Poseo más de cien correos electrónicos
El exvicerrector de la Universidad Complutense de Madrid Juan Carlos Doadrio compareció durante treinta minutos ante el juez que investiga la supuesta corrupción en torno a la mujer del presidente del Gobierno, Begoña Gómez. Detalló al magistrado su relación con la esposa de Pedro Sánchez, en relación con su máster, y cómo poco a poco su asesora, Cristina Álvarez, fue tomando protagonismo en las gestiones. Doadrio reveló al juez que poseía hasta “ciento y pico” correos intercambiados con ambas.
“Mi relación con ella (Begoña Gómez) fue desde la firma del convenio hasta diciembre de 2022, porque yo dimití el 12 de enero del 2023. Ella venía a visitarme al despacho, que debió venir cuatro o cinco veces, y luego casi todo era por correo, al principio con ella y luego a través de Cristina Álvarez” (…) he estado revisando y son muchos, la verdad, debe haber como unos ciento y pico”, explicó Juan Carlos Doadrio durante su comparecencia en febrero, a la que ahora ha tenido acceso completo El Confidencial.
El juez titular del Juzgado de Instrucción número 41 de Madrid, Juan Carlos Peinado, ha citado como investigadas para el 10 y el 11 de septiembre a Begoña Gómez y su asesora por un presunto delito de malversación de fondos públicos. El juez sostiene que la mujer del presidente utilizó a esta asistente de Moncloa para favorecer sus negocios privados, como su máster universitario sobre Transformación Social Competitiva. La Audiencia Provincial de Madrid respaldó esta derivada del caso al detectar indicios de «desviación de recursos públicos».
Los magistrados de la Audiencia Provincial de Madrid se manifestaron así en un auto en junio. Resaltaron particularmente la declaración del exvicerrector de Relaciones Institucionales de la Complutense, Juan Carlos Doadrio, quien «indicó tener numerosos correos con Begoña Gómez y su asistente, Cristina Álvarez«, a quien describió como «la persona de confianza (…) que siempre acompañaba» a la esposa del presidente durante sus visitas a la universidad.
Los magistrados también señalaron que Álvarez solicitó pagos para el máster de Begoña Gómez, como reveló El Confidencial en julio de 2024. En concreto, la resolución mencionó un mail que la asesora envío a la directora de comunicación institucional de Reale Seguros solicitando «directamente la continuidad como entidad patrocinadora del máster». Este correo se envió en febrero de 2024 y concluyó con: «PD. Me dice Begoña que te traslade que le encantaría que sigáis como patronos de la cátedra, aunque sea con una cantidad inferior. Dispuestos a colaborar con vosotros en lo que necesitéis».
Cuando Cristina Álvarez tuvo que declarar como testigo ante el juez, afirmó que eso fue «un favor» que le hizo a Begoña Gómez, que fue un momento aislado y que no le costó esfuerzo. La Audiencia de Madrid ha anulado esta declaración. La defensa de esta asesora intenta demostrar que realmente estaba al tanto de los negocios privados de Gómez, ya que entre sus funciones estaba gestionar su agenda y reuniones, además de garantizar la seguridad en sus desplazamientos en coordinación con el personal de Moncloa. Sin embargo, las declaraciones de Doadrio ante el Juzgado sugieren que su intervención fue más extensa.
TE PUEDE INTERESAR
Alejandro Requeijo
Doadrio indicó que los correos de Begoña provenían de su correo corporativo asignado en la UCM ([email protected]), mientras que los de Cristina Álvarez llegaban desde una cuenta de Gmail: «Hablaba con ellas indistintamente, al final casi más con Cristina que con Begoña. Era una persona que la acompañaba, de confianza de ella. Los primeros correos que tengo son de Begoña Gómez a mí y un día me llamó Cristina y me dijo: ‘Mira, me cuesta mucho entrar en el correo de Begoña y está viéndolo, entonces, si no te importa, te voy a escribir yo y me escribes al mío’. Esto sucedió como a los cuatro o seis meses».
Otra derivada del caso es la apropiación que Begoña Gómez hizo de un software desarrollado por varias empresas privadas. Se diseñó para su uso en el máster, pero estaba pensado como una herramienta para la universidad, no para que ella se lo quedara. Era una plataforma informática para medir el impacto de las pequeñas y medianas empresas. Según este periódico, Begoña Gómez lo registró a su nombre y el juez la mantiene imputada por un presunto delito de apropiación indebida. Durante su declaración judicial, Doadrio también proporcionó detalles sobre este asunto.
“Todo lo relacionado con el software, Begoña siempre venía acompañada de Cristina; entonces hablaba algo y luego ya ella seguía con los correos”, mencionó. Las acusaciones populares cuestionaron a este cargo de la UCM si en algún momento le informaron sobre el registro del dominio en Internet de Transformación Social Competitiva.

TE PUEDE INTERESAR
Alejandro Requeijo
“Yo lo único que sé, porque lo he estado revisando estos días, es que Cristina en octubre me dice que ella estaba registrándolo en la OTRI, la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación”, contestó Doadrio. Fuentes con conocimiento de estas investigaciones indican que esta gestión se debe a que al desarrollar un proyecto dentro de la UCM, la propiedad recae en la universidad y un particular no puede disponer libremente de eso.
Otro momento en que Doadrio describió una implicación operativa de Cristina Álvarez en la actividad empresarial de Begoña Gómez fue cuando le preguntaron específicamente sobre el software. El exvicerrector afirmó que, en su opinión, «era lo mismo» la plataforma de medición que el software para pymes, que supuestamente debería ser gratuito. “También se me indicó en el despacho, tanto Begoña como Cristina, que lo necesitaban para prácticas del máster que estaban llevando a cabo. Eso me comentaron en el despacho”.
El exvicerrector de la Universidad Complutense de Madrid Juan Carlos Doadrio compareció durante media hora ante el juez que investiga por corrupción a la mujer del presidente del Gobierno, Begoña Gómez. Relató al magistrado la relación que mantuvo con la esposa Pedro Sánchez a cuenta de su máster y que poco a poco fue cobrando protagonismo en las gestiones su asesora, Cristina Álvarez. Este cargo universitario llegó a desvelar al juez que atesoraba hasta “ciento y pico” correos con ellas.


