Mil años de historia en pequeñas piezas místicas: los manuscritos armenios que unen mundos llegan a Madrid | Cultura


Un Evangelio de 1249 cubierto de oro labrado, que se dice que tiene poderes de intercesión con la Divinidad; una Historia de Alejandro Magno adornada con delicados dibujos de leones de múltiples cabezas; o una Biblia de 1654 que no solo cuenta con grabados, sino también con minúsculas placas de porcelana que ilustran diversas etapas de la vida de Cristo. En la cultura armenia, el manuscrito ha sido no solo un medio de conocimiento, sino también un guardián de la identidad del país e incluso un objeto sagrado, que la tradición popular considera capaz de realizar milagros. Hoy, la Biblioteca Nacional de España abre una ventana poco común a este patrimonio cultural del Cáucaso, con la exposición Por los caminos del mapa de la espiritualidad: el arte manuscrito armenio. Esta muestra, que estará disponible hasta el 21 de junio, realiza un recorrido de más de mil años de historia a través de códices, miniaturas y objetos con una fuerte carga simbólica.

“Han sido muchos meses de trabajo, pero ha valido la pena”, comenta Yvette Tajarian, la comisaria de la exposición, refiriéndose a lo extraordinario de la muestra. Esta ha sido organizada por la Biblioteca Nacional en colaboración con el Ministerio de Educación de Armenia, el Instituto Matenadaran de manuscritos (de donde provienen las obras) y la embajada armenia en España. El enfoque principal es 11 códices datados entre los siglos VIII-IX y XVIII, seleccionados por su valor artístico, histórico y espiritual. Además, se incluyen tres filacterias —amuletos escritos, conocidos como hmayil— que evidencian una dimensión menos conocida de esta tradición: la creencia en el poder protector de la palabra escrita.

“Uno de los objetos más valiosos y singulares de la exposición es el manuscrito intercesor milagroso, el Khndrakatár”, señala Tajarian. “Representa la cultura armenia de oración y la tradición le otorga poderes de intercesión divina”. De hecho, el libro se muestra una vez al mes en el museo armenio Matenadaran para que las personas puedan acercarse a recitar sus plegarias y deseos. La conexión mística de este manuscrito no es un hecho aislado: el recorrido permite al visitante entender cómo estos manuscritos articulaban la vida intelectual, religiosa y cotidiana de las comunidades armenias, tanto en su territorio histórico como en la diáspora. Además, también se puede admirar su estética: uno de los aspectos más destacados de la muestra es la riqueza visual de los manuscritos. Las miniaturas armenias, reconocidas a nivel internacional, son una de las características distintivas de esta tradición.

“Cada miniaturista tenía su propio estilo, y la evolución se puede observar a lo largo de los siglos”, menciona la comisaria, quien señala la variación en el uso de colores y proporciones. Desarrolladas en diferentes escuelas regionales —como Cilicia, Vaspurakan o Crimea—, estas ilustraciones combinan una intensa paleta cromática con una expresión narrativa; obras como los Evangelios medievales o la Historia de Alejandro Magno permiten apreciar esta diversidad estilística. “Los armenios estamos en diáspora hoy”, indica Tajarian, “pero siempre hemos estado dispersos en el mundo”. Armenia tiene una población de alrededor de tres millones, mientras que la diáspora (especialmente incrementada tras el genocidio perpetrado por los turcos en 1915) supera los 10 millones.

Más que valor artístico

Además de la comisaria, a la inauguración asistieron Óscar Arroyo Ortega, director general de la Biblioteca, quien destacó la muestra como un “ejemplo de alianza de civilizaciones, y una representación de esa iluminación que fue la creación de los manuscritos”; el presidente del Real Patronato de la institución, Daniel Fernández, quien propuso hace dos años esta iniciativa; el embajador de Armenia en España, Sos Avetisyan, quien resaltó que “la exposición es un puente de amistad entre Armenia y España”, y que “busca acercar al pueblo español uno de los tesoros más valiosos de nuestra cultura”; el director del Matenadaran, Ara Khzmalyan, y el secretario de Estado de Cultura, Jordi Martí, quien comentó que “el pasillo que ahora se abre entre el Matenadaran y la Biblioteca es un enriquecedor ejercicio de responsabilidad cultural que seguramente no terminará aquí”.

Todos enfatizaron que la importancia de la exposición no reside únicamente en su valor artístico, sino que es una ocasión para comprender la historia de Armenia como un cruce de caminos entre Oriente y Occidente: muchos de los manuscritos exhibidos fueron creados en contextos de movilidad, comercio o exilio, lo que explica la variedad de influencias y la amplitud de temas en sus contenidos: teología, filosofía, medicina, astronomía o derecho. “Son, en miniatura, un compendio de toda nuestra cultura”, subraya Tajarian, destacando el papel de estos documentos como testimonio de un pueblo que ha sabido preservar su identidad a lo largo de los siglos.

El Instituto Matenadaran, ubicado en Ereván, la capital de Armenia, es considerado uno de los más importantes del mundo en su campo y alberga la mayor colección de manuscritos armenios existentes. Con cerca de 23,000 ejemplares en armenio y otros idiomas, el Matenadaran funciona como archivo, museo, biblioteca, instituto de investigación y centro de restauración. “Podemos decir que ha operado como un repositorio de la cultura mundial”, menciona Tajarian sobre la importancia de este archivo como guardián de una memoria que trasciende las fronteras de Armenia.

La exposición en Madrid también ofrece la posibilidad de ver piezas que rara vez salen de su lugar de origen, ya que la mayoría de los manuscritos presentados dejan Armenia por primera vez. Por ejemplo, un palimpsesto de los siglos VIII-IX (testimonio de la reutilización del pergamino en épocas de escasez) y un manuscrito del siglo XVIII traducido del español al armenio, que simboliza los contactos culturales entre ambos mundos. Otra de las grandes joyas es un códice de 1306 que ha sido recientemente restaurado por especialistas del propio Matenadaran; sus miniaturas han sido recuperadas y presentadas como páginas independientes. “Cuando se encontró parecía una piedra; estaba prácticamente fosilizado”, destaca la comisaria. “Pero se pudo ir reconstruyendo gracias a las técnicas más avanzadas de restauración”. Detrás de ella, un vídeo muestra las instalaciones del Matenadaran y enseña el minucioso proceso de reapertura de páginas y reconstrucción del libro.

En un tiempo en el que las instituciones culturales abogan por la internacionalización y el diálogo entre tradiciones, Por los caminos… resalta el papel de los manuscritos “como vehículos de conexión entre épocas, territorios y formas de entender el mundo”, insiste Tajarian. Como puente entre España y Armenia, muchos de los asistentes recordaron hoy la figura de León V de Armenia, el último rey armenio de Cilicia, quien perdió su reino en 1375, se exilió por Europa y llegó a Castilla en 1383, donde recibió el señorío de Madrid, Andújar y Villarreal, que administró hasta su muerte. Es decir, Madrid fue “capital” de Armenia antes de serlo de España. Exposiciones como la que hoy se inaugura no solo rememoran esos lazos históricos, sino que también evidencian que ambos países están, a través de la cultura, la historia y el arte, más conectados de lo que a veces pensamos.

Start typing and press Enter to search