Rescate del piloto herido en Irán: una misión arriesgada, complicada y a contrarreloj | Internacional
El impresionante rescate a contrarreloj de un coronel estadounidense lesionado en las remotas montañas de Irán, tras el derribo de su caza en una operación de gran complejidad, ha despejado de manera categórica un panorama de crisis grave que amenazaba a Donald Trump si el piloto hubiera sido capturado por fuerzas de Teherán que lo buscaban insistentemente para convertirlo en una carta de negociación en la guerra.
“¡Lo hemos logrado!”, anunció el presidente en un mensaje en su red social, Truth, poco después de la medianoche en Estados Unidos (seis horas más en la península ibérica). Luego llegaron otros mensajes, cada vez más triunfales, culminando en una advertencia de desatar el “infierno” sobre Irán el martes, después de que el día anterior expirara el ultimátum que había dado a Teherán en este conflicto que ya se extiende por seis semanas, a pesar de las promesas de Washington de que pronto llegaría a su fin. El presidente siente que ha sumado un triunfo, y del tipo que más le agrada: una operación breve, rápida, sin pérdidas de vidas estadounidenses y, por supuesto, con un dramatismo digno del cine.
La misión, que podría haber sido el argumento de un éxito de taquilla basado en hechos reales, comenzó el viernes, justo después de que un F-15 estadounidense fuera alcanzado por un proyectil en el espacio aéreo iraní, cayendo a tierra. Era la primera vez que Irán lograba derribar un caza enemigo en su territorio desde que comenzó la guerra el 28 de febrero. Los dos ocupantes apenas tuvieron tiempo para activar el mecanismo de eyección. Tanto es así que el coronel, quien era el especialista en sistemas de armamento del avión, resultó herido en el proceso, según los detalles revelados por Trump. Sus identidades no han sido divulgadas, aunque el republicano ha señalado que el segundo tripulante “se recuperará” de sus lesiones.
De inmediato, se estableció un vasto dispositivo de rescate: era crucial localizar a los dos supervivientes y ponerlos a salvo. Por ellos, por la moral de las tropas estadounidenses, y para influir en la opinión pública, que se mostraba adversa a esta guerra. Era esencial evitar que Teherán pudiera contar con prisioneros de guerra y demostrar la superioridad militar. En palabras del presidente, fue una de las operaciones más “audaces” en la historia del ejército estadounidense.
El primer tripulante, el piloto, fue rescatado relativamente pronto. Apenas habían pasado horas desde el incidente cuando se informó que se encontraba a salvo. Tanto el Pentágono como la Casa Blanca evitaron confirmarlo para no poner en riesgo el resto de la misión. En esa parte de la operación, al menos dos helicópteros Blackhawk fueron alcanzados, aunque lograron escapar. Aún faltaba el artillero.
Después de descender en paracaídas, el aviador se alejó de la zona para intentar ponerse a salvo y evitar ser capturado. Su huida lo llevó a una grieta cerca de una cima a aproximadamente 2,500 metros de altura en lo más aislado de las montañas de Irán (el caza fue derribado en el suroeste del país), según los detalles proporcionados por Trump y su Administración. Allí se mantuvo oculto durante horas, con poco más que una pistola, un radio y una bengala de posición. Después de un primer aviso a las fuerzas estadounidenses, las comunicaciones se hicieron muy limitadas para no revelar su ubicación a las fuerzas iraníes que estaban en su búsqueda. Las autoridades de Teherán ofrecieron también una recompensa de unos 65,000 dólares por su captura.
Estuvieron, según altos funcionarios de la Administración republicana, bastante cerca. A solo tres kilómetros del lugar donde se encontraba el coronel. Videos difundidos por medios iraníes muestran a personas registrando el terreno montañoso en su búsqueda.
