Recorrido cultural por las estatuas ecuestres en Madrid.
Madrid puede ser explorada de diversas maneras, pero esta propuesta ofrece una visión distinta: seguir el rastro de sus estatuas ecuestres. Reyes, figuras militares y composiciones alegóricas se convierten en el hilo conductor de la narrativa artística y urbana de la metrópoli.
La iniciativa, plasmada en una ilustración de la revista municipal eme21mag diseñada por Fernando Vicente, reúne nueve esculturas que permiten trazar un itinerario simbólico desde la Plaza de Oriente hasta El Retiro y Atocha. Cada obra aporta su historia y estilo, desde los bronces de Felipe IV hasta los Pegasos del Ministerio de Agricultura.
Un recorrido entre reyes y caballos de bronce y mármol
La travesía comienza en la Plaza de Oriente con Felipe IV, escultura de Pietro Tacca (1640), célebre por estar sostenida únicamente sobre las patas traseras del caballo, un desafío que contó con la asesoría de Galileo y se inspiró en un dibujo de Velázquez.
En la Plaza Mayor, la estatua de Felipe III (Juan de Bolonia y Pietro Tacca, 1616) llegó como un obsequio de Cosme de Medici y sobrevivió a un atentado en 1931 antes de establecerse en su actual ubicación.
La Puerta del Sol alberga a Carlos III (Manuel Francisco Álvarez de la Peña, 1994), erguido sobre un pedestal de granito que simboliza su influencia en la modernización urbana de Madrid.
En la calle de Alcalá, las cuádrigas del antiguo Banco Bilbao (Higinio Basterra, 1922) representan el avance económico, originalmente doradas y luego pintadas de negro durante la Guerra Civil. Por otro lado, la cuádriga del edificio La Aurora (Juan Adsura, 1920) se fusiona con la arquitectura de la antigua aseguradora.
Estatuas en la zona de El Retiro
El General Espartero (Pablo Gilbert Roig, 1886) se destaca junto a la calle de Alcalá por las dimensiones de su caballo. Dentro del parque, la Plaza de Guatemala alberga al General Martínez Campos (Mariano Benlliure, 1907).
El conjunto monumental del monumento a Alfonso XII (José Grases Riera y Benlliure, 1922) en el Estanque de El Retiro reúne las obras de 24 artistas, con un diseño pensado como una gran exposición al aire libre.
La ruta finaliza en el Ministerio de Agricultura con La Gloria y los Pegasos (Agustín Querol, 1905), cuyos caballos alados originales fueron reemplazados por réplicas de bronce tras el deterioro del mármol, que ahora se conservan en la glorieta de Legazpi.



