¿Política estricta de Almeida?: el alcalde destaca el cierre de alojamientos turísticos ilegales mientras pasa por alto situaciones como la de Valverde 41 | Noticias de Madrid


El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, declaró el 30 de mayo, hace justo ocho meses: “Haremos todo lo posible para combatir las viviendas turísticas ilegales”. Según cifras del Ministerio de Consumo, hay más de 15.000 en la ciudad. A febrero de 2025, no hay datos más actualizados. El Consistorio de la capital había recibido 1.289 denuncias de apartamentos ilegales y sancionó a 92 propietarios. La mayoría tuvo que pagar una multa de 30.001 euros, y tres de 60.001 por reincidencias. Teóricamente, el gobierno municipal aplica sanciones rigurosas a quienes ofrecen viviendas turísticas ilegalmente, pero en la práctica, los propietarios persisten en su actividad. Algunos simplemente la suspenden temporalmente, registrando un cese de actividad, y eventualmente retornan a la situación anterior. Hay quienes llevan años operando, incluso habiendo recibido negativas del Ayuntamiento en dos ocasiones y siendo denunciados en el pleno municipal.

Un ejemplo es el número 41 de la calle de Valverde, en el barrio de Malasaña. En varios portales hoteleros, se anuncian los pisos como “nuevo Apartamento en Madrid Centro a 2 calles de Gran Vía”. Los precios varían entre 145 euros por noche en enero y febrero, hasta 345 en temporada alta. Las primeras reseñas datan del verano de 2023 y las más recientes son de hace un día. El problema es que en este edificio no pueden existir apartamentos turísticos, ya que el Ayuntamiento de Madrid ha denegado el cambio de uso residencial a uso de hospedaje en dos ocasiones, una en septiembre de 2024 y otra hace mes y medio. Durante el Pleno municipal de este martes, la oposición criticó que el alojamiento continúe en funcionamiento, y el grupo socialista presentó una denuncia por actividad irregular. Al día siguiente, la situación seguía igual y una familia de turistas argentinos abandonaba el edificio pasada la tarde, lista para explorar la ciudad. Desde Urbanismo afirmaron que inspeccionarían el inmueble “en estos días”. La lentitud en la investigación de estos casos contrasta con la creciente preocupación entre los ciudadanos: según la última encuesta municipal de Calidad de Vida, el 57,6% de los madrileños considera que la vivienda es el principal problema en la ciudad, publicada este jueves.

El Ayuntamiento ya acordó hace un año y medio, y nuevamente el pasado diciembre, “inadmitir a trámite, por razones de legalidad, el Plan Especial para el edificio situado en la calle de Valverde número 41”. Los planes especiales son herramientas de planificación urbanística para distintas necesidades. En este caso, para convertir edificios residenciales en hospedaje, se requiere la aprobación de un plan especial. El propietario presenta dicho plan y si el Ayuntamiento lo aprueba, puede transformar su propiedad en un hotel o apartamento turístico. Si no es aprobado, como ha sucedido, el dueño no puede proceder y los pisos turísticos que continúan operando son considerados ilegales. La primera vez no se realizó una inspección para verificar lo que hacía el propietario tras la denegación del cambio de uso, y esta vez tampoco ha sucedido aún.

El motivo que aduce el Ayuntamiento para no aprobar los pisos turísticos de Valverde 41, según consta en los acuerdos de gobierno, es que “las condiciones de pieza exterior y de iluminación y ventilación no se cumplen en la totalidad de los apartamentos”.

En la página de Booking, en cambio, todavía hay apartamentos disponibles para alquilar en ese bloque. El anuncio cuenta con 532 reseñas, y en una de las más recientes, del 25 de enero, se menciona: “El check-in es muy sencillo con la app indicada. Nos dejaron entrar antes de la hora, todo un lujo”. No hay disponibles para esta semana; todos están alquilados. Sin embargo, aún puedes reservar uno de los pisos, de 45 metros cuadrados, por un par de noches en febrero por 305 euros.