Maniobras de despiste
Mientras tanto, la CIA intentaba despistar al enemigo, según ha publicado The Washington Post. Durante la operación, lanzó una campaña en Irán que informaba que el militar estadounidense había sido rescatado y que sus compañeros estaban listos para extraerlo en un convoy terrestre. La intención era desviar la atención de las fuerzas iraníes lejos del verdadero paradero del artillero.
La misma CIA logró determinar la posición del aviador y compartió esos datos con el Pentágono y la Casa Blanca. “Fue la aguja en el pajar por excelencia”, declaró un alto funcionario al periódico. En sus mensajes en Truth, Trump ha revelado que el militar fue rescatado de “las profundidades en el corazón de las montañas de Irán”, mientras las fuerzas iraníes “lo buscaban intensamente, en gran número, y se acercaban”. El presidente estadounidense optó por quedarse en Washington en lugar de volar, como es habitual los fines de semana, a su residencia privada en Florida, Mar-a-Lago, y siguió los acontecimientos desde la Sala de Crisis de la Casa Blanca, sin hacer apariciones públicas ni casi declaraciones.
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El rescate del piloto: una misión “plagada de riesgos”, que supondrá “un impulso moral” para EE UU
Foto: TASNIM NEWS (EFE)
Con velocidad, las fuerzas estadounidenses intentaban llegar hasta su compañero. En la misión participaron docenas de helicópteros y aviones, incluidos modelos de transporte C-130, junto a soldados de las fuerzas de Operaciones Especiales y otros especialistas en rescate en terrenos difíciles, según ha informado el presidente. Israel, socio en la operación Furia Épica contra Irán, suspendió temporalmente sus ataques en territorio enemigo para facilitar la búsqueda y proporcionó datos de inteligencia.
Los participantes en la misión estaban en una situación muy vulnerable. En este tipo de operaciones, las aeronaves deben volar a baja altura para evitar ser detectadas por los radares y a baja velocidad, lo que las hace susceptibles al fuego terrestre. Para proteger la misión, otros aviones bombardearon la zona.
De hecho, durante la operación, dos aviones que aguardaban en un aeródromo remoto en Irán para extraer al militar quedaron fuera de servicio, según altos funcionarios, que no detallaron cómo sucedió. Debido a que no podían despegar, sus tripulantes los destruyeron para evitar que cayeran en manos enemigas, según informó la cadena CNN. No fueron los únicos aeronaves dañadas. Un A-10 Warthog fue alcanzado el viernes, aunque logró regresar al espacio aéreo kuwaití. Los dos helicópteros Blackhawk sufrieron daños por el fuego iraní, y algunos tripulantes resultaron heridos.
Finalmente, las fuerzas estadounidenses pudieron llegar hasta su compañero y extraerlo de su escondite. “En las últimas horas, las fuerzas armadas estadounidenses han completado una de las operaciones de búsqueda y rescate más audaces de la historia estadounidense”, proclamó el presidente. Según él, esto fue una “[¡ASOMBROSA muestra de valentía y talento por parte de todos!]”

Trump ha anunciado que dará una rueda de prensa este lunes desde el Despacho Oval junto a representantes militares, para informar sobre la compleja operación. Y, posiblemente, ofrecer detalles sobre los próximos pasos en la guerra. En otro mensaje en redes sociales, ha amenazado con liberar un “infierno” sobre Irán el martes y destruir infraestructuras críticas, luego de que el lunes expire el ultimátum que ha dado (y prorrogado ya en dos ocasiones) a Teherán para llegar a un acuerdo que cierre el conflicto.
“El martes será el día de las Centrales Eléctricas y de los Puentes, todos juntos, en Irán. ¡No habrá nada similar! Abran el estrecho, locos bastardos, o vivirán en el Infierno, ¡YA LO VERÁN! Alabado sea Alá”, escribió el republicano. Poco después, la caravana presidencial dejaba la Casa Blanca: con la crisis resuelta, Trump se preparaba para pasar el resto del domingo como más le gusta: practicando su deporte favorito, el golf.



