Programa ‘1.000 nuevos talentos’: la estrategia de Merz para atraer a profesionales a Alemania y contrarrestar la fuga de cerebros hacia EE. UU.
La administración de Donald Trump complica cada vez más la posibilidad de trabajar en Estados Unidos, lo que ha impulsado a numerosos investigadores y profesionales altamente cualificados a explorar oportunidades en otros mercados fuera de las fronteras estadounidenses. Alemania busca aprovechar esta inusual migración de talentos para abordar su duradera falta de mano de obra cualificada, una situación que, según los expertos, se intensificará en los próximos años debido al cambio demográfico.
“Deseamos facilitar la inmigración al mercado laboral y asegurarnos de atraer a Alemania a los mejores investigadores, desarrolladores y especialistas de todo el mundo”, declaró el canciller alemán, Friedrich Merz, durante el evento anual de la industria metalúrgica a mediados de diciembre en Berlín. El líder conservador aclaró que trabajan para hacer de Alemania un lugar atractivo para “los trabajadores cualificados, los científicos y los investigadores que deseen venir a nuestro país”. “Muchos estadounidenses nos han contactado para expresar su interés en trasladarse a Europa o a Alemania, a raíz de la situación actual en Estados Unidos. Aprovechemos juntos estas oportunidades. Crearemos las condiciones necesarias para hacer esto posible”, añadió.
Los empresarios han señalado desde hace tiempo las dificultades para encontrar personal y las implicaciones que esto tiene para la economía alemana, ante el nuevo Gobierno de coalición entre conservadores y socialdemócratas. Según un estudio del Instituto de Economía Alemana IW, vinculado a los empresarios, en octubre había casi 150.000 puestos de trabajo vacantes en profesiones relacionadas con las ciencias, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM). Los autores del estudio advierten que, a pesar de la recesión económica en Alemania, la escasez de talento sigue siendo alta, poniendo en riesgo importantes proyectos futuros en áreas como la digitalización, la protección del clima, las infraestructuras y la defensa, sectores donde el Gobierno alemán planea invertir miles de millones en los próximos años.
Mientras Alemania busca desesperadamente profesionales altamente cualificados, en Estados Unidos, la administración de Trump ha recortado miles de millones de dólares de institutos científicos y universidades, ha restringido las áreas de estudio, ha expulso a inmigrantes y ha limitado la concesión de visados para trabajadores especializados. Hasta ahora, Estados Unidos se había convertido en un imán para los mejores investigadores, científicos y académicos del mundo. Sus altos presupuestos, salarios y equipos de vanguardia hacían casi imposible que otros países pudieran competir por ellos. “Para Alemania se presenta una oportunidad histórica: en una época en la que otros países levantan muros, nuestro país puede abrir puertas y así beneficiar no solo a su ciencia, sino también a su economía y a su sociedad a largo plazo”, explicaba ya en verano el economista del IW, Michael Hüther.
Durante décadas, EE UU fue considerado un destino atractivo para emigrar, incluidas muchas personas alemanas que encontraban en él grandes oportunidades laborales. Sin embargo, esta tendencia parece haber cambiado. Según la Oficina Federal de Estadística de Alemania, entre enero y septiembre emigraron más personas de EE UU a Alemania que en la dirección opuesta, por primera vez desde 2021. En total, 19.300 personas llegaron al país europeo desde EE UU, un 3,4% más que en el mismo periodo del año anterior. Esta cifra incluye tanto a turistas como a personas que llegaron para estudiar o trabajar en Alemania. Los ciudadanos estadounidenses pueden ingresar a Alemania sin necesidad de un visado y posteriormente solicitar un permiso de residencia en el país, como indica el Ministerio del Interior.
“El número de permisos de residencia otorgados a ciudadanos estadounidenses en el país (primeras concesiones tras la entrada) aumentó en un 32 % durante el periodo de comparación de enero a septiembre entre 2024 y 2025. Esto incluye motivos de residencia como actividad laboral (incluidos investigadores), formación profesional, estudios, medidas de reconocimiento y búsqueda de empleo (tarjeta de oportunidades)”, explica una portavoz del Ministerio de Interior a EL PAÍS.
