“Sin su conocimiento no sería posible”
El extesorero del Partido Popular, Luis Bárcenas, ha vuelto a aparecer en público tras años de silencio ofreciendo una entrevista al diario El Mundo, justo en las vísperas del juicio en la Audiencia Nacional relacionado con la operación Kitchen, el plan parapolicial organizado por el PP para obtener información sensible acerca de la financiación irregular del partido. Tras cumplir una condena por el caso Gürtel, Bárcenas comparecerá ahora como víctima de un escándalo que se compara con un Watergate español. El ex alto cargo del PP vuelve al foco mediático en un proceso donde busca rehacer su vida, y afirma que en circunstancias normales habría pasado página, pero que fue un golpe durísimo para él ver cómo su propio partido ponía en peligro su vida y la de su familia para neutralizar la información que poseía.
La primera pregunta que le hace El Mundo es muy clara: si la operación pudo haberse realizado sin el conocimiento del presidente del Gobierno Mariano Rajoy. Bárcenas es contundente y sostiene que un dispositivo de esta índole debe surgir directamente de las esferas más altas del partido: «Desde mi perspectiva, una operación de este tipo es imposible que se realizase sin el conocimiento de las máximas instancias del partido. ¿Por qué dos altos funcionarios del Gobierno (Jorge Fernández Díaz y Francisco Martínez) iban a llevar a cabo una operación policial sin respaldo judicial en un asunto de partido que no los afectaba directa o personalmente?», se cuestiona el extesorero, que revela además que lo que el Partido Popular intentó sustraer era «abundante documentación financiera relacionada con múltiples campañas electorales que no se financiaron por los circuitos oficiales».
Cuando le preguntan quién cree que fue el responsable de dar la orden de poner en marcha toda la operación, Bárcenas insiste en que lo ignora, pero afirma que «no se inicia una operación de este tipo sin sentirse plenamente respaldado por sus superiores jerárquicos en el partido y el Gobierno». «Que los acusados puedan involucrar a alguien por encima de ellos siempre es posible. Los acuerdos con la Fiscalía para reducir condenas son cada vez más comunes», argumenta el ‘popular’.
Influencias en el Supremo, una infiltración clave y el falso cura
El extesorero también señala a El Mundo que el PP le ofreció, paralelamente, influir en el Tribunal Supremo a cambio de su silencio. «Con esa propuesta estuvieron maniobrando constantemente y hubo varios interlocutores por su parte y también por mi parte que intervinieron en las conversaciones», indica.
Por otro lado, es importante recordar que gran parte del éxito de la operación parapolicial se debió a que su entonces chófer, Sergio Ríos, estaba en complicidad con la cúpula del partido. Fue remunerado con fondos reservados para que informara sobre sus conversaciones, reuniones y facilitara la sustracción de documentos, y de hecho, García Castaño llegó a admitir que le permitió el acceso al estudio de su esposa, proporcionándole la clave de la alarma y uno de sus teléfonos para que lo copiaran. Al ser preguntado si en algún momento sospechó algo o si el Ministerio del Interior pudo haberle espiado a través de otras personas de su entorno, el extesorero admite que en ningún momento sospechó de nada. A la par de la infiltración del chófer, cabe recordar el episodio del asalto del falso cura en su domicilio: un individuo disfrazado de sacerdote irrumpió en su hogar, donde secuestró a su familia, maniató a su mujer y a su hijo, y les exigió las grabaciones con altos cargos del PP. «El secuestrador no era un loco, tenía plena conciencia de lo que hacía, conocía el interior de mi casa, donde, evidentemente, nunca había estado, y es obvio, desde mi punto de vista, que fue enviado por alguien preocupado por la información económica que yo pudiera tener y que pudiera comprometerlo», argumenta Bárcenas, que recuerda, además, que su chófer estaba de día libre, pero que apareció en su casa pocos minutos después del asalto, lo que para él no es coincidencia. «Es extraño que una persona que tiene la tarde libre esté justo enfrente de mi casa durante el secuestro, y que unos minutos después de que mi hijo redujera al secuestrador se presente en mi hogar para ponerse a nuestra disposición».
«Además, lo que declaró en instrucción no tiene sentido respecto a cómo dice que se enteró de lo que estaba ocurriendo en mi casa. En ese momento no sabíamos de la existencia de Kitchen, por lo que no pudimos presuponer que estábamos ante una operación supuestamente orquestada desde el Ministerio del Interior. La fecha del secuestro coincide plenamente con las del operativo policial montado por Interior sin autorización judicial, y qué casualidad que ese día no hubo seguimientos policiales a mi familia, cuando los hubo todos los días, según hemos llegado a saber después», argumenta también el extesorero.
Sobre si aún posee información sensible que podría comprometer al PP, Bárcenas responde que «habría que preguntarle a los mandos policiales que participaron en la operación sobre qué documentos entregaron y cuáles siguen conservando«, y lamenta que lo que le hicieron fue «un atentado contra el Estado de Derecho, persiguiendo a ciudadanos inocentes, y es responsabilidad exclusiva de quienes lo organizaron», por lo que «no se puede exigir responsabilidad al partido en diferido«, en referencia a la actual dirección, sin implicaciones con aquellos acontecimientos.
La condena a su mujer y la comparación con el presente
Por otra parte, El Mundo también le pregunta a Bárcenas cómo compara su caso con la actual situación política y sobre la ‘vara de medir’ que la justicia ha aplicado en casos como los de José Luis Ábalos, Santos Cerdán o Koldo García. «Cuando haya sentencia podré opinar. Tengo la percepción de que la instrucción ha sido rigurosa y a ellos les ha investigado la UCO, que es un cuerpo serio, competente y no politizado», opina. En el mismo sentido, critica al Gobierno actual por el «intento de controlar todos los poderes del Estado y el ataque a la independencia judicial«. «Una vez más se ataca el Estado de Derecho. En lo que respecta a la alternativa de Feijóo, no hay otra opción. Desde mi perspectiva su trayectoria indica que ha sido un buen gestor en todas las responsabilidades que ha asumido. Nos queda por conocer su forma de hacer política», agrega.
Finalmente, Bárcenas defiende con fervor la inocencia de su mujer, a la que considera que fue condenada de manera injusta. «He dicho en ocasiones anteriores que el máximo reproche jurídico que se podía haber establecido en su caso era el de partícipe a título lucrativo, como efectivamente se ha hecho en otros casos similares donde los cónyuges han sido juzgados y condenados. Pero ella fue condenada injustamente«.
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