OHLA y Mohari Hospitality dividen activos y deudas de Canalejas después de fallida venta | Empresas
Los dos socios detrás del proyecto hotelero y comercial de Canalejas en Madrid, OHLA y Mohari Hospitality, han decidido separarse. Sin embargo, según la información proporcionada por la constructora española, lo harán de manera amistosa. Ambas entidades, que comparten la propiedad al 50%, han firmado un acuerdo preliminar en el que OHLA tomará control de la Galería Canalejas, donde se encuentran las tiendas de lujo y restaurantes en una superficie de 15,000 metros cuadrados, además de llevarse el aparcamiento principal de 400 plazas. Por su parte, Mohari, la firma de inversión del magnate Mark Scheinberg (cofundador de Poker Stars), se convertirá en el único propietario del hotel de cinco estrellas operado por Four Seasons (Four Seasons Hotel Madrid, inaugurado en 2020), del local comercial que alberga Hermès y del aparcamiento asociado.
La empresa cotizada presidida por Luis Amodio había intentado en varias ocasiones desprenderse de su participación para reducir su endeudamiento, incluso considerando la venta de su 50% a Mohari. Rothschild y Santander han pasado meses explorando el mercado en busca de posibles compradores, con valoraciones que superaban los 700 millones de euros por la totalidad del activo.
El acuerdo preliminar divulgado esta mañana incluye la redistribución de la deuda actual relacionada con Canalejas, donde un tercio corresponderá a los activos que quedarán en OHLA. A finales de diciembre, esta inversión acumulaba 160 millones de euros en deuda. Gracias a esta distribución, fuentes del grupo constructor indican que se eliminarán riesgos en el balance, facilitando un nuevo paso hacia la reducción del apalancamiento. Esta noticia ha sorprendido al mercado, y la cotización de OHLA ha comenzado a caer desde los primeros minutos de la negociación, con un descenso del 1,15% antes de las 9:30 horas, que se moderó hasta el -0,52% a las 13:30 horas.
OHLA ha decidido ceder el activo más destacado del complejo Canalejas, el hotel de lujo, a cambio de reducir la carga de créditos. En cuanto a la galería comercial, la empresa resalta su “alto valor de crecimiento y potencial de revalorización”. El impulso de la zona de tiendas en el corazón de Madrid no ha sido sencillo tras la crisis económica provocada por la pandemia y la invasión rusa de Ucrania. La zona de restauración ha tenido incluso mayores dificultades. La oferta comercial de Canalejas compite en Madrid con el principal eje de marcas de lujo, que abarca las calles Serrano y Ortega y Gasset.
La división del desarrollo de Canalejas permitirá una gestión más eficiente, evitando fricciones entre los socios, y facilitará la entrada al mercado en caso de un nuevo intento de desinversión. OHLA, que impulsó este desarrollo inmobiliario y ha estado involucrada en otros como Mayakoba en México y Old War Office en Londres, ya no se enfoca en el negocio de renta y busca desarrollarse en el sector de concesiones de infraestructuras.
“Esta división estratégica de activos permite a OHLA y Mohari concentrarse en sus respectivas áreas de especialización, maximizando la creación de valor y mejorando la experiencia de clientes y visitantes”, ha comunicado OHLA. Desde el inicio de su colaboración, ambos socios “han demostrado un compromiso compartido con la excelencia, el respeto mutuo y una cooperación efectiva, contribuyendo a consolidar la posición de Madrid como un referente en el lujo hotelero y comercial”, añade. Sin embargo, la relación entre OHLA y Mohari no siempre ha sido fluida, con desavenencias sobre los planes de inversión y quiénes debían llevarlos a cabo, que resultaron en un arbitraje en 2023.
El acuerdo de reparto anunciado ante la CNMV se basa en la confianza en “el crecimiento sostenido de Madrid como un destino de primer nivel para el turismo y el comercio de alta gama”. Ambas partes se comprometen a colaborar para asegurar que el Centro Canalejas se consolide como uno de los puntos más emblemáticos de la ciudad.
La operación está sujeta a las condiciones habituales de cierre, “incluyendo las aprobaciones necesarias y la formalización de los procedimientos y documentos pertinentes”. Se espera que el cierre se lleve a cabo antes del 31 de enero de 2026.
El proyecto, que inicialmente fue conocido como Operación Canalejas, fue lanzado en 2012 por la entonces OHL y Grupo Villar Mir, tras la adquisición al Santander por 215 millones del terreno que alberga siete inmuebles de antiguas sedes bancarias cerca de la Puerta del Sol. El holding Villar Mir se retiró de la operación, vendiendo su participación a OHL (ahora OHLA). Al mismo tiempo, Mark Scheinberg, fundador de PokerStars (de la que ya no es accionista), adquirió el 50% de la sociedad por 225 millones en 2017, a través de Mohari. Canalejas, cuyo diseño es obra del Estudio Lamela, también incluyó una veintena de apartamentos de lujo con servicios del Four Seasons, cuyas ventas llegaron hasta 11 millones.
Convertir la visión de Juan Miguel Villar Mir en lo que hoy es Canalejas requirió una considerable inversión. El desembolso total fue cercano a los 585 millones, a los que se sumaron 176 millones de crédito bancario a largo plazo, principalmente con Santander, cuyo vencimiento está fijado para 2025.
Conflictos internos
El desarrollo de Canalejas ha estado caracterizado en los últimos años por graves diferencias entre los socios. El arbitraje iniciado ante la Corte Internacional de París refleja las discrepancias sobre la interpretación del pacto de socios, con una cantidad en discusión de 10 millones. OHLA sostenía que Mohari buscó un enriquecimiento injusto que perjudicaba el avance del proyecto.
El conflicto también llegó a las cortes madrileñas. El juzgado número 15 de lo Mercantil de Madrid admitió una demanda de OHLA, que resaltaba una supuesta posición de abuso por parte de Mohari. La constructora solicitó la nulidad de la sociedad holding Proyecto Canalejas Madrid, que es diferente a la operadora del desarrollo comercial y hotelero, denominada Centro Canalejas SL, debido a la imposición de cláusulas abusivas por parte de Mohari para su integración en el proyecto. Este último inversor se benefició de la integración pero no asumió el riesgo, que recayó completamente en el grupo constructor. Entre las cláusulas que OHLA denunció estaban la de rentabilidad garantizada y la garantía de ingresos mínimos.