“Muchos colegas estadounidenses se sienten inseguros y, en parte, intimidados”, afirmaba el presidente de la Sociedad Max Planck (MPG), Patrick Cramer, hace unos meses en una entrevista con la cadena de radio Deutschlandfunk. Cramer expresó su esperanza de ver una afluencia de investigadores estadounidenses a Alemania. “Algunos ya han contactado a la MPG. Esta organización intenta presentarles ofertas, con la condición de que se trate de ‘personalidades destacadas en el ámbito de la investigación’”. Las universidades también han notado un aumento en las solicitudes. Según el diario Die Welt, la prestigiosa Universidad Técnica de Múnich (TUM) ha recibido un número inusualmente alto de solicitudes provenientes de EE UU. Lo mismo ha ocurrido con el Global Visiting Professor Program, un programa de estancia de hasta tres meses para profesores invitados extranjeros en la TUM, que ha visto un notable aumento en el número de solicitudes, incluso de Estados Unidos.
Sin embargo, atraer a talentos no se logra de la noche a la mañana. Se requieren inversiones y políticas específicas, como un ambicioso programa de becas para talentos internacionales, como destacan desde el ámbito científico. El Gobierno alemán lanzó el pasado mes de julio el programa “1.000 cabezas más”, conocido en inglés como Global Minds Initiative Germany, que busca ofrecer “perspectivas profesionales atractivas en Alemania”. Este programa está dirigido a investigadores de todo el mundo y de todas las disciplinas en diferentes etapas de su carrera a partir del doctorado, y financia tanto estancias de investigación a corto plazo como a largo plazo. Desde su inicio, se ha concedido financiación a 166 investigadores de 25 países, 26 de ellos de Estados Unidos.
“Planeamos invertir más de 600 millones de euros en este programa. Más que cualquier otro país de Europa. Esto representa un impulso significativo para la tan necesaria mano de obra cualificada y para la investigación de excelencia en Alemania”, declaró a mediados de diciembre la ministra alemana de Investigación, Tecnología y Astronáutica, Dorothee Bär, al dar la bienvenida a algunos de los primeros beneficiarios, entre los que se encontraba, por ejemplo, Johannes Stein, quien investigó recientemente en la Universidad de Harvard en el campo de la bioingeniería y ahora dirigirá un grupo de investigación en el Instituto Max Planck de Genética Molecular de Berlín.
Desde Alemania, se enfatiza que el objetivo es atraer no solo a personas de Estados Unidos, sino también de otras partes del mundo, como India, Sudamérica o Canadá, que anteriormente habrían optado por el país norteamericano, pero que ahora enfrentan dificultades para ingresar o cuestionan su acogida a largo plazo. Algunas regiones, como el estado federado de Baden-Württemberg —famoso por su densa red empresarial con numerosas compañías líderes en sus sectores— buscan capitalizar esta situación para convertirse en un “imán para la investigación internacional de vanguardia”, como anunció su presidente, Winfried Kretschmann.
Los profesionales del sector STEM son conocidos por su alta movilidad en comparación con otros, lo que genera una feroz competitividad internacional. “Los lenguajes de programación y las leyes científicas son universales, lo que facilita la aplicación de estas competencias en otros países”, explica Axel Plünnecke, experto en la materia del instituto económico IW. Sin embargo, en su opinión, aunque Alemania cuenta con una buena reputación como nación tecnológica y muchos estudiantes internacionales eligen estudiar STEM allí, el verdadero desafío es retener a esos talentos. “Alemania necesita establecer buenos programas de acompañamiento en las universidades para el aprendizaje de idiomas, el éxito académico y la búsqueda de empleo, con el fin de atraer y mantener a más estudiantes internacionales en el país”, concluye Plünnecke.



