«Sánchez S.A.: Un relato sobre la corrupción», el documental que se estrena mañana en el corazón de la Gran Vía de Madrid por Hazte Oír.
Mañana, sábado 18 de octubre, la organización Hazte Oír, junto con la productora Terra Ignota, presentará en el cine Capitol Gran Vía el documental ‘Sánchez S.A. Una historia de corrupción’, el cual explora la trayectoria política de Pedro Sánchez y «sus actuales desafíos judiciales y políticos».
El estreno, que está programado para las 12:00 horas, ha generado gran expectación, ya que más de 800 personas han reservado su entrada. Según la organización, el documental busca contrastar la versión oficial del Gobierno con «información, datos y análisis de expertos», incluyendo periodistas o juristas como el exmagistrado del Tribunal Supremo y del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, Francisco Javier Borrego, quien recientemente asistió a las jornadas machistas de Vox en el Congreso de los Diputados para burlarse del colectivo trans.
En total, según la propia organización, más de 20 especialistas han participado en las entrevistas que conforman el documental. Así, Ignacio Arsuaga, presidente de Hazte Oír, ha comentado que la iniciativa ha sido posible gracias a las contribuciones de «cientos de ciudadanos», y ha anticipado que, después de la proyección en Madrid, planean llevarla a otras ciudades y también difundirla por televisión y plataformas digitales.
«Pedro Sánchez intentó silenciarnos al denunciar la lona frente al Congreso, y ahora tendrá que enfrentarse a un documental que difícilmente podrá censurar y que haremos todo lo posible para que se difunda», ha señalado Arsuaga, reafirmándose en que el objetivo del filme es «incomodar al PSOE y a Sánchez», ya que, a su entender, sería «un deber español».
Desde Hazte Oír describen la producción como una forma de «romper la maquinaria de propaganda» del actual presidente del Gobierno, subrayando que el documental llega «en un momento en que los casos judiciales que amenazan a Pedro Sánchez avanzan rápidamente».
«Queremos que todo el discurso que ha tratado de imponer Sánchez y su aparato de propaganda sea desafiado con información, datos y análisis de expertos», ha comentado el presidente de Hazte Oír, mientras justificaba que las «más de 20 entrevistas a expertos» tienen como objetivo «retratar» al presidente del Gobierno.
Todo empezó por una lona frente al Congreso: después llegaron camiones, autobuses y merchandising; incluso a Nueva York
El lunes, 19 de mayo, todas las miradas se centraron en un edificio justo enfrente de la Cámara Baja, donde Hazte Oír utilizó los andamios por las obras en la fachada del inmueble para colgar una pancarta contra Pedro Sánchez que lo calificaba de «corrupto».
Sin embargo, tras un día en el que logró captar la atención de muchos viandantes, curiosos y, especialmente, políticos que trabajaban en la sede parlamentaria, la enorme lona apenas permaneció 12 horas colgada, pues alrededor de las 22:30 horas de esa misma jornada, la Policía Nacional y el Cuerpo de Bomberos del Ayuntamiento de Madrid acudieron para retirarla tras varias denuncias.
Como resultado de esto, una semana después, el sindicato decidió «darle una vuelta» y llevar la misma lona a bordo de su «Autobús Nacional», también conocido como el «CapoBus». Desde entonces, la plataforma ciudadana ha llevado a cabo distintas acciones, trasladando la misma lona mediante el «Autobús Nacional», camiones, pancartas y diversos productos de merchandising, como tazas, camisetas, pegatinas, toallas, chanclas o gorras que se venden a través de su tienda oficial.
Además, la última campaña consistió en seguir al presidente del Gobierno hasta Nueva York el pasado septiembre -donde Sánchez asistió a la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU)– para desplegar pancartas y pegatinas con la misma imagen de la lona.
Por su parte, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha solicitado ser parte como perjudicado en la causa abierta por la colocación de la lona por parte de Hazte Oír frente al Congreso de los Diputados, al considerar que era «un exceso en el ejercicio de la libertad de expresión» porque su contenido era «claramente perjudicial» para la reputación del jefe del Ejecutivo.


