Solicitan 15 años de prisión para dos conductores bajo los efectos de drogas que causaron accidentalmente la muerte de otra persona.


Los dos conductores intoxicados que acabaron con la vida de un médico de urgencias de la Fundación Jiménez Díaz en la M-30 de Madrid se enfrentan a una demanda de 15 años de prisión para cada uno en el juicio que comenzará el próximo 7 de abril. Los acusados se retaron mientras estaban bajo los efectos de las drogas en una persecución mortal a 180 kilómetros por hora a través de los túneles de la M-30, hasta que chocaron contra el vehículo que conducía la víctima, un hombre de 35 años y padre de un niño de 11 meses, además de otra criatura en camino.

El documento de acusación de la Fiscalía, al que ha tenido acceso OKDIARIO, describe con detalle el homicidio del médico en la mañana del domingo 25 de julio de 2021.

Ese día, a las 11:26 horas, los dos conductores drogados iniciaron un pique mortal, siendo el primero de ellos un individuo con antecedentes penales por violencia de género al volante de un BMW. El segundo, R.M.F, manejaba un Fiat, a pesar de contar con cinco sentencias firmes por conducir sin licencia.

Ambos conductores, que tenían los vehículos a nombre de otros familiares, siendo el BMW a nombre de su hijo menor, se enzarzaron en una discusión tras un adelantamiento y un intercambio de luces.

A partir de ese momento, protagonizaron una carrera absurda y mortal de cuatro kilómetros por los túneles de la M-30, realizando frenazos y aceleraciones, adelantando de manera zigzagueante a otros automóviles, «con absoluto desprecio por la vida de los demás conductores», señala la Fiscalía.

En uno de esos momentos, el conductor del BMW cerró el paso al del Fiat, que terminó embistiéndolo por detrás. El impacto fue devastador, ya que en ese momento circulaba a 177 km/h en un tramo limitado a 70 km/h.

El responsable directo permaneció en el lugar del accidente y dio positivo en los tests de drogas. Ahora enfrenta una solicitud de 15 años de cárcel por conducción temeraria, resultando en homicidio y lesiones, además de manejar sin el permiso correspondiente.

El que conducía el BMW huyó del lugar y se presentó siete horas después ante la Policía Municipal, diciendo que había sido testigo del accidente y que había tenido un altercado con el conductor que lo provocó. Los agentes no creyeron su historia, le realizaron un test de drogas y, tras dar positivo, también fue detenido.

Este segundo conductor se enfrenta a 15 años de prisión por conducir bajo los efectos de drogas, en concurso con homicidio y lesiones.

La Fiscalía solicita para ambos, quienes están en libertad, la obligación de pagar una indemnización compartida de 1,3 millones de euros a la esposa, hijos y padres del médico al que le arrebataron la vida.

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