Netanyahu sostiene que Israel tomará acciones en Líbano “cuando sea necesario” y señala a Hezbolá por su «rearmado» | Internacional


El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, ha señalado este domingo que su ejército llevará a cabo acciones en Líbano “cuando sea necesario” en su lucha contra la milicia Hezbolá, a la que acusa de estar “tratando de rearmarse”. Antes, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, publicó un comunicado similar en el que advierte que las tropas “intensificarán” sus operaciones en Líbano y critica a sus líderes por “demorarse” en su obligación de desarmar a la organización chií, con la que el Gobierno israelí firmó un alto el fuego en noviembre de 2024.

Durante una reunión con su gabinete, Netanyahu enfatizó que Israel ejercerá “su derecho a la legítima defensa” si el frente libanés representa nuevamente una amenaza. Katz, que comparte la misma formación política que Netanyahu, comentó que “Hezbolá está jugando con fuego” y que el presidente libanés “se está demorando”. El ministro de Defensa instó al Gobierno libanés a cumplir con la expulsión de la milicia del sur libanés, tal como estipula la tregua, y a llevar a cabo el desarme del grupo en todo el país, un compromiso que Beirut asumió en agosto pasado.

Los comentarios de ambos líderes israelíes se producen semanas después de que se intensificara la escalada militar en Líbano, a pesar de la tregua. Un misil israelí impactó un vehículo en las cercanías de Nabatieh, más de 10 kilómetros de la frontera con Israel, causando la muerte de los cuatro ocupantes. Netanyahu los atribuyó este domingo a la Fuerza Radwan, la unidad de élite de Hezbolá, justificando el ataque argumentando que uno de los fallecidos estaba involucrado en la “transferencia de armas y en la reconstrucción de la infraestructura” de la milicia en esa zona.

Las hostilidades diarias en territorio libanés han resultado en la muerte de 16 personas solo durante la última semana de octubre. Esta cifra se suma a los cientos de fallecimientos que Israel ha causado en Líbano desde la firma de la tregua el año pasado, de los cuales al menos 111 eran civiles, según informes de la ONU emitidos el martes.

La mayoría de estas muertes han ocurrido durante bombardeos dirigidos a vehículos que circulan por las carreteras del país. El Gobierno israelí justifica estos ataques como parte de su lucha contra Hezbolá, pero nunca proporciona pruebas sobre el carácter militar de los objetivos, y Estados Unidos, que tolera tales ataques, tampoco las exige. Morris Tid­ball-Binz, relator especial de la ONU sobre ejecuciones extrajudiciales, ha calificado algunas de las acciones de Israel en Líbano desde finales de 2023 como “crímenes de guerra”.

Presión política

La persistencia de la acción militar israelí es vista en Líbano como un método de presión sobre las autoridades locales, colocándolas en una encrucijada entre enfrentar una nueva ofensiva israelí a gran escala —similar a la que causó más de 4.000 muertes entre octubre de 2023 y la firma de la tregua en noviembre de 2024, incluyendo más de 1.100 mujeres y niños, según el relator— o un enfrentamiento con el principal actor armado del país, que podría conducir a un conflicto civil.

El presidente de Líbano, Joseph Aoun, busca evitar ambos escenarios. El viernes, durante una reunión en Beirut con el ministro de Asuntos Exteriores alemán, Johann Wadephul, acusó a Israel de aumentar sus ataques en Líbano “en respuesta” a su llamamiento el mes pasado para iniciar negociaciones que pongan fin a la ocupación y a los bombardeos. Su queja llegó horas después de que las tropas israelíes invadieran el municipio de Blida, donde mataron a un trabajador municipal. Este incidente incrementó el miedo entre los libaneses ante la posible reanudación del conflicto.

Las autoridades libanesas abogan por avanzar hacia un monopolio estatal de las armas de manera negociada, algo que resulta incompatible con los plazos deseados por Israel y Estados Unidos. En mayo, Líbano reportó que había desmantelado el 80% de las capacidades de Hezbolá en el sur del país. Sin embargo, Israel, cuyo Ejército mantiene presencia en cinco áreas libanesas en violación de la tregua que les permite controlar la frontera, afirma que la milicia se está rearmando y amenaza con nuevos bombardeos en los suburbios de Beirut a través de filtraciones en medios árabes.

La Casa Blanca, que facilitó el alto el fuego en Líbano, ha empezado a abandonar la postura paciente y comprensiva que había mostrado hacia los líderes de Beirut. Su enviado especial en la región, Tom Barrack, sugirió el sábado en una conferencia en Bahrein que Líbano no podrá desarmar a Hezbolá, tildándolo de “Estado fallido”. La semana pasada, Barrack advirtió que, “si Beirut sigue dudando” sobre desarmar al grupo, “Israel podría actuar unilateralmente”.

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