Piscina con temperatura controlada y desayuno incluido.


Galicia es un maravilloso destino para escapadas rurales en invierno. El interior de la región alberga pueblos de gran belleza que vale la pena visitar al menos una vez en la vida.

Entre los lugares más destacados del interior de Galicia se encuentra Manzaneda (Ourense), que no solo alberga la única estación de esquí de la región, sino que también esconde un impresionante pazo del siglo XVI donde uno puede alojarse como un rey.

Un alojamiento exclusivo en el campo gallego

Manzaneda se ha convertido en un referente turístico en Galicia, célebre no solo por su estación de montaña apta para esquí y deportes invernales, sino también por resguardar auténticas joyas como el Pazo da Pena.

Situado en la pequeña aldea de Rozavales, con apenas 28 habitantes, esta antigua casa señorial ha sido transformada en un hospedaje único, perfecto para disfrutar de una experiencia diferente en el entorno rural.

Sus orígenes se remontan al siglo XVI, cuando se construyó este pazo sobre una hermosa peña, de ahí su nombre. Sin embargo, tras varias décadas de abandono, en 2015 resurgió como un establecimiento de turismo rural.

El Pazo da Pena cuenta con un total de 15 habitaciones exclusivas, cada una con su propio carácter y adaptadas a las necesidades de cada huésped, desde estancias sencillas hasta habitaciones de lujo con bañera de hidromasaje, pensadas para maximizar el confort.

El alojamiento ofrece un desayuno campestre con productos caseros y tradicionales de alta calidad, como la bica de castañas, además de acceso totalmente gratuito a una piscina cubierta climatizada, perfecta para disfrutar de un baño en cualquier época del año.

El Pazo da Pena no es solo un lugar donde hospedarse, sino un sitio que merece ser explorado, con estancias emblemáticas como la biblioteca, la lareira y otros espacios que solo se pueden conocer mediante una visita guiada realizada por el propio personal.

La planta baja del edificio alberga únicamente la zona señorial y se compone de varios espacios que originalmente estaban destinados a servicios y cuadras, mientras que en la planta principal se encuentran las dependencias esenciales.

La segunda y más alta planta es la de menor extensión y alberga también la habitación de la torre, conocida como A Trasfega. En la zona de los caseros se encuentran, además, ocho de los quince dormitorios del pazo.

«He viajado mucho por el mundo, y puedo afirmar que pocos lugares me han impresionado tanto como este. Restaurar un edificio histórico de tal magnitud ya es un logro, pero conservarlo con ese nivel de cuidado y detalle, eso es digno de admirar», comenta una de las más de 500 reseñas en Google.

En general, los huéspedes coinciden en resaltar la exclusividad del lugar y la atención a cada detalle, lo que convierte este alojamiento en un espacio donde sentirse especial. «Alojarse en este pazo fue una experiencia extraordinaria y deseamos volver», expresan más de uno.

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