Shakur Stevenson ofrece una lección magistral de boxeo contra Teófimo López.


Shakur Stevenson (25-0-0, 11 KO) está en una clase propia, no tiene competidores. Esto quedó claro en el Madison Square Garden de Nueva York, donde derrotó por decisión unánime (triple 119-109) a Teófimo López (22-2-0, 13 KO), despojándole del título de peso superligero de la Organización Mundial de Boxeo (OMB). En este espectacular evento organizado por Turki Al-Sheikh y The Ring, con figuras de renombre como Katie Taylor y Gennady Golovkin, se convirtió en campeón en su cuarta división de peso.

El espectáculo ya había comenzado de manera prometedora. Terence Crawford (42-0-0, 31 KO) estaba en la esquina de su amigo y pupilo Shakur, mientras la multitud estallaba en emoción. Teófimo se mostró agresivo desde el inicio, pero Stevenson hizo gala de su jab para mantener la distancia y también conectó un potente derechazo. López respondía con una izquierda, pero la defensa de Shakur resultaba casi impenetrable. La tensión en el ambiente era palpable, como si se pudiera cortar con un cuchillo. Ambos boxeadores intercambiaban golpes y se movían ágilmente, con la mano izquierda de Stevenson impidiendo que el oriundo de Honduras se acercara, aunque Teófimo logró conectar un derechazo. “¡Soy más fuerte que él!”, exclamó Stevenson, dirigiéndose a su esquina durante los primeros compases de la pelea. Aunque Teófimo comenzó a conectar más golpes, la izquierda de Stevenson seguía siendo una constante amenaza, demostrando habilidad para anticiparse a los movimientos de su rival, entrando y saliendo de su alcance. Un golpe al cuerpo hizo que López tambaleara; continuó atacando en el quinto asalto y Teófimo le devolvía los golpes. La esquina de Shakur, más eficaz, le indicaba los próximos pasos a seguir. Sus manos impactaban en el rostro de Teófimo con claridad y contundencia.

López empezó a perder la calma, con un corte visible en la ceja izquierda. Los golpes de Stevenson llegaban cada vez más, mientras su esquina le decía: “Ya te ha mostrado todo lo que tiene”. Teófimo no se rendía, lanzando puñetazos, pero sin éxito. Lucía irreconocible. Stevenson estaba impartiendo una lección magistral de boxeo, aplastando a su rival. Conectó un gancho izquierdo al cuerpo y siguió con la presión. “Saca más potencia, ve por él. ¡Lucha!”, le instaba Teófimo Sr. Stevenson, mientras, sonriendo, dominaba el ring. En el noveno asalto, el boxeador de Brooklyn asestó dos potentes golpes al cuerpo, su rostro revelaba seriedad, dispuesto a meterse en la pelea. Aumentó la intensidad, conectando más golpes y haciendo retroceder a López. Aunque Teófimo parecía ganar confianza, el control seguía en manos de su oponente. No había forma de que Teófimo pudiera descifrar a Shakur. A pesar de arriesgarse en la corta distancia, una derecha le abrió la brecha en su defensa. Stevenson hacía que luciera sencillo bailar con una superestrella mundial.

Teófimo, que únicamente conectó 50 golpes en nueve asaltos frente a los 119 de Stevenson, le ofreció una mano con una sonrisa al final de la pelea. Crawford, tras la derrota, fue a felicitarle. Un verdadero deporte de caballeros. “Me siento bien, hice lo que tenía que hacer. Puedo vencer a cualquiera de estos chicos. Tengo el mejor jab del boxeo. Me sentía más fuerte, rápido e inteligente. Agradezco a Teófimo por la oportunidad”, comentó Shakur. La sorpresa llegó cuando Conor Benn (24-1-0, 14 KO) subió al ring para un cara a cara. “Quiero seguir los pasos de Crawford, él me inspira. Subió dos categorías para pelear con Canelo (Benn compite en el peso medio)”, añadió. Una noche en la que, además de Stevenson, el boxeo salió victorioso.

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