Ser su amigo no es un crimen
El exasesor de Presidencia en Moncloa Luis María Carrero afirma que no es un delito ser «amigo de» David Sánchez -a quien se refería como «hermanito»– y argumenta que el hermano del presidente del Gobierno nunca lo enchufó en la Diputación de Badajoz. Carrero, que finalmente fue imputado ante la sospecha de que la plaza pública se creó para él, sostiene que el procedimiento se fundamenta en «conjeturas».
Esto lo expone en su escrito de defensa presentado ante el Juzgado de Instrucción número 3 de Badajoz, al que ha tenido acceso LA RAZÓN. Su defensa argumenta que «no hay ninguna prueba» de que Carrero utilizara su amistad con el músico para conseguir el puesto de jefe de Sección de Coordinación de Centros y Programas de Actividades Transfronterizas en la Diputación de Badajoz.
En este sentido, denuncia que la instructora llevó a cabo una investigación «prospectiva», dado que la causa se inició precisamente por el supuesto enchufe del hermano de Pedro Sánchez en la Diputación de Badajoz. Sin embargo, el análisis de los correos incautados por la Guardia Civil mostró que este asesor de Moncloa, mientras aún estaba en activo en Presidencia, gestionó tareas correspondientes a la Diputación presidida por Miguel Ángel Gallardo.
«La plaza era pública y conocida»
En este contexto, uno de los mensajes analizados revela que tanto David Sánchez como Carrero eran conscientes de que iba a salir una plaza en la Diputación, siendo el músico quien le comentó que tan pronto como se incorporara, quería trabajar con él. Este mensaje se produjo antes de que se anunciara la plaza a concurso, y, por lo tanto, antes de que él se presentara y la obtuviera.
No obstante, Carrero -que en los correos se dirigía a Sánchez como «hermanito»- sostiene que su única «culpa» ha sido ser amigo del músico. «Desde el Pleno de la Diputación Provincial de Badajoz, la aprobación de la plaza era, por tanto, pública y conocida. Seguramente, el Partido Popular y Vox, que se han personado en esta causa como acusación particular, ya la conocían, y nunca la impugnaron (…). A nadie le sorprendió la creación de la misma», afirma el abogado de Carrero.



