Reconocimiento a la dedicación y esfuerzo de la burgalesa Raquel Angulo.


Raquel aún sonríe incrédula al recordar el momento en que le informaron que había sido galardonada con el Premio Nacional de FP de Grado Superior en Programación de la Producción en Fabricación Mecánica. «No me lo creía. Ojalá hubiera podido festejar con mis padres en ese instante». Actualmente se encuentra en Eslovenia hasta mediados de octubre con el Grupo Nicolás Correa, empresa donde trabaja desde hace varios años. La sorpresa se transformó rápidamente en orgullo, ya que ese reconocimiento no solo valoraba su labor en el aula y en el taller, sino también una decisión crucial que le cambió la vida.

El grado que cursó Raquel no es de los más solicitados entre los alumnos de Formación Profesional. La Programación de la Producción en Fabricación Mecánica forma a técnicos especializados en organizar, planificar y optimizar los procesos de fabricación industrial. «No es solo estar en un torno o en una fresadora», aclara la joven. «También aprendes a programar el proceso, a comprender cómo se diseña y a prever problemas. Es un equilibrio entre teoría y práctica que se relaciona directamente con lo que hacemos en la fábrica».

Su historia ha estado marcada por un giro inesperado. Tras finalizar el Bachillerato, como tantos jóvenes, se inscribió en la universidad. «Era lo que se esperaba, lo que parecía que había que hacer. Pero me di cuenta de que no me veía allí». Ese cambio no fue sencillo. Significó dejar atrás una carrera y también compaginar sus estudios con la danza, disciplina que ocupó gran parte de su tiempo. «Fue difícil, pero descubrí que encajaba mejor en la FP. Sentí que lo que hacía tenía más sentido y que podía crecer en ello».

En su empresa ha tenido la oportunidad de viajar a diversos países

Su paso por el ciclo le abrió las puertas a un mundo nuevo. Las prácticas, recuerda, fueron un punto crucial: «Al principio era una avalancha de información. Cada día me enviaban a un lugar distinto y tenía que aprender rápido. Era exigente, pero al mismo tiempo me permitió ver mucho y descubrir dónde podía contribuir más». Ese aprendizaje constante, reconoce, es lo que la mantiene motivada hoy en el Grupo Correa, donde su ambición la impulsa a seguir avanzando profesionalmente. Aunque ya cuenta con logros significativos (en 2022 ganó el máximo premio de FP que otorga la Junta por su expediente, un 11,08), Raquel no quiere detenerse. «Quiero continuar estudiando algo más relacionado con la mecánica o la ingeniería, para evolucionar y crecer dentro de mi trabajo». En su empresa ya ha tenido la oportunidad de viajar a diferentes países y conocer diversas realidades industriales, como la de Alemania, Turquía o Italia.

Esta joven de veinticinco años forma parte de una minoría visible: las mujeres en los talleres de mecanizado. En su entorno laboral comparte espacio con apenas dos compañeras, frente a una mayoría masculina. Sin embargo, nunca ha mostrado un atisbo de duda. «Al final eres una más. La relación es buena y acabas siendo parte del equipo. Pero está claro que aún queda camino por recorrer para normalizarlo».

Quiere seguir formándose para evolucionar y poder escalar profesionalmente

Más allá de su vivencia personal, defiende con firmeza la Formación Profesional. «Hace años se veía como una opción secundaria, algo inferior a la universidad. Ahora está cambiando, pero aún arrastra prejuicios. Y la realidad es que muchos oficios que surgen de la FP son imprescindibles». Con ejemplos cotidianos, baja el discurso a la realidad: «Si se rompe una tubería, ¿a quién llamas? ¿Y quién arreglará unos zapatos dentro de treinta años si ya casi no quedan zapateros? La FP es fundamental para sostener servicios y oficios que dan vida a la sociedad».

Start typing and press Enter to search