“No soy actriz, pero quería experimentar esta aventura”


Madrid se alista para dar la bienvenida a Santa Lola, la obra que ha revitalizado a Terelu Campos con la emoción del directo y el reto de grandes desafíos. El estreno será el próximo 29 de octubre en el Teatro Calderón y marcará las cuatro últimas funciones de una gira que ha llevado a la presentadora a diversas ciudades de España, generando un notable fenómeno de expectación y cariño.

«No vivo», confiesa entre risas y cansancio al ser preguntada sobre su debut en la capital. «Si el estreno en Valladolid fue muerte en vida, ahora ya es que estoy en tierra y todo». Entre viajes y compromisos televisivos, Terelu admite que apenas ha tenido tiempo para descansar. «Me encantaría relajarme, pero no sé hacerlo», reconoce.

A su lado, el actor y director César Lucendo no escatima en elogios: «Está acostumbrada a trabajar con una intensidad brutal. Dice que no duerme, que se pone nerviosa, pero cuando pisa el escenario lo defiende como una jabata». Lucendo recalca que el propósito de Santa Lola no es económico, sino artístico: «Queremos mostrar el trabajo. La gente entra viendo a Terelu Campos, pero sale viendo a Lola. Y eso, para mí, es maravilloso».

César Lucendo y Terelu CamposGtres

La presentadora, que se describe como «una intrusa agradecida» en el mundo del teatro, se muestra tan vulnerable como sincera: «Yo no soy actriz ni pretendo que se me asigne esa etiqueta. Esta profesión exige muchísimo esfuerzo y merezco toda la admiración. Me dedico a los medios, pero no sé cómo me convencieron de hacerlo. Y aquí estamos, casi un año después».

Respecto a los nervios, responde con ironía: «Toma las pastillas que puedas», dice entre risas, aunque admite que la presión mediática es considerable. «Me siento muy juzgada. Todo lo que hago se analiza en detalle. No se me permite fallar nunca, y eso no es sencillo. Intento leer y escuchar lo menos posible sobre mi vida y mi familia. Esa es la única manera de sobrevivir».

Su compañero Lucendo añade una reflexión que captura el espíritu de la obra: «Quiero escribir un libro o hacer una película titulada ‘No quiero ser Terelu Campos'».

¿Repetirá la experiencia teatral? Ella lo duda: «De momento ni me lo planteo, a menos que en 2026 entre en un estado de locura». Lo que sí tiene claro es que a su madre, María Teresa Campos, le habría encantado verla en el escenario: «Ella siempre incorporaba un teatrillo en sus programas. A esto se lo debo más a Paco Valladares que a ella; fue como un padre para mí».

Entre ensayo y ensayo, Terelu mantiene un pequeño altar en el camerino con fotos de su madre, de su hija Alejandra Rubio y de Paco Valladares. «Siempre las coloco en el mismo orden; es mi forma de sentirme acompañada en el escenario», explica. La presión mediática le afecta, especialmente cuando involucra a su familia. Sobre las recientes polémicas de Alejandra y su hijo Carlo, Terelu dice: «Me encanta verla como madre. Estoy muy orgullosa de ella. No saben cómo se apaña desde el primer día. Ahora trato de leer lo menos posible para no amargarme».

En su vida personal, Terelu se considera «más santa que pecadora». «Tengo fama de lo contrario, pero con mis parejas he sido una santa. Y ojo, en esos momentos lo fui por gusto. Pero madre mía… ¡no me he comido yo mi carácter!». Disfruta de su soltería con humor: “Poder hacer la croqueta en la cama sin que nadie me moleste”.

Sobre su futuro teatral, lo tiene claro: «De momento ni me lo planteo. No veas los nervios que estoy pasando estos días, es que ni duermo». Más allá del escenario, sueña con disfrutar de su nieto y ver crecer a su familia. “Ojalá me diga abuela y poder mimarle. Cuando hable, se me va a caer la baba”, confiesa con ternura.

El 29 de octubre, cuando se levante el telón del Calderón, Terelu no será solo una comunicadora ni la hija de un mito televisivo: será Santa Lola, una mujer que se atreve a vencer sus miedos, mantener la sonrisa ante el público y mostrar su lado más humano, valiente y, sobre todo, auténtico.

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