Michael Jordan y la cláusula del ‘amor por el baloncesto’
El amor por el baloncesto. Ese fue el eje de la reciente charla entre Michael Jordan y Mike Tirico. Ambos, el icónico jugador y el periodista, se reunieron nuevamente para un nuevo episodio de MJ: Insights to Excellence, el programa con el que la NBC busca revitalizar su regreso a la NBA 23 años después.
Durante casi cinco minutos, His Airness compartió detalles sobre una cláusula poco común en su contrato con los Chicago Bulls, la franquicia que lo llevó a la cima con seis anillos, sobre su amor por el juego.
“Si estoy conduciendo contigo y veo un partido de baloncesto al lado de la carretera, puedo unirme a jugar, y si me lesiono, mi contrato sigue garantizado… Amo tanto el juego que nunca permitiría que nadie me quite la oportunidad de jugar, a diferencia de ahora”, comentó Jordan, de 62 años.
«I love the game so much, that I would never let someone take the opportunity for me to play the game away from me.»
Michael Jordan sits down with Mike Tirico for the latest installment of MJ: Insights To Excellence. pic.twitter.com/EZHE5tyNmt
— NBA on NBC and Peacock (@NBAonNBC) December 3, 2025
El legendario 23 expresó que jugar al baloncesto significaba todo para él, y que su objetivo era alcanzar cada meta que se presentara al entrar a la cancha. Una mentalidad muy sencilla que Jordan sostiene puede beneficiar a los jugadores actuales. Volver a lo básico es la solución.
“Actualmente, los jugadores reciben atención individual por parte de sus entrenadores para practicar 100 o 1000 tiros. Yo descubrí lo que era realmente útil para mí: jugar al baloncesto. Eso es lo que hacías. Eso es lo que hacías de niño. Larry Bird dedicó un verano completo a mejorar su mano izquierda y derecha, y lo hizo jugando al baloncesto”, añadió el cinco veces MVP.
“Es difícil tener hambre. Así de simple. Si la tienes, estás dispuesto a hacer lo que sea necesario para conseguirlo. Así que mi mentalidad era: entrar, hacer mi trabajo y ser el mejor jugador de baloncesto posible, mientras que todo lo demás quedaba en manos de otros. Pero en la cancha de baloncesto, yo me encargo, ¿no?”, continuó Jordan.
El campeón en Barcelona 92 es consciente de que los tiempos han cambiado. La exposición pública hoy en día es significativamente mayor que antes, cuando no existían redes sociales y los aficionados no indagaban en cada aspecto de la vida personal de los jugadores.
“Me gusta pensar que, si jugara hoy, pase lo que pase, mi juego validaría todo lo que intente hacer fuera del deporte. Es muy complicado para los jóvenes actuales, y la mayoría hace un gran trabajo al captar lo que dices, ya que entienden que esto será siempre lo que recordarán del baloncesto, y que su amor por el baloncesto debe seguir siendo genuino”, reflexionó. “Nosotros jugábamos este juego, siempre lo he dicho, lo hacíamos gratis. Y ahora resulta que nos pagan por ello”.
Jordan fue mucho más que un jugador: fue el joven que transformó la publicidad deportiva. Su asociación con Nike a través de Jordan Brand y su icónico logotipo Jumpman marcaron un antes y un después en la NBA y en el ámbito deportivo en general. Una revolución en el marketing. Una meta que todos los jugadores aspiran a lograr. Y MJ tiene claro cómo hacerlo: a través del baloncesto.
“Esa marca se fundamentó en lo que hice en la cancha de baloncesto. No prioricé la marca antes de dedicarme al trabajo. Priorizé el trabajo, y luego la marca se desarrolló gracias a eso”, finalizó.
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