Sofía de Miguel: una trompista de Burgos en la ciudad de Nueva York.


Con capacidad para aproximadamente 3.000 espectadores (en la sala grande) y una acústica excepcional, el Carnegie Hall de Nueva York es un auditorio que sorprende a todos. Este jueves, en ese emblemático recinto, se presentó una joven burgalesa de 20 años, Sofía de Miguel Hoyuelos, como parte de la orquesta de la Escuela Superior de Música Reina Sofía. Este evento marca no solo la primera actuación del centro en el auditorio de la Gran Manzana, sino también el debut de la trompista, quien ha trabajado con la OSCyL Joven, la JOSBu y la OSBu. «Siento mucha emoción y nervios, ya que al tratarse de un auditorio tan importante, es un sueño hecho realidad», confesó a DB antes de subir al escenario esta estudiante que ingresó a la prestigiosa escuela el año pasado.

Sofía de Miguel forma parte de un grupo de 70 jóvenes de 18 nacionalidades -incluyendo españoles, mexicanos, colombianos, ucranianos, belgas y emiratíes- que se presentan en Nueva York bajo la dirección de Andrés Orozco-Estrada, con el violinista Renaud Capuçon como solista. Esta orquesta internacional de talentos jóvenes es un símbolo de excelencia musical y diversidad cultural. Los participantes han obtenido becas de diversas fundaciones y empresas y han superado un riguroso proceso de selección. «Es una oportunidad increíble trabajar con Radovan Vlatković y Anaís Romero, mis dos profesores; compartir estudios con compañeros talentosos, en un ambiente maravilloso, y tocar en lugares tan increíbles como Carnegie Hall ahora, y en diciembre en Santander», reflexiona.

La joven comenzó a tocar el piano a los cinco años en la Escuela de Música Enclave de Pradoluengo y se interesó por la trompa a los siete, gracias a la motivación de su padre: «Me animó a probar, pero al principio no me gustó mucho. Sin embargo, seguí practicando y fue con este instrumento cuando supe que quería dedicarme a la música», comenta, tras finalizar su grado Profesional en piano y trompa, teniendo una mayor conexión con esta última. «Creo que fue por el sonido… Y porque no me resultaba difícil tocarla», agrega.

Con solo tres pistones para producir todas las notas y los armónicos muy próximos, el instrumento que eligió Sofía de Miguel tiene un repertorio suficiente tanto para solista como para orquesta. En el concierto de Nueva York, por ejemplo, actuará como segunda trompa en la Sinfonía del Nuevo Mundo de Dvořák, y también tendrá algún solo. Reconoce que esto le gusta y le intimida, pues su objetivo es trabajar como solista en una orquesta.
El repertorio en la Gran Manzana se complementa con El puerto, de Albéniz, y el Concierto para violín, de Barber, simbolizando el encuentro entre Europa y América.

En cuanto a la parte más recreativa del viaje, que incluirá encuentros con la New York Philharmonic, la Juilliard School, el Ensemble Connect, el instituto Queen Sofía y el Programa Harmony, Sofía está ansiosa por visitar la Estatua de la Libertad y el Empire State.

Start typing and press Enter to search