Retrasos matutinos en diversas líneas del Metro de Madrid frustran a los pasajeros: «Otro día de aglomeraciones»
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La reanudación de una parte de la línea 6 del Metro estaba prevista para septiembre con el fin de facilitar el regreso a la escuela y al trabajo. Sin embargo, ha sido opacada por diversos problemas en otros trayectos durante las horas pico. Esta mañana, por ejemplo, se han recibido múltiples quejas sobre retrasos en líneas muy utilizadas como la L1, L3, L4, L5, L6 y L10.
Apenas unos minutos después de abrir a las 6:17 horas, Metro de Madrid comunicó en sus redes sociales que la línea 5 con destino a Alameda de Osuna no haría parada en la estación de Acacias debido a “circunstancias ajenas” al metro. Específicamente, por la ruptura de una tubería en el exterior, como posteriormente aclararon en una respuesta. El pasado viernes también se reportaron quejas por retrasos en la mañana en el sentido opuesto, hacia Casa de Campo. “Otro día más de hacinamientos en los vagones”, se quejaba una usuaria.
Al ser consultados sobre este asunto, desde la red de metro mencionaron únicamente dos incidencias: la de la L5 en Acacias (andén 1) y otra en la línea 6 a su paso por Lucero (vía 2). En el primer caso, el metro atribuyó la interrupción al problema con la tubería del Canal de Isabel II, que “mantuvo la estación sin servicio durante media hora”. La avería en la línea circular “provocó retrasos” aunque fue solucionada en 20 minutos, según indicaron. Sin embargo, las quejas en redes sociales se extienden más allá de estos tiempos y trayectos, al referirse a la reciente saturación.
En ciertos casos, las esperas superaron los 30 minutos en andenes donde las frecuencias habituales son de seis o siete. Esto sucedió en el intercambiador de Moncloa, donde los pasajeros denunciaron un considerable retraso en la línea 3, que conecta con Sol. “Andando lo hubiera hecho en menos tiempo. Por lo menos deberían informar…”, lamentaba José Cortés, un usuario de X que intentaba hacer llegar su mensaje a Metro de Madrid.
La red metropolitana respondió 15 minutos después, indicando que el servicio ya operaba con normalidad. No obstante, estas respuestas no calmaron a todos los usuarios. “En Moncloa la situación es caótica todos los días”, destacó un usuario en la misma red social, quien afirmando que recientemente el personal de seguridad le “forzó” a entrar en un vagón lleno a capacidad, aunque “no entraba más gente”.
Otro recorrido con notables incidencias esta mañana fue el de la línea 1 hacia Pinar de Chamartín. Frente al hilo de quejas de algunos usuarios, el equipo de Metro aclaró que esta línea se vio afectada por una “asistencia sanitaria”, término que se usa comúnmente para referirse a arrollamientos o caídas a la vía. Sin embargo, una de las estaciones en Madrid ha acumulado especialmente los problemas: la de Alonso Martínez, por donde transitan muchas de las líneas afectadas.
La estación de Alonso Martínez, epicentro del caos
“Todos los días estamos como sardinas en una lata”, fue uno de los comentarios más críticos sobre el metro en este punto de la ciudad. Este comentario fue hecho por una vecina que usa por las mañanas la línea 10, otra línea con problemas que ha dejado imágenes de aglomeraciones desde primera hora. “Es un tapón para poder subir desde el andén”, destacaba María Socorro Talavera, quien recibió el apoyo de otros reproches en redes por la estación congestionada.
“Ya es hora de dejar de soportar una línea 10 tan mala todas las mañanas. Hoy [ha sido] el colmo en los pasillos de salida de los andenes de Alonso Martínez. ¡Que somos personas!”, afirmaba en X Raquel Millan. En la misma estación, la línea 1 hacia Pinar de Chamartín también generó más retrasos. “Llevamos un rato parados en Gran Vía”, denunciaba a las 10:21 horas de este lunes una pasajera, a cuya publicación respondió Metro de Madrid mencionando una incidencia que, en ese momento, ya había sido solucionada, aunque requerían “un tiempo para normalizar los intervalos”.
El descontrol en Alonso Martínez se ha extendido también a la línea 4, donde a las nueve de la mañana era casi imposible abordar el vagón debido a la afluencia. Con un Madrid asediado por trabajos en las calles y con una movilidad significativamente reducida, el colapso del transporte público se hace más evidente, especialmente en horas laborales. Los retrasos, el calor en los trenes y la concentración de gente en andenes son una realidad para muchos usuarios en la primera parte de septiembre.



