Rutas y localidades encantadoras.
El otoño pinta de colores cálidos los paisajes de la Comunidad de Madrid y transforma la sierra en un destino ideal para una escapada de un día. Ahora que (parece) que el frío ha llegado, podemos disfrutar de un paisaje otoñal típico. También tenemos la fortuna de contar con municipios cercanos a Madrid que prometen tranquilidad a quienes los visitan. Bosques, embalses y pueblos ofrecen rutas para el senderismo y el descanso.
La zona norte de Madrid es más desconocida de lo que imaginamos. Aunque algunas rutas son populares, hay muchos rincones por explorar. Aquí te presentamos 6 opciones para conocer Madrid a través de sus paisajes, bosques y platos reconfortantes para combatir el frío.
Hayedo de Montejo: un bosque de cuento en el norte de Madrid
El Hayedo de Montejo de la Sierra es uno de los lugares más encantadores de la región, sobre todo en otoño. Sus senderos se cubren de hojas rojizas y amarillas, creando un espectáculo visual sin igual. Declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO, se puede recorrer mediante visitas guiadas gratuitas que es recomendable reservar con anticipación.
Aparte de su belleza natural, el entorno ofrece rutas de senderismo suaves y accesibles, ideales para disfrutar en familia. Muy cerca se ubica el pueblo de Montejo de la Sierra, con casas de piedra y tabernas donde degustar platos típicos de la región. Este municipio forma parte de la «Sierra del Rincón, también conocida como Sierra Pobre; ambos calificativos reflejan el aislamiento que tradicionalmente sufrieron los municipios de esta sierra respecto a otros de la Comunidad de Madrid», como indican desde su Ayuntamiento.
La Pedriza y sus mil rutas
A poco más de una hora de Madrid, La Pedriza, dentro del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, ofrece una amplia variedad de paisajes, muchos de los cuales son de los más impresionantes de la Comunidad. Sus formaciones graníticas, ríos y miradores son perfectos para practicar senderismo, escalada o simplemente disfrutar de un día al aire libre.
La ruta circular al Yelmo desde Canto Cochino es una de las más populares, con vistas panorámicas y zonas de descanso junto al río Manzanares. En otoño, las temperaturas suaves y la luz dorada del atardecer hacen que cada rincón adquiera una belleza única. Sin embargo, es una ruta exigente, no apta para senderistas inexpertos.
Rascafría y el Monasterio de El Paular
El Valle del Lozoya es otro destino esencial para disfrutar del otoño. En Rascafría, el entorno natural del Monasterio de Santa María de El Paular invita a pasear entre chopos, robles y hayas que tiñen el paisaje de mil colores.
Además, se puede visitar el propio monasterio y cruzar el Puente del Perdón, uno de los lugares más mágicos de la sierra madrileña. Las terrazas del pueblo brindan la oportunidad perfecta para probar migas serranas o una sopa castellana mientras se contempla el valle.
Cercedilla y el Valle de Fuenfría: rutas para todos los niveles
Cercedilla es uno de los destinos más concurridos para una escapada de un día en otoño. Su localización, rodeada de pinares y montañas, la convierte en punto de partida de numerosas rutas, como la Calzada Romana o el Camino Schmidt, que atraviesan bosques bañados en tonos dorados. Aunque se aconseja evitar ir los fines de semana si es posible, ya que es un destino muy visitado.
El Valle de la Fuenfría ofrece senderos señalizados, miradores naturales y áreas recreativas para disfrutar del paisaje. Además, se puede llegar fácilmente desde Madrid en tren o autobús, lo que lo convierte en una opción dinámica y cómoda.
Patones de Arriba
En el norte de la región, Patones de Arriba mantiene su arquitectura negra y su encanto rural intacto. Pasear por sus calles empedradas entre casas de pizarra es como un viaje en el tiempo. En otoño, el contraste de sus tejados oscuros con el colorido paisaje lo convierte en una vista perfecta.
Los visitantes pueden explorar sus miradores, visitar la Iglesia de San José o disfrutar de la gastronomía local en alguno de sus restaurantes tradicionales. Además, la cercanía a rutas como el Pontón de la Oliva o el Cancho de la Cabeza lo transforma en un destino ideal para un día de campo completo.
El Escorial y el monte Abantos
El Monasterio de San Lorenzo de El Escorial es una visita debe hacerse en cualquier época del año, pero en otoño tiene un encanto particular. La mezcla de historia, arte y naturaleza lo convertirá en un plan perfecto para un día cultural y tranquilo.
Después de explorar el monasterio, vale la pena ascender al Monte Abantos, desde donde se pueden disfrutar de vistas espectaculares del conjunto monumental y del paisaje serrano. Los caminos que lo rodean son ideales para pasear entre robles y pinos antes de deleitarse con un chocolate caliente en el centro del pueblo.


