Soy bastante selectiva y prefiero estar sola que en mala compañía.
Yurena (56) está viviendo un momento excepcional en su carrera, aunque la artista prefiere evitar términos como “resurgir” porque, como ella misma enfatiza, “nunca me fui” de los escenarios. Después del éxito que han tenido la serie y el documental sobre su vida, está concentrada en los preparativos de “El concierto que nunca fue”, un espectáculo que revisará los temas más emblemáticos de su trayectoria junto a otros nuevos y que se llevará a cabo el 27 de marzo en el Palacio Vistalegre de Madrid. Yurena tiene su camino por delante.
-Acaba de cumplir 56 años. ¿Cómo lo celebró?
Trabajando. Hay maneras maravillosas de celebrarlo, pero en mi caso fue trabajando. No recuerdo haber tenido dos días libres seguidos en meses. Solo pude almorzar con dos amigos, y por la tarde ya tenía grabaciones. Estoy muy feliz y agradecida a todos los medios, a los empresarios y, por supuesto, a todos mis Yurefans.
-¿Le gusta cumplir años o preferiría que el tiempo se detuviera?
Siempre he sido una mujer coqueta y seguiré siéndolo. Hubo un período en el que restaba años, pero llega un momento en el que todos conocen tu edad. Sin embargo, los 50 o 55 de hoy no son los mismos de hace 30 años. Me siento muy joven, con mucha energía y un espíritu vibrante. La madurez llega con la vida, pero sigo sintiéndome joven, además me he cuidado y tengo buena genética. No aparento mis 56 años, y lo digo con sinceridad.
-Habla de la madurez y las experiencias. ¿Cuál ha sido el mayor aprendizaje que le ha brindado la vida?
Todas las vivencias nos hacen crecer. Hay personas que se estancan o incluso retroceden, pero lo natural es avanzar. Mis experiencias, ya sean personales, profesionales, amorosas o de amistad, me han ayudado a desarrollarme. Siempre he tenido claro lo que quiero, pero con el tiempo he aprendido algo aún más crucial: lo que no quiero.
-¿Y qué es lo que no desea en su vida?
Personas tóxicas, mentiras, hipocresía, falsedad. No quiero a gente engañosa, mediocre o falsa. Eso no tiene cabida en mi vida. He encontrado a varias de esas personas a lo largo de mi camino, y he aprendido a identificar lo que no puedo tolerar ni aceptar.
-Se encuentra en un excelente momento profesional. ¿Se imaginaba este renacer durante su etapa más difícil?
Es fundamental aclarar algo: nunca me fui. Solo hubo un periodo, entre 2004 y 2009, en el que me distancié intencionadamente de la música y los medios. Abrí un bar en Madrid, fui empresaria y eso me benefició mucho. Venía de años de acoso y linchamiento mediático y tuve que decidir entre seguir soportándolo o priorizar mi bienestar mental. Elegí cuidarme. Regresé en 2012 con más fuerza que nunca, autoproduciéndome y sin depender de nadie, dando un giro total a mi carrera. Desde entonces no he parado. He participado en realities, actuaciones, giras, entrevistas… Nunca me fui. Lo que ha pasado es que la serie y el documental han tenido un impacto enorme, incluso para mí.
-¿Qué ha supuesto para usted el éxito del documental y de la serie?
Justicia. Esa es la palabra. Lo que viví no sería aceptable hoy en día. La serie está ficcionada, pero muy bien elaborada, y lo más importante es que cada uno ha quedado en su lugar. Estoy profundamente agradecida. Nunca imaginé que algo así sucedería, y menos en una plataforma como Netflix, para 190 países.
-¿Ha conseguido perdonar todo lo que ocurrió?
El perdón sin olvido no es verdadero perdón. Con el tiempo he recuperado la paz que me robaron y estoy convencida de que cada persona acaba cosechando lo que siembra.
-Ya está organizando el concierto de Vistalegre, “El concierto que nunca fue”. ¿Qué puede contar al respecto?
Será un recorrido completo por mi trayectoria, desde mi primer disco en 1993 hasta los nuevos temas que estoy grabando ahora, ya que estoy trabajando en nuevas canciones para el próximo año. Contará con un gran equipo de baile, muchas sorpresas y un espectáculo muy cuidado. Es un concierto de gran importancia para mí.
-¿Cómo ha pasado sus Navidades?
Estoy sin pareja porque en este momento no tengo tiempo. Estoy abierta al amor, pero soy muy exigente y prefiero estar sola que mal acompañada. Me llevo muy bien conmigo misma. Vivo con mi padre desde que falleció mi madre y tengo pocos amigos, pero son muy buenos. Pasé las Navidades tranquilamente, sin trabajar esos días, algo a lo que nunca he renunciado. Necesitaba ese tiempo para recargar energías.
-¿Qué le gustaría que le trajera este 2026 que acaba de comenzar?
Continuar trabajando, evolucionando, creando y siendo feliz con lo que hago. Mientras tenga a mi público y mi salud lo permita, seguiré aquí.



