«Observamos misiles volar sobre nosotros»
En Barajas se sentía la emoción de los reencuentros. En el aeropuerto madrileño, muchas personas han estado aguardando durante horas frente a la puerta 10 de la Terminal 4, quienes en los últimos días han vivido de cerca momentos de peligro. El aterrizaje … de los repatriados, que regresaron a casa en un vuelo comercial, estaba previsto para las 19:00 horas, pero su llegada se ha retrasado más de una hora y media. 175 españoles han pisado tierra esta tarde. Algunos viajaron a Abu Dabi por trabajo, otros lo hicieron por vacaciones, pero muchos se encontraron atrapados en el aeropuerto durante una escala en un espacio aéreo cerrado.
«Miedo, no hay otra palabra. Hasta que no hemos salido del país no hemos estado tranquilos». Así lo relataba un padre mientras acariciaba la cabeza de su hijo, quien al verlo exclamó: «¿Has visto cuánto peso ya?». El pequeño corría con la maleta, mientras el recién llegado explicaba la situación ante numerosos micrófonos. «Esta noche ha sido horrible», comentaba. A las dos y media, recibió una alerta en su móvil y, desde ese momento, la noche fue una constante incertidumbre. Las noticias de su regreso llegaron esta mañana, pero no se sintieron seguros hasta que subieron al avión.
Carlos no pudo abrazar a su hermana, Cristina, hasta que los periodistas disolvieron el círculo que se había formado a su alrededor. «Debemos rezar por la gente que se ha quedado allí», afirmaba entre lágrimas. «Es muy duro, no se puede expresar con palabras hasta que pasen unos días y bajen todas las emociones», subrayaba, tratando de apresurar su salida del lugar.
De repente, un golpe sobre el suelo destacó entre el ruido habitual en la puerta de llegadas del aeropuerto. Era la maleta de una joven que corría a abrazar a su novio. Con una sonrisa tímida y sin poder ocultar sus ganas de reencontrarse, compartía que se siente muy afortunada de estar aquí. «Cada día era esperar al siguiente», decía Rubén, su novio, unos minutos antes de que ella bajara del avión.
Todos coinciden en que la noche del lunes fue fatal, con poco descanso y mucha incertidumbre. José Prado llegó junto a su esposa e hijas, que «se han comportado como unas campeonas». «El sábado nos despertamos con las alarmas y por la noche tuvimos que bajar al refugio, como si fuese un búnker. Actuaron muy rápido y lo hicieron muy bien», asegura. El domingo les informaron que podían retomar la vida normal, pero esa misma noche volvieron a oír las explosiones: «Desde la ventana llegamos a ver baterías antiaéreas».
Reencuentros entre familiares y repatriados desde Abu Dabi en la T4 de Madrid.
(TANIA SIEIRA)
«La información de la embajada era muy contradictoria. Ahora decían una cosa y a los diez minutos, o no te respondían, o te decían otra cosa», comenta una joven, Carlota, que no llegó en este vuelo pues su travesía desde Jordania ha sido más larga. Ammán, Túnez, Burdeos y ahora, les falta llegar a Asturias. «Estábamos sin cobertura en el hotel y cuando salimos, empezamos a ver misiles pasar por encima de nosotros y lo pasamos fatal», relataban ella y otra amiga. Varios de sus compañeros todavía esperan en El Cairo un avión para regresar.
Antes de su llegada, los familiares aguardaban con nervios. Decían no poder descansar hasta tener la certeza de que sus seres queridos estaban en España. José, con un ramo de flores, esperaba a una amiga. «Estamos muy preocupados porque ha sido de repente», explicaba. El primer día, ella estaba asustada. A través de la compañía aérea, la trasladaron a un hotel. Lo mismo le sucedió a la mayoría de quienes estaban allí por unos días y con los que la embajada se comunicó por teléfono ayer por la mañana.
«A mi hermana la llamaron de la embajada y le proporcionaron toda la información. Se han portado bien», comentaba una mujer acompañada de su madre, quien, sin querer detenerse a hablar, mostraba su nerviosismo. Madre e hija se fundieron en un abrazo horas después. Para ellos, la pesadilla ha llegado a su fin, pero no olvidan a quienes aún no han podido regresar.