Durante el Pleno del Ayuntamiento de este martes, el delegado de urbanismo, Borja Carabante, no mencionó los anuncios en portales que le mostraron Más Madrid y PSOE, ni señaló si se prevé alguna acción sobre el edificio de Valverde 41. “Las viviendas turísticas que carecen de licencia no pueden ser anunciadas […] Si esta vivienda es ilegal, ¿cómo es posible que se esté anunciando? ¿Dónde están los inspectores del Ministerio de Consumo? ¿Dónde está la vicepresidenta del Gobierno?”, cuestionó. Mientras tanto, los turistas continúan entrando y saliendo del edificio de Malasaña.

El anunciante de los pisos es Madrid Rentals Family, que también publicita en Airbnb, donde invita a los turistas a disfrutar, por algunos días, de “su casa”. Esta empresa tiene publicados unos 30 anuncios similares, uno por cada apartamento que ofrece, en el bloque de Valverde 41 y en otro de la calle de Chinchilla, perpendicular a Gran Vía. Allí informa a los futuros turistas que no hay recepción y que el acceso y salida del edificio se realiza a través de una aplicación para móvil que “te permitirá abrir las puertas con la mejor seguridad y tecnología”. En Booking y Airbnb, se requiere alquilar el piso por un mínimo de dos noches. En esta última plataforma, casi no hay fechas libres para febrero y se pagan 440 euros por dos noches. Este periódico intentó ponerse en contacto con la empresa por correo, teléfono y a través de los portales de hoteles, pero no obtuvo respuesta.

Los 17 vecinos del bloque de enfrente, Valverde 42, han sido testigos durante tres años del tránsito de turistas, pero esta semana han estado más atentos de lo habitual. Su edificio ha sido adquirido por una promotora inmobiliaria especializada en la venta y alquiler de viviendas de lujo y que no renovará sus contratos. Marcos Valiente, que lleva 21 años en el barrio, observaba el portal de enfrente como si viese el futuro: “Ese también lo convirtieron en uno turístico…”. El martes, mientras el alcalde y otros concejales del PP hablaban del “mejor” Madrid en el Pleno, una trabajadora del Ayuntamiento se presentó en el portal 42 buscando un piso turístico. “Tuvimos que explicarle que este no era, que era el de enfrente”, relatan los vecinos.

En noviembre, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, anunció con gran satisfacción que el número de pisos turísticos en la capital había disminuido en comparación con el verano. No obstante, se refería al número de anuncios en Airbnb, de acuerdo con datos extraídos de la plataforma Inside Airbnb: de 16.959 viviendas anunciadas a 14.297. Según el equipo de Almeida, la razón fue la aprobación del Plan Reside, que prohíbe los pisos turísticos en edificios del centro donde también residan vecinos. Estos apartamentos, según las normas, solo podrán situarse en bloques destinados exclusivamente al turismo, como el de Valverde 41.

Antonio Giraldo, portavoz de Urbanismo del grupo municipal socialista, explicó por teléfono que el edificio podría operar como bloque de pisos turísticos, pero que, por el momento, “el cambio de uso no es legal en las condiciones solicitadas, ya que no cumple ciertos parámetros técnicos”.

También apuntó que la reducción de anuncios de apartamentos turísticos, de la que se enorgullece Almeida, fue consecuencia de la entrada en vigor del nuevo registro único para pisos que se alquilan por temporadas, y no del Plan Reside. El grupo socialista presentó este martes una denuncia ante la Agencia de Actividades por actividad irregular y solicita una inspección para que se emita una orden de cese. “El Plan Reside no se relaciona con la disciplina urbanística y en la Agencia de Actividades hay muy pocos inspectores, lo que dificulta un control efectivo del fenómeno”, criticó Giraldo.

Tras conocerse la cantidad de pisos turísticos ilegales en la capital, Más Madrid anunció que presentaría una denuncia contra el gobierno de Almeida por su “inacción” en la persecución de estos casos. Lucía Lois, concejala del partido, considera que Valverde 41 es un ejemplo del “colmo del cinismo” del Ayuntamiento. “Los propietarios no tardarán en corregir los problemas detectados, y la realidad es que, a efectos prácticos, no necesitan un plan especial para que haya un edificio de apartamentos, porque esa actividad hotelera ya está operando sin licencia”, comentó. Además, resaltó que el Plan Reside representa un “atajo” para que bloques residenciales pasen a ser usados para hospedaje: “No se están tomando medidas para cerrar aquellos que, tanto bajo la normativa actual como la anterior, son manifiestamente ilegales.”

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