Pilar García Ceballos-Zúñiga: “Las fundaciones contribuyen a prevenir la polarización” | Economía
La polarización y las incertidumbres derivadas de un contexto geopolítico que se ve constantemente afectado también impactan la filantropía y la manera en que se canaliza la solidaridad. Esto se ha evidenciado en Palestina, Ucrania y incluso en el desastre de la dana. Pilar García Ceballos-Zúñiga, presidenta de la Asociación Española de Fundaciones (AEF) y consejera independiente de Amadeus ITGroup, una empresa que opera en el Ibex, tiene claro que el futuro radica en una colaboración más estrecha entre las fundaciones y en fortalecer la cooperación entre los sectores público y privado. Esta premisa se discutió en el Foro Demos celebrado en Sevilla a principios de octubre, donde participaron 400 fundaciones. “Si colaboras, no sumas, multiplicas”, afirma.
Pregunta. ¿Cómo está siendo el trabajo de las fundaciones españolas en los recientes conflictos bélicos de Ucrania y Palestina?
Respuesta. En Ucrania, hemos enfrentado principalmente el fenómeno migratorio y las fundaciones se han centrado en la integración y apoyo a los refugiados. En el caso de Palestina, los recursos fundacionales se han redirigido hacia el territorio afectado. Se ha abordado la situación de forma diferente en cada caso.
P. ¿Estos conflictos han modificado la forma en que las fundaciones y ONG operan?
R. Totalmente, y debemos adaptarnos. Es necesario innovar en nuestras estrategias frente a los conflictos geopolíticos. La colaboración entre nosotros es más crucial que nunca. El futuro radica en esa coordinación y compromiso colectivo.
P. Con el desastre de la dana, se puso en práctica esa colaboración…
R. Coordinamos todos los esfuerzos a través de la AEF, y estamos documentando todas esas lecciones para que, cuando enfrentemos otros desastres causados por el cambio climático o por motivos geopolíticos o bélicos, sepamos cómo actuar. Recuerda, si colaboras, no sumas, multiplicas; aún nos queda mucho por hacer para que no solo las entidades privadas, sino también las administraciones públicas y el sector empresarial se pongan de acuerdo.
El futuro radica en esa coordinación y compromiso colectivo.»
P. ¿Cómo impactan los recortes en la ayuda internacional motivados ideológicamente y políticamente?
R. Se han ejecutado recortes internacionales significativos. Sin embargo, creo firmemente que cuando hay un interés genuino por solucionar problemas de terceros y centrarse en las dificultades, las fundaciones, que perseguimos un interés general, ayudan a mitigar esa polarización, actuando como puentes entre esos vacíos.
P. ¿Cómo se asegura la independencia de las fundaciones si dependen en gran medida de subvenciones de las administraciones?
R. Uno de los grandes desafíos del sector fundacional es la sostenibilidad financiera. En España, contamos con más de 10.500 fundaciones; muchas de las medianas y pequeñas enfrentan dificultades debido a su gran dependencia de ayudas públicas. Por eso, debemos repensar nuestros modelos de sostenibilidad financiera, lo cual podría pasar por la colaboración o fusión entre fundaciones.
Sería interesante imaginar la cultura de este país sin las contribuciones de las fundaciones.»
P. La gran cantidad de fundaciones en España, ¿evidencia las carencias de las administraciones para abordar todos los campos?
R. Son complementarias. La creación de una fundación se debe a la existencia de un problema local. El conocimiento para resolver estas dificultades no siempre está presente en la administración, y la relación con ella es positiva y absolutamente necesaria.
P. ¿Cuál es la situación de la filantropía en España?
R. Estamos realizando grandes esfuerzos en pro de la transparencia y el buen gobierno, pero la visibilidad de la labor de las fundaciones aún es muy limitada. En España respondemos rápidamente ante desastres, pero en la cultura anglosajona no se comprende que un ciudadano con recursos no participe en entidades. Debemos avanzar en este aspecto.
En España actuamos principalmente en situaciones de desastre.»
P. Las fundaciones representan el 2,5% del PIB y ofrecen servicios a 43 millones de personas dentro y fuera de España. Son datos que cualquier empresa presumiría. ¿Las fundaciones no terminan de valorar su potencial?
R. Tenemos una tarea pendiente en cuanto a visibilidad y comunicación. Se reconoce la labor de las fundaciones, pero no siempre se comprende plenamente su actividad. Deberíamos reflexionar sobre qué sería de la cultura de este país sin la participación de las fundaciones, especialmente en áreas como la discapacidad o la obra social.
En las empresas se valora el beneficio, pero también la sostenibilidad a largo plazo y eso implica un impacto social.»
P. Está en el consejo de administración de una empresa que cotiza en el Ibex. ¿Es muy diferente dirigir una empresa enfocada en generar beneficios para sus accionistas a hacerlo en una fundación que busca beneficiar a otros de manera altruista?
R. En realidad, son bastante paralelos y se resumen en el impacto social. En una empresa, se considera el beneficio, pero también se evalúa la sostenibilidad en el tiempo, lo cual significa un impacto social: se crea empleo y se afecta a la sociedad. En las fundaciones, hacemos lo mismo; debemos pensar en qué estrategias adoptar para asegurar sostenibilidad y, desde luego, un impacto real.



