta ha declarado en un comunicado que respeta el veredicto, pero no está “de acuerdo con él”, y ha añadido que están considerando sus opciones legales.

Este caso es solo uno de muchos que se están juzgando este año, tanto en California como en el resto de Estados Unidos. En 2023, hasta 41 Estados han demandado a Meta por “atrapar” a los menores mediante su diseño, lo que ha llevado a que muchos de estos litigios —como el del Nuevo México, iniciado por el fiscal general Raúl Torrez— estén en desarrollo simultáneamente. Aunque los resultados varían, en general, las tecnológicas están siendo consideradas responsables. Mientras que la sentencia de Nuevo México se ha destacado por la multa significativa, la de California se centra más en el aspecto ejemplar, subrayando que estas empresas pueden causar daños personales y estableciendo jurisprudencia.

De hecho, fue necesario que Mark Zuckerberg se presentara, lo que constituyó su primera declaración en un tribunal desde la fundación de su empresa. En su declaración, el pasado 18 de febrero, el creador de Facebook sostuvo que está prohibido que los menores de 13 años accedan a Instagram y les atribuyó cierta responsabilidad: “Creo que hay personas, potencialmente un número significativo, que mienten sobre su edad para poder usar nuestros servicios”. Afirmó que su objetivo no es enriquecerse, ya que dona “casi todo a obras benéficas”, y que su intención es “destinar miles de millones a la investigación científica”. “Cuanto mejor le vaya a Meta, más capaces seremos de investigar”.

Esta serie de juicios ha sido comparada con los que enfrentaron las compañías tabacaleras a finales de los años noventa. En Nuevo México, en mayo, un juez decidirá cómo deberá actuar Meta en el futuro y si debe ofrecer y financiar programas públicos para remediar los daños causados. En California, un jurado integrado por siete mujeres y cinco hombres deberá deliberar sobre el siguiente paso: determinar si estas empresas tecnológicas, y otras, han cometido delitos como fraude o malicia. Esto podría obligarlas a pagar daños punitivos y afrontar sumas significativamente más altas que los tres millones de dólares que deben indemnizar a Kaley G. M.

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